26 diciembre 2010

El amor en los tiempos del cólera

Posted in para incultos cultivables a 8:38 PM por wenperla


Hoy, el mundo adolece de una terrible falta de amor. Una aseveración así, tan arriesgada y tan dolorosa, se constata en cada uno de los titulares que los diarios arrojan día tras día. Estamos cubiertos de muertos, de asaltos repentinos, de xenofobia y de racismo, de incertidumbre y de desconfianza, de atropellos y desigualdades, de catástrofes naturales y de epidemias que azotan a los más pobres e indefensos. En México, en este país por el que sigo deshaciéndome en halagos, la violencia sigue in crescendo con un saldo devastador para una población que hoy vive, más que nunca, a la sombra del pánico y la histeria colectiva.  En un mundo como hoy, el paraíso de Borges fácilmente palidece ante una tremenda falta de amor. Hoy más que nunca, por lo tanto, tenemos que asirnos con fuerza a todo aquello por lo que vale la pena vivir; a todo aquello que sigue insuflando las ilusiones perdidas.

Y es en este contexto, precisamente, que decido sumergirme en la que muchos consideran la obra maestra de Gabriel García Márquez: El amor en los tiempos del cólera. Buscaba en el reverso de cada página una historia desgarradora, intensa, que me expulsara de mi aletargamiento emocional. Una crónica del amor entre dos personas que sí supieron amarse, que legaron sus vicisitudes al mundo entero para devolvernos la fe en aquello que para algunos de nosotros está perdido. Un testimonio de que sí se puede, de que aun plagado de claroscuros, el amor puede manifestarse en su estado idílico, prometido, irreal.

Y resulta, nada más y nada menos, que El amor en los tiempos del cólera no es sino el recuento de un amor que no se pudo; de un amor imposible; de un amor que raya en lo patético, en lo cansino, en lo inverosímil. El amor que Florentino Ariza profesa por Fermina Daza hasta el último día de su vida es un amor que amedrenta, que impacienta, que nadie desearía para sí. Al hallarnos al par de ancianos retozando en la nave de aquel buque que no va a ningún lado, en la recta final de sus vidas, es imposible no reparar en cuán estereotipado tenemos al amor: el amor es una idea exclusiva de aquel que es joven, de aquel que tiene la vida por delante, de aquel cuya lozanía y cuyo brillo en los ojos lo vuelven digno de ser amado por otra persona. El amor en la senectud lo interpretamos como costumbre, como los resquicios del fuego que antaño ardió y del que hoy no quedan sino las cenizas de la gratitud y las costumbres inamovibles.

Hablemos entonces de la novela al margen de la idea escurridiza del amor. La primera escena es, para mí, la más impactante y la más bella de todas. El suicidio de Jeremiah de Saint Amour y la forma en que el doctor Juvenal Urbino constata palmo a palmo la inercia de aquel cuerpo tieso y sin vida es alucinante. Es esta escena inicial la que engancha al lector de forma contundente y absoluta. Es más: si no les apetece leer las 500 páginas de El amor en los tiempos del cólera, yo recomiendo, al menos, leer este primer capítulo que da fe del oficio del renombrado colombiano. Una chulada, sí señor.

Estamos ante una novela impecablemente escrita cuyos personajes nos resultan tan cercanos como aquellas personas al lado de las cuales transcurre nuestra cotidianidad. Es maravilloso seguir de cerca la gestación del amor entre los jóvenes Florentino y Fermina: aquella tenacidad, aquella ingenuidad, aquella audacia, aquel tesón. Imposible mirarlo todo tan de cerca sin sentir nostalgia por aquello que algún día fuimos y que a veces, cuando nos vemos repentinamente embriagados por la promesa renovada del amor, volvemos a ser. Florentino y Fermina aprenden a amarse más por curiosidad que por necesidad, y García Márquez arrastra al lector al grado de convertirlo en cómplice y testigo de ese amor desenfrenado.

Luego de alimentar con creces la ofrenda de aquel amor, Fermina descubre el desencanto en los ojos grises de aquel hombre invisible al que creía amar profundamente. Y he ahí otro de los momentos más emotivos de la historia: no sólo porque el rechazo constituye un elemento dramático de grandes proporciones, no, sino porque todas hemos alimentado (sí: es ésta una reacción propia del género femenino) la promesa de un amor que somos incapaces de cumplir. A veces, no sé, nos da por sentirnos amadas, deseadas, admiradas, añoradas. Nos gusta pensar que en aquellas noches frías e insomnes es nuestra imagen la que acompaña al pretendiente al desahogo y la liberación. Optamos por avivar las brasas de un amor que no estamos dispuestas a asumir, y que con profunda insensatez exacerbamos hasta el cansancio. Eso mismo le pasó a Fermina Daza, y eso mismo nos ha pasado a varias: “Aléjese, no puedo quererlo, no me busque más”.

