21 octubre 2009

Lo bueno del descenso…

Posted in autobiografía a 3:05 AM por wenperla


Sadness

Y ahí estás otra vez. En cualquier lado. Tienes a flor de piel el don de la ubicuidad: físicamente estás ahí, pero tu alma ya flota en alguna otra parte. Seguro rebusca en tu memoria los recuerdos, los más bellos y los más terribles. Parece que de lo que se trata en este momento es de hacerte daño. De darle vueltas y vueltas y vueltas a la órbita de tu dolor. No llegas a ningún lado, claro. No hay tangentes ni aristas. La única forma de ponerle fin a esa dinámica es mandando la elipse al carajo y regresando a la vida real. Pero no. Así qué chiste.

Ya sabes que cuando el corazón se hace pedazos tú puedes ser tu mejor amiga o tu peor enemiga. Sólo tú decides cuándo enterrar esa historia y comenzar otra sobre la hoja en blanco. Puta madre. ¿Otra vez? ¿Otra vez estás llorando por eso? Ajá. ¿Qué no habías hecho un trato? ¿Un trato contigo? “Nunca te vuelve a pasar esto. Nunca llorarás de esta forma por nadie porque quien te quiere no te hace llorar”. Pues ya ves que esta vida no es terreno seguro. Aquí las estacas se clavan en lo más hondo del alma sin poder esgrimirlas. ¿Los culpables? Básicamente el azar y aquel al que llaman “Amor”.

Pero pasa algo, claro. Hoy no duele como ayer. No es que duela más o que duela menos, no. Pasa que duele diferente. A dos personas has amado en tu vida. Con dos hombres es que te has visualizado a futuro. ERROR. Primer gran error. ¿El futuro? Neee. Lo único que tienes es el presente. Lo demás, si no llega aún, a nadie debe importarle. (Y es que esa maña de construir castillos en el aire parece tu pasatiempo. Joder.) La primera vez eras ingenua, eras joven, eras muy poco perspicaz (por decir lo menos). Hoy todo se siente diferente. Hoy también te duele el alma pero te sientes más tranquila y más estúpida que la vez pasada. ¿Cómo que otra vez? Hace años estabas devastada. Hoy estás enojada contigo. Hoy, además, tienes conciencia de que cuando las relaciones terminan, por una ley aritmética que el buen Pitágoras no quiso explicar (porque segurito que la descubrió), resulta que te quedas lleno de mierda. Pero no es la mierda del otro, ni la de los dos, no. Es la tuya. Son tus miedos los que se agolpan incesantemente cada vez que asomas al espejo. Se acabó el insomnio: ya llegaron las pesadillas. Es el infierno.

Bajar al infierno, empero, tiene sus ventajas. (Sobre todo cuando ya has pasado ahí algunas vacaciones. La primera vez sí que es avasallador.) En primer lugar, ya sabes que se trata de una estancia transitoria. En segundo lugar, tú sabes cómo salir de ahí: nomás queriendo. (El tema de la querencia ya es más complicado: luego se vicia uno con la tormenta, se nubla el entendimiento y se te olvida que, de veras, quieres salir.) En tercer lugar (y lo más importante), resulta que es durante el descenso que aparecen los ángeles que vienen a rescatarte. ¿Y qué crees? En Bilbao, ajá, a tan sólo 3 semanas de haber llegado, ya tienes un par de buenos ángeles que no te dejaron comer en la mesa de Satanás.

¿Y cuál es, entonces, el hallazgo más revelador? Es sencillo: que la segunda persona no la inventó Carlos Fuentes. No. La segunda persona es el último recurso de los desesperados que, como tú, son incapaces de desnudarse frente a la audiencia para narrar su tragedia. Lamento decirte que tu hecatombe emocional no es lo suficientemente atractiva para tus respetables lectores, así que aquí deberás cerrar este episodio que, te lo aseguro, será más corto de lo que imaginas.

Ánimo wera.

9 comentarios »

  1. Perfecto said,

    Queridisima Wendolin Perla :
    Admiro como sacas de lo más profundo de tu ser la “basura” que atormenta tu alma. Antiguos dolores ya superados evocas en mi interior al leer estas lineas, que dicta un corazón destrozado.
    Te invito a sonreir y decir : ¡ NO DOS !

  2. George said,

    Por un instante los (respetables) lectores nos sonrojamos ante el texto. Es difícil saber qué decir (o si decir algo en todo caso).

    De nada sirve dar ánimos si la realidad es que el dolor ajeno nos es siempre misterioso y lejano. Apuntalar o criticar tus devaneos, racionalizando lo que es, de suyo, irracional, es caer en un juego al que no hemos sido formalmente invitados (y que resultaría además en un ejercicio pomposo y absolutamente inútil).

    Condolernos es equivalente a fortalecer tu pequeña víctima interna, la cual debe salir y asomarse, pero luego debe guardarse en un cajón bien cerrado para que no estorbe.

    Mejor sólo te diré que Dios atesora las lágrimas de la mujer, pues ninguna se vierte en vano.

    Un abrazo,

    G.

  3. Robert said,

    WenPerla:
    ¿Por qué será que el dolor, cuaquier dolor, es tan elocuente?
    Empece a leer y vi una prosa hermosa y saber que es el dolor el que lo causo, me deja sin palabras…
    Fortaleza y adelante…
    Eres mucho para detenerte ahora…
    Buen día..
    Robert.

  4. Jolie said,

    se siente diferente pero el recuerdo cala.. aun pase tiempo y aun termine desnudo… te darás cuenta que al final solo quedaran girones pero aun no se a ciencia cierta que tanto debe pasar o cuanto

    no me se la dosis exacta

    aun asi uno valora ciertas cosas sin eso no podriamos haber sentido ni nos habriamos dado cuenta de lo que eramos capaces de sentir aún cuando a veces creemos que descendemos y ya estamos hundidos en cierto abismo.

  5. F. Castillo said,

    Haces poesía con tus palabras.

  6. F. Castillo said,

    Haces poesía con tus palabras. Hay que tenerla dentro para poder sacarla.

  7. Wen…

    me dejó perplejo tu relato, fue una mezcla de dolor, el vernos en cierta forma reflejados en tus palabras. de principio a fin no pude dejar de leer y releer otra vez. sí, la segunda persona puede servir para escudarnos y como último recurso de salvación, quizá por eso, bien usado, es épico.

    parafraseandote, animo wera!

  8. Lone rider said,

    Cuando uno baja a las terribles catacumbas rodeado por nuestros miedos, descubrimos que nunca pensamos que podríamos regresar ahi. El dolor mas profundo, por mas largo y agudo que sea, cuando pierde potencia, se olvida casi al instante que exsitió. No hay duda, ni doble discurso al respecto. El corazón se manda solo y se deja sucumbir siempre a los amores que le tocan. La tragedia no existe, lo único que queda, bajo esta inmersión a los infiernos, es sabernos amados en vida, aunque el corazón siempre pida mas.

  9. jenn said,

    sí. ánimo, wera. aunque yo creo que es el tiempo y no las ganas lo que te hace salir. de repente lo piensas y te das cuenta de que hace días que no ha caído la sombra de “esos” recuerditos. y siempre queda el estúpido recurso de unclavosacaaotroclavo, el cual no por ser estúpido significa que no funcione. ja.

    te mando abrazos amarillos y buena vibra.

    j.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: