10 marzo 2010

Leer no sirve de nada

Posted in para incultos cultivables a 2:17 AM por wenperla


Gabriel Zaid siempre es una sombra con la que todo editor mexicano arrastra en mayor o menor medida. Incluso cuando se trate de una sombra que ni siquiera se empalma con la propia, de un nombre suspendido en el aire del que se tiene conocimiento pero en el que no se ha indagado, me atrevo a asegurar que todo editor en México ha escuchado alguna vez nombrar a don Gabriel Zaid.

Yo de él sabía un par de cosas. Sabía, por ejemplo, que es una persona muy particular. Al estilo Salinger, es enemigo de los reflectores: nada de entrevistas, nada de presentaciones, nada de fotos de solapa. A él lo único que le interesa de los libros es publicarlos y editarlos. A mí esa actitud nunca me ha convencido del todo, siempre la he recibido con suma suspicacia. Empeñarse con tantísimo encono en ocultar el rostro es generar en torno propio una polémica que da lugar a más habladurías… ¿No convendría más conducirse con toda naturalidad? En fin.

También sé que es una persona sumamente disciplinada a la que no le gusta que irrumpan en su rutina. Un profesor queridísimo me contó una anécdota que hizo enfurecer al señor Zaid. Una vez habiendo colocado en la puerta un letrero que rezaba “No molestar”, Gabriel Zaid se dispuso a leer. Habiéndose ataviado para tan honorable ritual, sobre la puerta se escucharon los nudillos de una (impertinente) visita. Al abrir la puerta y descubrir frente sí a la vecina, lo único que atinó a hacer fue preguntarle que por qué había tocado si en la puerta había colocado un letrero, por demás visible, donde pedía que no le molestasen porque estaría ocupado. La vecina respondió: “Ah, señor Zaid, discúlpeme. Ya sé que está puesto el letrero pero me asomé por la ventana, lo vi leyendo, y pensé ‘bueno, no está haciendo nada’…”

Yo fui una de esas personas que sabían de la existencia de don Gabriel Zaid y aplaudí su ingenio para titular sus obras, por ejemplo: Cómo leer en bicicleta. Pero estamos aquí para hablar de [Sus] demasiados libros.

Me encantó tener entre mis manos un texto tan refrescante, tan accesible, tan depurado de erudiciones. Algo así es difícil de lograr entre la élite de aquellos que se precian de dominar la palabra: de leerla, de escribirla, de entenderla, de interpretarla. De tremendo personaje me esperé lo peor: una obra escrita en un español casi ininteligible, dejándole claro al lector dónde está parado.

Pues no.

Zaid nos regala en este libro reflexiones bellísimas sobre los libros. Nos cuenta cuánto despreciaba Sócrates la palabra escrita colocándola en un nivel infinitamente inferior al de la cultura oral. Nos platica de los muchísimos artilugios verbales de los que nos valemos para aparentar que somos poseedores de una cultura que no sólo no tenemos sino que difícilmente llegamos a comprender.

La preocupación por escribir un libro es un tema recurrente en este ensayo. Las personas hoy día, nos dice el autor, están más preocupadas por escribir un libro que por leer ninguno. So pretexto de que en esta vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, el valor del libro en el imaginario colectivo de los egresados universitarios ha perdido la fuerza que debiera tener. El libro, a la vez, lo es todo y no es nada. Valerse de un artefacto tan rudimentario como lo es el libro para emplearlo de escaparate, se teme el autor, no es la mejor de las estrategias.

Entre otras cosas, me encantó leer lo que él llama el eslogan menos comercial (y más cierto) del mundo: “¡Regala un libro! Es como regalar una obligación”. ¿Cómo evadir después las preguntas que pondrán en evidencia nuestra falta de compromiso con el obsequio recién adquirido? “¿Ya lo leíste?”, “¿Te gustó?” No tiene nada de malo tampoco. Al fin y al cabo (y esta frase guárdenla para la posteridad) “un libro sin leer es un proyecto por completar”. Más aún: “Cada lector es un mundo. No hay dos bibliotecas iguales”.

Con una elocuencia extraordinaria (y eso que yo, desgraciadamente, lo he leído en inglés) se pronuncia sobre el aburrimiento y sobre la ignorancia. Sobre lo primero nos dice que “la aburrición es la negación de la cultura”, y sobre lo segundo confiesa que “los libros se publican con tantísima rapidez que nos vuelven exponencialmente más ignorantes”.

Hoy Gabriel Zaid se ha ganado mi respeto y mi admiración. Por su forma de escribir, por sus ideas, por su sensatez. Pero sobre todo, hago hincapié, porque a leguas se le nota esa pasión, esa devoción, ese amor inenarrable por los libros.

Y cerramos con broche de oro:

“Leer no sirve de nada: es puro vicio, puro placer”. +G. Zaid+

8 comentarios »

  1. […] la importancia de este blog en mi vida. Estos días han sido de muchísima inventiva. Este, este, este, este, este, este y este post han sido creados en menos de un mes. La respuesta de los lectores ha […]

  2. En casa, junto a la computadora, tengo una libretita donde voy apuntando todos los libros que me interesaría leer (y que voy conociendo gracias a personas que, como tú, generosamente comentan lo que están leyendo). A esa lista le llamo “el plan infinito…” porque sólo Dios sabe si me dará tiempo de leer todo eso en esta vida y crece momento a momento.

    Este ¡ya me lo he apuntado! ¡Gracias Wen!

  3. Wen:
    lo he leído y me encantó y nunca lo habría conocido de no ser por tí ¡muchas gracias por ser ese ángel que pudo reunir a esta lectora con ese libro!
    Un abrazo,
    Ale.

  4. wenperla said,

    ¡Wow! ¿De verdad te lo leíste? ¿Te gustó tanto como a mí?
    Y aquello de “angelito” es demasiado. ¡Me sonrojas!
    Gracias a ti linda, por tanto cumplido tan inmerecido.

  5. Ale said,

    Sip, me lo leí completito…

    Sólo me queda en claro dos cosas: que leer es padrísimo y que con cada libro lo que descubro que ignoro se acrecenta; y que jamás podré leer todo lo que deseo pues Don Gabriel ya me hizo las cuentas de lo que puedo llegar a leer y con todo lo que se imprime en el mundo será como una motita de polvo en ese universo. ¡Pero seguiré tratando de dar la batalla!😉 jajaja

    Lo de angelito lo dice Don Gabriel en su libro. Eres mi ángel librero😉 (y según veo por la nueva entrada, escritor también)

    un beso,
    Ale.

  6. […] que corremos a escondernos en los brazos de la literatura. (Cabe mencionar aquí, entre otros, Los demasiados libros de Gabriel Zaid: un imperdible para todos aquellos de un modo u otro estamos relacionados con este […]

  7. meimanzanero said,

    Leer a veces se vuelve como el hambre.

    Un saludo, Wen!

  8. […] de estos descubrimientos vino de la mano de Wen y su blog Puras Letras. Leí esta entrada y me dije “quiero leer ese […]


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