El amor en los tiempos del cólera es, por lo tanto, un recuento del amor inquebrantable que Florentino Ariza le dedicó a Fermina Daza hasta el último día de su vida, sobre el telón de fondo de una Haití desangrada por varios flancos: los excesos del colonialismo y las repetidas epidemias de cólera que siguen azotando a la nación más pobre y más marginada de Latinoamérica.

Me pregunto cuántos Florentinos Ariza existen en el mundo. Cuántos hombres de todas las edades siguen atrapados en la espiral de un amor que no los deja morir en paz. Cuántos hombres cargan en los bolsillos con el rostro de aquella mujer que no los ama y que los ha expulsado abruptamente de su vida, para poner esa careta sobre el rostro de la mujer sin nombre que yace bajo suyo henchida de placer. Florentino Ariza le hizo el amor a todas las mujeres de la comarca, y fueron ésas las veces en que le hizo el amor a Fermina Daza sin jamás haberla tocado. Este mal, sin embargo, no es propio de los hombres: hombres y mujeres obcecados vamos por la vida aferrándonos al recuerdo de aquel que hoy ha olvidado nuestro nombre y nuestra voz, y nosotros seguimos evocándolo, incansablemente, cada vez que un nuevo extraño penetra en los intrincados parajes de nuestra insondable intimidad.

En fin… el amor y su cólera irrefrenable.

10 comentarios »

  1. Ana said,

    Hola Wen,

    Se te echaba de menos.

    Pero veo que has vuelto con fuerza. De García Márquez, solo he leído “Cien años de Soledad”, una novela maravillosa. Así que creo que es tiempo de leer alguna más.

    Con tu reseña seguro que me animo.

    Un beso.

  2. wenperla said,

    Hola Ana, yo también los extrañaba. Acabo de mudarme de país y estoy a punto de recomenzar… He ahí el porqué de mi ausencia. Espero no vuelva a ocurrir. Un beso y sí… ¡anímate!

  3. Ady Ortega said,

    Vaya! es como un deyabu…..recién acabo de comprar la pelicula de “El amor en tiempos de colera” con Bardem…..a ver si esto me impulsaba a tener el arrojo de leer el libro de 500 paginas….(jeje) pero con tu reseña, hoy mismo comienzo a leer el libro, y la peli, en algun momento de oscio la vere. Gracias por tus comentarios tan contagiosos, voy hacer a un lado la pereza. Besos desde Queretaro.

  4. Andrea S said,

    Hola,
    la verdad nos tenías muy abandonados aquí.

    Ya sabes que es un placer leerte siempre.
    🙂

  5. Andrea S said,

    Hola,
    la verdad nos tenías muy abandonados aquí.

    Ya sabes que es un placer leerte siempre.

  6. Y mira lo que es la vida… La novela la terminé de leer hace tres noches. La odié por momentos. A Florentino lo odié todo el tiempo. También se me salieron unas lágrimas a la altura de la página 450. No sé si lloré porque yo no creo en esas cosas o porque quisiera creer.
    Yo no puedo considerarla como la obra maestra de García Márquez porque yo soy antes y después de “Cien años de soledad” (nadie lo sabe pero yo soy Rebeca Buendía. Por favor, no hagas oficial esta información). Como sea, lo que es un hecho, es que está escrita con una pluma de trazos finos y contundentes.
    Que bueno tenerte de vuelta, Wen.
    Un abrazo:
    Lou…

  7. Wen:
    ¡Que gusto leerte! ¡suerte en ese nuevo país! que el 2011 traigan la realización de todos tus sueños, acompañado de salud, amor, prosperidad, paz para el corazón, amigos, y todo lo bueno que la vida tiene.
    Este libro me encantó cuando lo leí (hace ya muchos ayeres). Me has sacado las ganas de releerlo.
    Un beso,
    Ale.

  8. David said,

    Hola Wen, aunque me gusta seguir leyendote, no se que pasa pero comienzo a extrañar la sencillez y transparencia de tus posts de antaño…

  9. Fernanda Fuentes said,

    te parece que la novela se desarrolla en Haití?

  10. Qué historia tan preciosa. Te hace creer que el amor eterno existe ¿existe?. Emocionante.
    Luego vi la película, que todo el mundo la puso fatal y yo la disfruté enormemente, la música, los lugares, una pasada.
    Un saludo
    Teresa


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