1 julio 2009

Dos hallazgos

Posted in para incultos cultivables a 6:49 AM por wenperla


allan poe

Luego de leer algunos cuentos de Allan Poe, me di cuenta de dos cosas.

Uno

Cuando a uno le da por sentirse “crítico literario” o “culto”, tiende a creer que identifica los lugares comunes de sus escritores favoritos. A mí me da hoy por sentirme “culta” y creer que identifico una arista recurrente en la prosa de Edgar Allan Poe.

Uno de los padres del horror, quien por antonomasia a nada puede temerle, permite entrever, a través de las persianas, un miedo que corroe cada una de sus líneas: el miedo aquel que se le tiene a la impredecibilidad de nuestra conducta. El pavor ese que deambula por nuestras venas a no reconocer en lo que de pronto somos aquel que algún día fuimos.

De “El gato negro”, por ejemplo, reproduzco estas líneas:

Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separara de golpe de mi cuerpo; una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser.

Finalmente, de “William Wilson”, va este fragmento:

Por lo general los hombres caen gradualmente en la bajeza. En mi caso, en un solo instante, toda virtud se desprendió de mi cuerpo como si fuera un manto. De una maldad comparativamente trivial pasé, con la zancada de un gigante, a enormidades peores que las de un Heliogábalo.

A pesar de que soy bipolar socialmente responsable (démosle a Andrés su crédito por acuñar tan acertado término), nunca me he visto protagonista de una metamorfosis que me abrasa sin poder oponer resistencia alguna. Entiendo el horror de estos hombres que, estupefactos ante el cambio tan abrupto, actuaron en consecuencia del demonio que poco a poco invadía cada uno de los rincones de su cuerpo.

Sin embargo, sé de sobra lo que es amar a alguien que, de vez en cuando, no es aquel a quien se ama. Sé lo que es estar frente a la persona más querida sin encontrar en sus ojos el brillo de aquel a quien en realidad amas. Sé lo que es escuchar, de boca de aquel que te ha dado tanto, las peores y más dolorosas injurias. Me han clavado en lo más hondo del alma puñales de esos que no matan, pero cuyas heridas nunca cicatrizan. He amado a un ángel y confrontado a un demonio. He comprobado que los seres humanos somos eso, una mezcla perfecta entre el bien y el mal, y que el secreto de la felicidad reside justo ahí: en cómo canalizamos lo bueno y lo malo que nos conforma.

Dos

Grave el error que cometí buscando la angustia, el terror y el desasosiego en estos textos. ¿Cómo me voy a asustar leyendo a Allan Poe si su pluma es tan prolífica y sus textos tan hermosos?

(Pero así somos. Vamos pa’ llá sin saber pa’ dónde vamos…)

4 comentarios »

  1. diadesuerte said,

    Así es el en sus escritos, en el “El poso y el péndulo” no aguantaba las ganas de que ya lo partiera en dos… en cambio al final vive.

  2. siempre he dicho que los textos de Poé son una belleza rara. Extrañamente exquisitos…

    saludos!

  3. Rojo said,

    De Poe, que decir! Maestro, de Lovecraft sólo he leído Cthulu Dawn y si me sorprendió realmente, recomendable.

    Saludos

  4. Hola Wen, como estas?
    haz leído a Matthew Gregory Lewis, el autor del Monje que fue escrito en 1796? Fue el primer libro gótico. Es el que mas me ha gustado la verdad. Si ya lo leyeron, que opinan de el?

    Saludos!


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