13 mayo 2009

Un poeta que se cansaba de ser quien era

Posted in para incultos cultivables a 3:03 AM por wenperla


rimbaud, verlaine

Arthur Rimbaud es el niño rebelde de la literatura. Luego de varios años de dejarlo en el cajón, no hace mucho que decidí desempolvar Una temporada en el infierno. Volví a leer algunos versos y comprobé que no le entiendo. Que no es para mí.

Supe de nuevo que el libro no es más que la forma en la que documenta la relación que sostuvo con Verlaine, y me dieron ganas de leer más. No más versos sino más acerca de su vida. Y al igual que con Maupassant, me clavé en su biografía. (Muy recomendables las páginas que Javier Marías le dedica en Vidas escritas… ¡excelsas!)

Paul Verlaine, poeta francés diez años mayor que Rimbaud, leyó un verso que nuestro poeta escribiera a los 17 años y decidió contactarlo. Desaliñado, sucio e impertinente, Rimbaud se presentó en casa de Verlaine, quien vivía con su esposa (de 17 años también) y un hijo. Ese triángulo pasional fue de una intensidad inenarrable. Ni las mejores historias modernas superan lo que Verlaine y Rimbaud protagonizaron entonces. En alguna ocasión, Rimbaud hendió varias veces una navaja en las palmas y el rostro de Verlaine. En otra, Verlaine le disparó a Rimbaud hasta que este último terminara en el hospital y Verlaine en la cárcel.

Dice Marías que Rimbaud se cansaba de ser quien era cada poco tiempo; así, emprendía una vida completamente distinta cada par de años. Dejó de escribir a los 19 años y se dedicó a los oficios más variopintos: fue soldado, empleado, mercader y traficante. Murió a los 37 años de edad de cáncer.

La obra de Arthur Rimbaud es todo un mito en la historia de la literatura. Lo que yo pienso, luego de lo poco que he leído, es que el mito no es su obra sino él mismo. Su obra no fue más que una herramienta a través de la cual catapultó su salida del anonimato. Una vez que logró captar la atención de uno de los poetas más sobresalientes de su tiempo, los reflectores de la historia cayeron sobre Arthur Rimbaud, quien se inscribiera para siempre en las páginas del transcurrir de esta vida como uno de los poetas más sórdidos que haya habido jamás.

A mí no me gusta su poesía*. Yo no la entiendo. Pero… ¡ah! ¡Cuánto he disfrutado sus vivencias y cuánta cuerda me ha dado con su ejemplo! Haber leído su biografía, al menos, ha hecho una gran diferencia: antes sólo no comprendía sus textos… hoy entiendo por qué son incomprensibles.

*No me gusta en español, pero en francés se lee divino:

Je ne puis plus, baigné de vos langueurs, ô lames,
Enlever leur sillage aux porteurs de cotons,
Ni traverser l’orgueil des drapeaux et des flammes,
Ni nager sous les yeux horribles des pontons.

A. Rimbaud, Le Bateau ivre

5 comentarios »

  1. Allie said,

    ¡Una buena noticia para todos! A los seguidores de Twitter, les comento que Puras Letras ya esta twittereando.

    http://www.twitter.com/purasletras

  2. Bnazar said,

    Wow interesante historia ahora busco su literatura y luego contaré las conjeturas a las que llegue!!! ::::Byecks::::

