22 julio 2009

Ardores que matan

Posted in para incultos cultivables, vicisitudes a 4:59 AM por wenperla


Hoy, por primera vez en mi incipiente carrera editorial, presentaré un libro. Muy poco margen de maniobra y mucho echar mano de la improvisación. Comparto con ustedes este discurso que acabo de redactar a sabiendas de que este tipo de rollos funge, más que ningún otro, como una reseña detallada del libro en cuestión.

Ya les cuento luego si me apegué a estas líneas o si (para variar) se me fueron las cabras al monte y me quedé chiflando en la loma.

Desde luego: lean Ardores que matan (de ganas).

***

Ardores que matan

ardores que matan

Hace más o menos un año estaba yo en las mismas. Tenía frente mío a los verdugos: un comité editorial. Yo, así como ahora, tenía las letras de Ramón entre mis manos, y al menos en aquel entonces tenía muy claro qué tenía que hacer con ellas.

La industria de los libros, para mí, es lo más parecido a una fábrica de sueños. Santa en el Polo Norte hace muy bien su trabajo, pero en Random House nos rifamos mejor. Luego de leer el texto de Ramón me entraron unas ganas tremendas de ver este sueño concretado: en 15×23 con solapas y una portada tan maravillosa como ésta.

Conocí a Ramón en 2007, cuando me aferré a trabajar en Alfaguara en calidad de lo que fuera. Él, sin conocerme, me dio la oportunidad de trabajar con él y de él he aprendido lecciones infinitas. Durante mucho tiempo, de vez en vez, Ramón llamaba a mi número para entregarme, de nueva cuenta, otro libro: que si la primera, que si la segunda, que si las finas, en fin. Gratísima fue mi sorpresa cuando me dijo: “ahí te va este otro, nomás que éste no lo edito. Es de mi autoría y no quiero que lo corrijas, sólo quiero tu opinión”.

Incontables fueron las vicisitudes a las que me enfrenté mientras leía el libro. Luego de comenzar no podía detenerme: en la oficina, en la cola del súper, en más de un Starbucks (donde, por cierto, producto de la lectura tan apasionada del libro en cuestión, se me acercó un chico muy prometedor pero nada cumplidor). No podría decir que leí la novela. No. La devoré. No crean ustedes que presentar un libro es sinónimo de apologizarlo. No. Las presentaciones son para decir la verdad, y es eso lo que yo pretendo decir desde aquí.

Ramón tiene un estilo propio, inigualable, indiscutible. El gran secreto de su prosa reside en su propia personalidad: es irreverente, es apasionado, es un amante declarado y absoluto de las mujeres, de las pasiones humanas, de las letras y todos sus vericuetos. Ramón es uno de esos autores que puede tomarse ciertas licencias porque el resultado es contundente: hace y deshace el lenguaje, lo acomoda a conveniencia, juega con él a placer.

En este texto se hilvana una retacería de anécdotas que tienen una sola cosa en común: la eterna búsqueda amorosa y sexual de los hombres. A cualquier edad. La reticencia a enamorarse y el deseo sexual siempre latente. Al terminar el libro, el propio narrador reconoce que no hubo nunca hilo conductor alguno; que las historias más bien se presentaron de forma inconexa; que no importa de dónde partamos: siempre volvemos al mismo punto: los hombres nunca cambian independientemente de lo que ocurra a su alrededor.

Estamos, sin temor a equivocarme, ante una radiografía sin tapujos de la psicología sexual de los hombres. El relato es extremadamente cómico. El lenguaje es prosaico y el autor se vale de la picardía idiomática del mexicano para explotar al máximo el doble sentido y el albur. Un libro como éste no tiene lectores. Tiene cómplices de ambos sexos que lo acompañan en su diario transitar por la vida.

Paralelo a esta introspección masculina, hallamos un profundo conocimiento del México de hace 30 o 40 años que el autor describe a la perfección: las anécdotas tienen como telón de fondo escenarios típicos del folclore chilango que se mantienen como estandartes de la mexicanidad. A esto, además, hay que agregarle las numerosas alusiones a obras y canciones que viven en el imaginario colectivo de nuestra sociedad: Octavio Paz, José Alfredo Jiménez, José José, por mencionar tan sólo a algunos —también se retoman citas y fragmentos de extranjeros como Truman Capote, Kundera o Arthur Schopenhauer—. 

Ardores que matan me sedujo a toda velocidad y no me sorprende. Una obra tan llena de humor, tan franca, tan irónica y tan desfachatada derrumba, sin previo aviso, todos los prejuicios y los tabúes que prevalecen en nuestra sociedad. Abrir un libro implica, ipso facto, dejar al desnudo el corazón. Espantar a los pájaros que revolotean nuestra cabeza y entregarnos a la lectura. De tan honesto, de tan cómico, de tan empático, de tan cachondo, Ramón atrapa al más escéptico de los lectores.

Ramón ha escrito una novela sincera, sin pretensiones de ningún tipo. Lo ha hecho para divertirse, para divertirnos, para compartirse. Yo confieso: a medida que leía el libro no paraba de reír, de carcajearme, de conmoverme: ¿saben por qué? Porque Ramón es lo que escribe. Porque su prosa es transparente. Porque cada una de las fobias, de las filias, de las fantasías, de las expresiones, de los ademanes imaginados de los personajes de esta historia no son más que el reflejo de su esencia deconstruida. En esta novela Ramón se desnuda, ajá, y quienes lo conocemos sabemos que no pudo haber sido más auténtico. Gracias, Ramón, por esta entrega.

4 comentarios »

  1. Vientos wera, suerte en la presentación
    y felicidades

  2. Alma said,

    ¡Muchas felicidades, hermanita! No es que tengan que saberlo, pero no sólo lo hizo bien: lo hizo tremendo. La presentación, ese conjunto del bellísimo texto para un escritor maravilloso y su presencia cargada de emoción, fue de lo más emotivo. Que no hay mejor homenaje a un autor brillante que las palabras honestas y certeras de una editora/escritora no menos afortunada.
    Mucho éxito a Ramón y muchas felicidades a ti por tan luminosa instroducción a la fábrica de sueños.
    Te adoro, bonita🙂

  3. Edmundo said,

    A mi lo que me “arde” es la envidia por los recursos con los que cuentas para darle tanta personalidad al discurso. Muchas felicidades!!!!

  4. Lata said,

    🙂 Y cómo te fue???


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