28 octubre 2010

Tenemos que hacer algo

Posted in una ventana al mundo a 7:41 AM por wenperla


Hoy me desperté una hora antes para leer un correo que no llegó. Lo que a mí me tiene en vilo, queda claro, a mis interlocutores los tiene muy tranquilos.

Entonces procedí a leer el periódico: estaba lista para encontrarme un seguimiento completísimo e incluso exagerdo sobre la muerte de Néstor Kirchner. Todo aquel morbo se vio opacado al encontrarme con la nota de la nueva masacre perpetrada a manos del narco en un túnel de lavado en Nayarit. Cuando creemos que la violencia ha llegado a su punto más álgido, que ya no puede haber más, la crueldad arrecia, la guerra vuelve a despuntar.

Por vez primera desde aquel domingo, cuando me topé con la nota de la catástrofe en Haití, las lágrimas han nublado mis ojos sin siquiera terminar la nota. La nota está exenta de todo sentimentalismo, de toda emotividad, de toda intención. Es una nota plana, como todas, como cualquier otra. Pero ya me estoy cansando de ver a mi país sufrir de este modo. Ya me estoy cansando de tanta pinche guerra, de tanta maldita violencia, de tanto hijo de puta en todos lados, de tantas muertes inocentes, de tanto maldito miedo que incubamos al cruzar el umbral de la puerta. Ya me cansé de que no nos pongamos de acuerdo, de que no hagamos nada concreto para frenar esta guerra absurda, de que los reputísimos políticos tengan un pueblo en vilo a cambio de una cuota de permanencia, de poder, de que se mantengan en su posición desafiante frente a una fuerza con la que CLARAMENTE NO PUEDEN. Estoy hasta la madre de tanto líder sin escrúpulo (en todos los bandos) de tanta ignorancia mal combatida, de tanto muerto. Estoy profundamente triste por constatar que mi país se ha convertido en un ajedrez donde las piezas van cayendo y el tablero se va manchando de sangre.

Los franceses paralizan el país cada semana so pretexto de un par de reformas que retardan la edad de jubilación, que incrementan los impuestos, que reducen los días de vacaciones. Más de tres veces me he quedado varada en territorio francés porque a causa de la huelga es imposible volar. En España convocan al paro también muy a menudo: de tanto se quejan aquí que ya no recuerdo ni las causas. Grecia también vive paralizada por la huelga, amenazada por la movilización de una ciudadanía siempre inconforme. Aquí, como político, es imposible proponer: todo te cuestionan, todo te objetan. Aquí en Europa quizás exageran (en Francia es simplemente demasiado). Pero nosotros no hacemos NADA. ¡NADA! ¿Qué estamos haciendo para manifestar nuestra incomodidad? Los mexicanos no nos quejamos, sólo nos lamentamos. Y cómo no va a ser así si lo único que reina en nuestro país desde hace algunos años es la apatía, la incredulidad, la desesperanza, el desasosiego.

Habrá 135 muertos. CIENTO TREINTA Y CINCO. Y van a acabar pronto: no dejan pasar un solo día en blanco. Mueren jóvenes, niños, madres y padres inocentes. Voy a abrir El País todas las mañanas como todos los días, y voy a encontrarme diariamente, a razón de diez o quince muertos por día, notas que atestigüen que el narco va cobrándose una a una las 135 toneladas de mariguana decomisada por las autoridades hace un par de días. Ciento treinta y cinco muertos. Eso es diez veces trece punto cinco. Esto quiere decir que ciento treinta y cinco familias se van a quedar rotas, desesperadas, llenas de rabia, de ira, de tristeza. De ODIO. Ciento treinta y cinco familias van a llorar a sus muertos para siempre, y la prensa pronto va a olvidarse de todo, de las familias y de sus muertos. Y los demás, mientras no nos veamos directamente afectados por tanta masacre (suficiente violencia tenemos ya en el DF como para no hacernos de la vista gorda con el narco), también vamos a olvidarnos de todo.

Yo qué voy a saber de política. Yo qué voy a saber de seguridad nacional. Yo sólo soy una mexicana más, desesperada como todos, harta de ver cómo se retuerce mi país de tantísimo dolor. México se está desangrando, se muere poco a poco, a punto está de aparecer el último estertor. México se está cayendo a pedazos. Tenemos que hacer algo. TENEMOS QUE LEGALIZAR LAS DROGAS.

6 comentarios »

  1. […] This post was mentioned on Twitter by VoLgn Sighny and VoLgn Sighny, Wendolín Perla. Wendolín Perla said: "Tenemos que hacer algo" (Por la legalización de las drogas): https://purasletras.wordpress.com/2010/10/28/tenemos-que-hacer-algo/ […]

  2. Bnazar said,

    Y te cuento que hoy mataron a 7 en Tepito.

