2 mayo 2009

Cuentos que sí dan miedo

Posted in para incultos cultivables a 4:44 AM por wenperla


maupassant

Guy de Maupassant es célebre por sus relatos de terror. Gustave Flaubert lo apadrinó y fungió como su gurú (yo también tengo la mía). No pude evitar leer el prólogo que, como todos los prólogos (yo por eso me los salto, no sé por qué esta vez no pude), nos predisponen y filtran nuestra aproximación a la lectura. Así entonces, luego del prólogo corrí a la enciclopedia para enterarme de que la vida de Maupassant estuvo acompasada, entre otras cosas, por una sífilis terrible. Luego de diez años, Maupassant traspasó el umbral de la locura. Dejando atrás la lucidez, murió el 6 de julio de 1883, a los cuarenta y tres años de edad, luego de incontables intentos de suicidio, alucinaciones, miedos, incontinencia, malestares físicos y, finalmente, la locura total. Y como mi curiosidad (y mi morbo, pa’ qué negarlo) es irrefrenable, luego investigué qué es la sífilis. Es horrible. Si no se trata a tiempo puede ocasionar ulceraciones en la piel, daños en la médula espinal, problemas circulatorios, ceguera, parálisis, demencia, trastornos neurológicos… Ay Dios. ¿Ceguera? ¿Demencia? ¿Hay algo en esta vida, Wen, a lo que le temas más que a la ceguera o a la demencia? ¿No poder leer más? ¿No poder reflejarme en los ojos de la gente que amo (y de la que no amo también)? ¿No poder apreciar la belleza de la que están colmados todos los días, independientemente de que la gente se empeñe en quejarse? ¿Locura? Pero bueno… la medicina ha avanzado mucho y hoy el panorama es distinto. En fin.

El punto es (ando particularmente dispersa estos días) que El Horla es uno de los relatos de terror por excelencia en la historia de la literatura. El texto fue escrito en 1887 y, con tan sólo leer la cuarta, me dieron muchísimas ganas de infiltrarme en la concepción del terror de antaño. ¿Me asustaría? ¿Cómo lo manejaban? ¿A qué le temían?

horla

El Horla es un relato famoso, brevísimo, escrito a modo de diario. El lector, metomentodo por excelencia, se apropia de la intimidad del narrador y se vuelve su cómplice, su confidente, su delator. Una presencia va apoderándose no sólo de la tranquilidad del narrador: también de su cuerpo, de su voluntad, de sus instintos. Consciente como nadie de esta presencia, el narrador le roba instantes a la posesión para documentar sus encuentros y sus desencuentros con el Horla, para describir en este diario cómo lo engañará, cómo lo atrapará, cómo lo aniquilará. En la última anotación en este diario del terror, el narrador describe cómo logra “atrapar” al Horla y cómo le prende fuego a su casa, condenando a la peor de las muertes a sus propios criados, a los que olvidó dentro presa de su terror y su obsesión. No extrañe a nadie que, por lo tanto, la última línea que se lee sea “No… no… Sin duda, no ha muerto… no ha muerto… Y entonces, en ese caso… lo más conveniente sea matarme yo”.

A mí la idea de la demencia me paraliza. Se los he dicho muchas veces. Luego de leer el prólogo y las distintas aproximaciones que se han hecho del texto, resulta difícil no concebir éste como un texto autobiográfico donde el Horla es la sífilis, padecimiento mucho más insufrible que la criatura invisible. El suicidio y la locura, dos temas recurrentes no sólo en su obra sino en su vida misma.

