7 octubre 2010

Cuentos de Perrault: Léanse con urgencia

Posted in para incultos cultivables a 2:40 PM por wenperla


Yo, proclive a las obsesiones como siempre lo he sido, no he podido parar. Luego del primer tomo completo de los hermanos Grimm, mi mente no tuvo tregua y tuve que salir corriendo a buscar más: Perrault Wendolín… búscate a Perrault… a Andersen también. Eso: consigue todos los tomos de los Grimm, los cuentos completos de Perrault y lo que encuentres de Andersen. Tuve la gratísima sorpresa de hallarlo todo en Alianza Editorial, una de las mejores casas editoriales del mundo iberoamericano. Y así, sencillamente, me atasqué:

Una vez habiéndome hecho de los ejemplares únicos de los libros en cuestión, decidí sentarme en uno de esos sillones acolchados de la librería Bertrand de Barcelona  —un pedacito de paraíso— y comenzar a leer. Cuál fue mi sorpresa, lo digo de corazón, al hallarme con tres primeros cuentos hermosísimos, deliciosos, ¡EN VERSO! Sí, sí, sí, así como lo leen: no son sólo ricos en aventuras, en personajes extraordinariamente redondeados, en escenarios palaciegos y esplendorosos, en historias fantásticas y apasionantes, no. Eso no le bastó a Charles Perrault quien, allá en el siglo XVII cuando escribió sus cuentos, firmara como ¡su hijo! Acota el editor en la página 108 del ejemplar que tengo entre mis manos que la razón por la que Perrault no firmó estos cuentos, haciéndolo en lugar su hijo, obedece a su intención de no comprometer su prestigio como escritor con un género considerado, en el momento de su publicación, ingenuo. ¡Háganme el favor! O sea que a la usanza de ahora —donde quien escribe un bestseller se oculta bajo un seudónimo—, allá en el siglo XVII el extraordinario escritor de cuentos inmortales expone a su hijo al escarnio público producto de la escritura de unos cuentos como jamás se hayan escrito otros… Caramba.

En fin.

Pensarán que exagero si les digo que no comprendo cómo es posible vivir sin haber leído los cuentos de Perrault. En cualquier otro caso admitiría que están en lo correcto, que a mí créaseme la mitad de lo que digo, que mi vida consiste en inflamar la cruda realidad para llenar de color lo que sin ser intervenido es grisáceo, oscuro. Pero esta vez no estoy exagerando. Esta vez digo la verdad.

Si Alianza no nos miente y si este pequeño tomo de tan sólo 175 páginas reúne en efecto los cuentos completos de Perrault, no hallo una sola razón para no ir inmediatamente a la librería, comprar el volumen y leerlo con toda urgencia. No sólo los primeros cuentos están escritos en verso, sino que el trasfondo de cada uno de estos episodios están llenos de luz. Cada cuento tiene una moraleja. O dos. Y al final, para que el lector no venga conque a Chuchita la bolsearon, el autor las hace explícitas: siempre en verso, siempre con su cadencia particular. Es verdad que Perrault no es tan sanguinario como los hermanos Grimm, pero tampoco estamos ante el precursor del Y vivieron felices para siempre que ya a nadie convence. Estamos frente al primer escritor que a cabalidad recuperó las historias populares de las que se nutría su entorno, quien no sólo puso por escrito lo que era del dominio popular gracias a una tradición oral heredada de generación en generación, sino que lo embelleció hasta el hartazgo, heredándonos un volumen exquisito, maravilloso, entrañable.

¿Cuánto habrá cambiado la sociedad en los últimos seis siglos? No mucho, ciertamente. Y como para muestra sobra un botón, remitámonos a los bellos cuentos de Perrault, donde además de echar a volar la imaginación con personajes entrañables, podremos constatar que los seres humanos adolecemos de lo mismo desde que la Bella Durmiente fuera condenada a un sueño de 100 años y desde que el Gato con Botas rescatara de la miseria al mismísimo Marqués de Carabás.

Hay dos cosas particularmente interesantes, adonde quisiera yo atraer su atención, queridos lectores. En primer lugar, no tengo palabras para expresarles cuantísimo me han conmovido la musicalidad de sus versos y la hermosura de sus palabras. Conviene aquí abrir un paréntesis para reconocer la extraordinaria labor de Jöelle Eyheramonno y de Emilio Pascual como traductores: los traductores, casi siempre, se lo curran —como dicen acá— más que el propio autor. Así que ahí lo tienen: la belleza de los versos y la extraordinaria traducción de los mismos. En segundo lugar, permítaseme un segundo de debilidad: una historia, poco conocida entre nosotros, que el autor intituló “Riquete el del Copete”. Esta historia es tan vigente hoy día como lo fue hace 300 años. Todos aquellos que a menudo nos sentimos violentados por un mundo que se rige por convencionalismos absurdos hallaremos en las páginas de este cuento un rincón para agazaparnos.

Es ésta una historia donde un príncipe deforme es dotado de una inteligencia extraordinaria, mientras que a una princesa muy estúpida se le otorga el don de la belleza extrema. Y he aquí que ambos tienen el don de conceder inteligencia y de belleza, respectivamente, a aquel a quien más se ama. Esto basta, sin duda, para que adivinemos el final, pero no puedo irme sin citar aquí un último párrafo de esta historia:

[…] Hay quien asegura que no intervinieron para nada los encantamientos del hada, sino que sólo el amor realizó aquella metamorfosis. Dicen que la Princesa, después de haber meditado sobre la perseverancia de su amante, sobre su discreción y sobre todas las buenas cualidades de su alma y de su espíritu, dejó de ver la deformidad de su cuerpo y la fealdad de su rostro; que la joroba sólo le pareció el porte de un hombre con aires de imporancia y que, así como hasta entonces lo había visto cojear horriblemente, no le encontró más que cierto andar inclinado que la encantaba; también dicen que sus ojos, que eran bizcos, le parecieron por ello más brillantes, que su defecto pasó en su mente por la marca de un violento exceso de amor, y finalmente que su gruesa nariz roja tuvo para ella algo de heroico y marcial.

Cuentos de niños o no, son cuentos indispensables. Invierte en los cuentos de Perrault una tarde de tu vida y reconforta tu alma y tu espíritu como hace mucho no lo hacías.

Es en serio: corre. Son imprescindibles. Es bueno para su salud.

***

Un par de acotaciones:

1. Van a perdonar el francés, pero qué la Caperucita Roja es un cuento erótico ni qué mis chingadas madres. Es lo que es: no te fíes de los extraños. ¡Punto!

2. Si yo hiciera con mi tesis lo que los hermanos Grimm hicieron con los cuentos de Perrault, ¡voy al tambo por plagio! Un ejemplo: la primera mitad del cuento “Hansel y Gretel” de los hermanos Grimm no es sino la reproducción de la primera mitad del cuento “Pulgarcito” de Perrault. Los hermanos Grimm, eso sí, decidieron escribir un cuento totalmente distinto de Pulgarcito, para con ello resarcirse un poco. O quizás nomás porque les dio la gana.

3. Si alguien por aquí, como Bibliobulímica, ha leído ya estos cuentos, me gustaría conocer su opinión.

6 comentarios »

  1. Bnazar said,

    El primer libro con más letras que dibujos que leí fue el Gato con Botas, creo que tenía 5 años. Sin ir más allá de lo que la curiosidad infantil te permite, no supe que el autor era Perrault y ni siquiera si era su versión o la de otra persona.

    Aunque ese evento sembró la semilla en mí por leer y leer. Me gustaba más leer cuentos a que me los contarán, ahora me doy cuenta que tal vez se deba a que la experiencia es más personal.

    Como mi papá siempre soñó con que su hijo desarrollará un vida como el nuevo Einstein o algo así, pusieron a mi alcance enciclopedias, libros de biología, paleontología, física y geología, etc.

    Alejandome de la Literatura cuando apenas comenzaba nuestra relación =P, de ahí salte a Tom Sawyer varios años después. Después en uno de los regalos más adecuados que me han dado, recibí un par de libros de cuentos. (creo que una versión infantil en donde se recopilaban varios autores), los devore en poco tiempo, pero esa etapa tampoco me intereso saber más acerca de lo que leía, quién los escribía o por qué, me resultaba irrelevante. De ahí muchos años después leí algunos de Tolstoi porque soy su fans.

    Aunque al ver los relatos de Disney, que si bien no aborrezco, no me generan interés, sabía que las tramas eran manipuladas de forma que resultará políticamente correctas, lo que corrobore con El jorobado de Notre Dame, libro de Victor Hugo que tenía la suerte de haber leído.

    Ahora me pondré a ordenar en estantes mentales, que leí y a quién corresponde.

    En mi experiencia los cuentos infantiles (como los llaman) son una manera muy interesante de aprender cuestiones fundamentales de la vida, son muy atractivos y fáciles de consumir lo que los convierte en un producto accesible para todos. Recuerdo pasajes en ellos que han cambiado mi vida y cuando una persona se acerca a pedirme un consejo, en más de una ocasión he citado la trama de algun cuento.

    Para cortar ya este comentario anecdota que ya se pasó de largo. Te recomiendo mi cuento favorito. “La princesa y el guisante” de Christian Andersen. (igual y ya lo leiste)

    Grx, porque por tu post me di a la tarea de saber quién escribió el cuento, y así seguiré con los demás, eso de ordenar cosas en tu cabeza creo que es muy bueno, te permite tenerlo al alcance de la mano y darle utilidad.

    Aquí seguimos leyendote.

  2. Eduardo said,

    “La paciente Griselda”, “Los deseos ridículos” y “Piel de asno” fueron escritos originalmente en verso y con anterioridad al resto de “Historias o Cuentos de tiempos pasados, con moraleja” y fueron luego adicionados a éstos. Los otros ocho cuentos fueron escritos en prosa (una prosa apretada y vivísima). Si los leíste todos en verso, es por que los traductores se la “curraron”.

    Sobre los cuentos de hadas, conviene leer la reseña que hacen en el suplemento literario de “The New Republic” a la más reciente edición en inglés de los cuentos de los hermanos Grimm (felizmente titulada “The Grimm Reader”). Es muy iluminadora, como lo es lo que Chesterton escribió de los cuentos de hadas en “Ortodoxia” (Chesterton compartía con Perrault una fuerte religiosidad, tal vez haya una conexión por ahí. Advertencia, “Ortodoxia” es una apología del cristianismo, que creo no es lo tuyo).

    Cosa aparte: las versiones de Perrault son particularmente sombrías, pero la suya fue una época sombría, sobre todo para la infancia.

  3. wenperla said,

    A ambos, antes de decir nada más, quiero agradecerles que se hayan dado una vuelta por Purasletras a pesar de la nota del día: “el post de hoy se estrellará en el silencio”, pensé. Y cuál es mi sorpresa al hallarme aquí sus comentarios… ¡enorme! ¡Gracias!
    Ahora, Balam: Por mí extiéndete todo lo que puedas. ¿Ora resulta que yo aquí les tiro pergaminos como los del mismísimo Tutankamón y ustedes no pueden explayarse??? ¡Pero por favor! ¡Sean bienvenidos! Qué maravilla que te encauzaron desde pequeño… me has inspirado, ¿sabes? Para escribir sobre las formas del “encauzamiento”. Y claro, ordenar la cabeza siempre está bien de vez en cuando. El libro de Andersen lo tengo aquí conmigo, y espero postear al respecto en un par de días.
    Querido Eduardo: Me encantó eso de “la ortodoxia no es lo tuyo”. ¡Nunca mejor dicho! Quizás me expresé mal en el post, pero sí leí los primeros tres cuentos en verso, justo los que dices, y el resto de historias está en prosa. ¡No creas que leí una versión especial! Todo es tal y como lo expones tú, a todas luces, gran conocedor de estos terrenos.
    ¡Gracias muchachos!

  4. Georgells said,

    Hola Wen!

    Sigo sin entender por qué la nota del día de hoy se estrellaría en el silencio… (comienzo a sospechar que todo fue una estrategia mercadológica por tu parte, pero de cualquier forma, es bienvenida, pues me gusta tu blog).

    Leí los cuentos de Perrault cuando era aún muy niño. También los de los hmnos Grimm y los de Andersen, así como las fábulas de Esopo y demás. La realidad es que ya las había olvidado hasta que tu post me hizo recordarlas. Maravillosas, crueles, reales, absolutamente incorrectas para nuestro políticamente asertivo mundo actual. Sensacionales.

    Te agradezco devolverme al pasado y meditar sobre ellas. Creo que en casa de mis padres aún están los volúmenes originales… será buen momento para ir a recuperarlos…

    Abrazo!

    J.

  5. wenperla said,

    ¿Cómo que sigues sin entender por qué el post se estrellaría en el silencio? ¿Hay cómo competir frente al Nobel para el gran Mario?
    Ahora que lo mencionas, no obstante, tú tienes cara de “gente importante” y seguro sabes mucho de técnicas mercadológicas (de las que yo, está de más decirlo, no sé absolutamente nada)… ¡Quizás sepas cómo hacerle para que la gente se entere de que Purasletras existe! ¿Sabemos algo?😉

  6. Wen:
    soy inmensamente feliz de saberte tan contenta de haberte encontrado con Perrault. Es como cuando dos personas que quieres se conocen y cuando hacen click uno dice “¡bien!” ^^

    Me quedé pensando en tu entrada anterior que dices que los finales felices no son buenos para los niños (hablabas de las películas de Disney)…¿has leído alguna vez a Heinrich Hoffmann? En español, el libro de sus cuentos se llama Pedro Melenas y en el idioma original Der Struwwelpeter. Es cruel …quería educar a su hijo pero en vez de dejarlo ser niño, esperaba un adulto chiquito y …bueno, si lo lees, ya me contarás que te parece. Ahí no hay nada de finales felices.

    Un beso,
    Ale.


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