    Lo peor que le puede pasar a un pueblo como éste, es perder su capacidad de sorprenderse. Aunque constato que estamos cada vez más cerca de que los muertos sean la cotidianidad, ya no recuerdo el día en que me acerque a un puesto de periódico y no vi una escena sangrienta.

    La violencia en este país parece ser lo único realmente inclusivo, todas las clases, todas las poblaciones, mujeres y hombres por igual son victimas.

    La realidad es que la violencia indigna, da coraje, la gente ya no puede evitar hablar del tema sin sulfurarse, aunque en las calles evitamos hablar sobre el tema porque nunca sabes quien está sentado junto a ti, pero tienes razón ahí se queda todo el asunto.

    Es un problema tal que cualquier acción con una directriz distinta, contribuirá a mejorar las condiciones.

    Pero mi comentario no se dirigirá a proponer nada innovador o mejor dicho a proponer algo.

    Cuando uno se acerca a la literatura de Kafka uno comprende que lo terrible de las situaciones que describe, no son los repentinos sucesos que desencadenan sus tramas, (convertirse o sentirse un insecto, formar parte de un proceso legal repentino, ser contratado en un pueblo lejano para un trabajo que nunca te queda claro de que trata) estos eventos son sólo catalizadores, los personajes parecían no tener vida hasta que sucede esto, entonces inician una búsqueda constante por entender lo que sucede, en el camino se encuentran a otras personas que están en la misma travesía. Algunas contribuyen a tratar de comprender, otras vienen a demostrar que todo lo que has pensado hasta el momento está equivocado.

    Entonces te das cuenta que por mucho que tú creas que avanzas, tú estás estático, sigues en el mismo lugar, nunca estas cerca de la solución, ni de la pérdida total de esperanza. Y uno cae en cuenta que los catalizadores en realidad no desencadenan una realidad, sólo hacen conscientes a los personajes que habitan en ella, se despierta el ser. Y eso que para otros parece ser una magia renovadora, aquí no es nada, es insignificante, sigue siendo lo mismo, pueden avanzar y trastocar a otros proviéndolos con la misma conciencia, pero sólo generan una situación de desequilibrio breve que se resuelve de forma sencilla, en unos cuantos instantes todo regresa a ser lo mismo.

    Al final del día, lo que resulta terrible es que ninguno sabe como escapar, o que no hay de que escapar porque esto es y punto. Que estos universos a donde eres llevado de corbata junto al personaje están habitados por seres que aprenden a vivir con lo que sucede y son estos los que parecen tener mayor nivel de compresión acerca de todo, que no lo cuestionan, siguen adelante, hacen lo que pueden con lo que tienen y que saben que lo único realmente liberador es la muerte.

    Entonces para qué despertar. Para darse cuenta, para existir, aunque la realidad es que esta decisión parece demasiado para cualquiera. La vida carece de todo sentido menos de la expresión mínima e irreductible, la vida es para vivirla. Y al final del día Gregorio Samsa, nace, crece, ama, pierde, encuentra, y muere. Y la existencia es lo único claro, puedes enfrentarte a ella o abrazarla. Puedes dejar de creer o creer cada vez más, puedes hacer lo que quieras, puedes ser quien quieras ser, pero lo único realmente revolucionario, distinto o transformador, es dejar de existir.

    No sé por qué te comparto esto, pero eso me hizo pensar tu post. Que la verdadera atmosfera kafkiana es la vida misma.

    See ya

  3. Roberto said,

    “Yo qué voy a saber de seguridad nacional”.

    Wendolín

    Tampoco los encargados de la seguridad nacional saben nada.

    Roberto.

    P.D. Trabajo en la policía de Mexicali, Baja California

  4. Ana said,

    Entiendo tu tristeza, tu rabia ante la desesperanza, porque yo creo que es eso lo que nos paraliza, la desesperanza, pensar que hagamos lo que hagamos no va a servir para nada, no es fácil salir de ese círculo, por eso es bueno que haya gente como tu, que se rebela, aunque sea sólo con palabras.

    No sé si la legalización sería la solución, es un debate complicado, y me preocupa pensar que los “malos” encontrarían otra razón para su violencia.

    Un saludo.

  5. Wen:
    imagínate como nos sentimos los que estamos aquí y pensamos que un día podemos acabar en las noticias cuando cuenten de cuántos han muerto ese día….
    no se si legalizar las drogas sea la solución. De entrada, creo que las drogas destruyen y legalizar algo que degrada a un ser humano no debería legalizarse.

  6. Eduardo said,

    “… Eso es diez veces trece punto cinco…”

    También es un número primo elevado a una potencia prima, multiplicado por otro número primo.


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