Yo no puedo hacer aproximaciones. A mí se me antoja esto como un llamado a la reflexión. Odio ver cómo se quejan y se quejan porque no podemos salir de casa estos días. Detesto ver cómo se mofan de las autoridades… me gustaría ver cómo se conducirían los que se pitorrean de ellas si estuvieran en su lugar. Me parece que lo que es verdaderamente de miedo, de horror, es sentirnos asfixiados en nuestra propia casa, es estar convencidos de que el único consuelo existe más allá de las puertas de ese lugar íntimo y sagrado que debe ser nuestro hogar. Odio tantas quejas y me quejo de ellas también. Las quejas son más contagiosas que la propia influenza. Odio que haya tantos libros en los libreros, cerrados todos ellos, y que no aprovechemos estos días para despojarlos del retractilado y entregarnos a la lectura de aquello que en algún momento compramos pero que nunca estuvimos convencidos de leer. Ésta es la triste realidad y a mí sí me acongoja ver cómo reaccionamos ante todo esto.

13 comentarios »

  1. Allie said,

    indudablemente, te adelantas a mis propias ideas y concuerdo con las tuyas inevitablemente.
    aprovechemos para leer, cultirzarnos e informarnos.

    te adoro!

  2. Lear said,

    Bryce Echenique escribió que los prólogos eran unas cosas que la gente escribe después, pone antes, y nadie lee ni antes ni después. Y bueno, junto con los prólogos, todos tenemos libros cerrados, que compramos porque nos dio la gana comprar. No está tan mal, porque en una de esas los abrimos y listo.

  3. Mariano said,

    Hola wera ! Como tu dices, hay que tratar de verle el lado positivo a las cosas !

    Hay una diferencia entre la demencia y la locura, no? Porque en ese caso deseo la locura pero (al igual que a ti) me asusta la demencia…

    Oye, leí tu mail, me encantó, en breve obtendrás mi respuesta =).

    Te mando un saludo desde argentina !!!

    Dema ( E. de M. ).

  4. Marisol said,

    Hola!, no quería dejar de pasar la oportunidad de saludarte y decir que tu blog se ha vuelto uno de mis favoritos. Creo que nunca estaré a la altura de uno como el tuyo, pero aquí andamos por la red. Saludos de una nueva lectora de tu página.

  5. InviernoFunk said,

    Wenperla…

    definitivamente me atrapaste en tu post.
    igual que Marisol no quiero dejar la oportunidad de saludarte y que tu blog esta de diez.

    No me acuerdo como llegué aquí, pero que bueno que llegué…

    saludos

  6. David said,

    Estoy de acuerdo. Siempre he discutido que llenamos nuestras vidas de sinsentidos y absurdos porque no soportamos estar a solas con nosotros mismos, nos da miedo enterarnos de quiénes somos en verdad. Y el encierro nos enfrentó a eso y de ahí las quejas.

  7. Gurisa said,

    Sólo una crítica a tu post: ¿quién dijo que los ciegos no pueden leer?

  8. Gurisa said,

    Aunque… estoy segura que, teniendo o no vista, vos harías realidad tus sueños de editora pasando todos los libros habidos y por haber al Braile😉

  9. Rojo said,

    Locura, oh! el mal de amores, curenme de ese mal!!!
    Nice Post

  10. 7thphoto said,

    Hola Wen. Como estas? aquí vicitandote, saludandote espero todo este muy bien. La contingencia si me afecto y mucho en el negocio, yo si creo que es una burla de las autoridades esta “influenza”. siempre ha existió pero se les salió del corral, pero bueno, seguro vendieron Pemex o ya somos de nacionalidad Estadounidence. con las noticias de Verano sexenales ya quien sabe.

  11. Allie said,

    ¡Una buena noticia para todos! A los seguidores de Twitter, les comento que Puras Letras ya esta twittereando.

    http://www.twitter.com/purasletras

  12. Bnazar said,

    yo tmb odio los prólogos, porque no tienen un anuncio de “contiene datos relevantes d ela trama” porque hay unos muy buenos pero se pierden en este odio por quitarle el suspenso a lo que se lee

  13. FERNANDA said,

    q pedo weeeeeeeeeeeeey nomams
    putos jajajaja


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