  3. Disiento, encore… ¡Mi apreciación de Rimbaud y su obra está en las antípodas de lo que acabo de leer! La realidad de sus versos es muy superior al mito. Dinamitar la realidad, dinamitando el lenguaje, eso fue lo que Rimbaud logró y tratar de explicar unos versos a partir de una biografía es algo que simplemente no se puede hacer. Es como decir que todo el horror y necrofilia presentes en los cuentos de E. Poe son producto de la relación que tuvo con su prima. Siempre hay algo más… y considero que en novela, cuento y poesía, hay ir al texto mismo sin ningún diván de por medio. A pesar de que estuvo al pendiente de la publicación de Una temporada en el infierno, Rimbaud nunca quiso hacer carrera literaria, salir del anonimato, entrar en la academia. Las palabras lo rebasaron y a los 20 años se dio cuenta que ya lo había dicho todo. Es que creo que no hay que entender (volver inteligible) nada; sólo hay que dejarse revolcar por un enjambre de palabras, dejarse apresar por el tiempo “Qu’il vienne, qu’il vienne./ Le temps dont on s’èprenne” y ponerse en cierto estado de videncia donde las palabras dejan de ser las monedas que usamos todos los días. Y es que “Quand le monde sera réduit en un seul bois noir pour nos quatre yeux étonnés (…) je vous trouverai” yo la verdad me quedo mudo, pero en un tiempo vivo, henchido, perdido y reencontrado; tiempo vivo de una voz, de una imagen de mí suspendida en un poema. No sé, Wen, sinceramente la primera vez que en la prepa me acerqué a Une saison… no entendí absolutamente nada, pero había algo ahí que me habló desde la primera vez y que ya nunca me soltaría: la violencia del lenguaje. Años después, esa violencia se convirtió en una necesidad para el que esto escribe y al final, después de varias relecturas (de él y otros poetas) pude entrar en la casa que nos pertenece a todos: la poesía. Creo que para la poesía (y no es algo que te atraiga demasiado, según he podido leer en tus posts) no hay fórmulas o recetas. Lo único que podría decir es que la lectura de poemas te abre a todas las posibilidades de ti mism@. Un saludo. Raúl. PD. A propósito de libros y poesía, ya por fin decidí hacer algo: http://unlibro-mas.blogspot.com/

  4. Disiento, encore… ¡Mi apreciación de Rimbaud y su obra está en las antípodas de lo que acabo de leer! La realidad de sus versos es muy superior al mito. Dinamitar la realidad, dinamitando el lenguaje, eso fue lo que Rimbaud logró y tratar de explicar unos versos a partir de una biografía es algo que simplemente no se puede hacer. Es como decir que todo el horror y necrofilia presentes en los cuentos de E. Poe son producto de la relación que tuvo con su prima. Siempre hay algo más… y considero que en novela, cuento y poesía, hay ir al texto mismo sin ningún diván de por medio. A pesar de que estuvo al pendiente de la publicación de Una temporada en el infierno, Rimbaud nunca quiso hacer carrera literaria, salir del anonimato, entrar en la academia. Las palabras lo rebasaron y a los 20 años se dio cuenta que ya lo había dicho todo. Es que creo que no hay que entender (volver inteligible) nada; sólo hay que dejarse revolcar por un enjambre de palabras, dejarse apresar por el tiempo “Qu’il vienne, qu’il vienne./ Le temps dont on s’èprenne” y ponerse en cierto estado de videncia donde las palabras dejan de ser las monedas que usamos todos los días. Y es que “Quand le monde sera réduit en un seul bois noir pour nos quatre yeux étonnés (…) je vous trouverai” yo la verdad me quedo mudo, pero en un tiempo vivo, henchido, perdido y reencontrado; tiempo vivo de una voz, de una imagen de mí suspendida en un poema. No sé, Wen, sinceramente la primera vez que en la prepa me acerqué a Une saison… no entendí absolutamente nada, pero había algo ahí que me habló desde la primera vez y que ya nunca me soltaría: la violencia del lenguaje. Años después, esa violencia se convirtió en una necesidad para el que esto escribe y al final, después de varias relecturas (de él y otros poetas) pude entrar en la casa que nos pertenece a todos: la poesía.. Creo que para la poesía (y no es algo que te atraiga demasiado, según he podido leer en tus posts) no hay fórmulas o recetas. Lo único que podría decir es que la lectura de poemas te abre a todas las posibilidades de ti mism@. Un saludo. Raúl. PD. A propósito de libros y poesía, ya por fin decidí hacer algo: http://unlibro-mas.blogspot.com/

  5. […] inscribiera para siempre en las páginas del transcurrir de esta vida como … fique por dentro clique aqui. Fonte: […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: