29 enero 2009

Leer en los tiempos del cólera

Posted in una ventana al mundo a 4:58 AM por wenperla


chaos1

Frente a la coyuntura internacional, no sé qué siento al darme cuenta de que mi vida se desarrolla sin más, pa’ mí todo sigue igual (e incluso mejor) que antes y, mientras tanto, la economía se desploma. Y no sólo no hago nada, sino que difícilmente comprendo qué es lo que está pasando. Ahora que hago memoria, me parece recordar que nunca entendí siquiera la diferencia entre ofertademanda. Caray.

Tengo la impresión de que, como quiera que sea, la economía es cíclica. Como todo, ¿qué no? La vida es cíclica. Las multinacionales hacen recortes millonarios. Las pequeñas y medianas empresas quiebran una tras otra. El panorama es cada vez más devastador. No hay esperanzas de que esto mejore, al menos no por ahora. Los ánimos roídos, la estabilidad quebrantada. Esto es hoy.

¿Y los libros? ¿Qué va a ser de esta industria? ¿Por qué aquí no ha habido recorte? (¿Será, acaso, que no hay de dónde recortar?) ¿Por qué las librerías no han cerrado? ¿Por qué los domingos están El Sótano y Gandhi de Miguel Ángel a tope, como siempre, como si nada pasara?

Son varios los factores que deben considerarse no para responder estas preguntas (créanme que, en caso de que tengan respuesta, ésa sí que no la tengo yo), sino para comprender un poco mejor lo que está pasando.

La industria editorial es lenta. Como por antonomasia. Todo es lento. Para todo, en este changarro, hay que ser paciente. No podemos saber qué tan bien va un libro hasta que vienen las devoluciones, y eso… queridos… toma tiempo. A veces me estreso al pensar que la industria no está oficialmente en crisis porque, como es lenta, no nos han alcanzado los azotes de la contracción económica. Vamos a destiempo.

Y, por otra parte, hay quienes piensan lo contrario. Que los libros seguirán vendiéndose. Que para nosotros, los que vivimos de esto, no hay crisis. Que la industria editorial traza sus propias brechas, que no se apegan a las de ningún otro sector.

Raúl Myr, editor de Styria, declaró lo siguiente para la revista Qué Leer: “El lector apasionado no dejará nunca de leer. Lo que está en crisis no es el libro, sino las condiciones que facilitan la lectura: la tranquilidad, el sosiego, el silencio, el tiempo”.

He aquí lo que queríamos escuchar, que “el lector apasionado nunca deja de leer”. ¿Será cierto? La revelación de esta declaración, no obstante, está contenida después del punto: “Lo que está en crisis no es el libro, sino las condiciones que facilitan la lectura: la tranquilidad, el sosiego, el tiempo”. Qué cierto.

Y una vez más, todo esto nos lleva a concluir que la lectura es un lujo. Un lujo excepcional, más inasequible que cualquier otro. Para disfrutar de cualquier otro lujo, llámesele como se le llame, sólo se necesita de dinero. Ah, y tiempo, si de veras se piensa sacarle provecho.

Leer es como estar enamorado. No sólo es el tiempo sino la calidad del tiempo. Es concentración. Es paz. Es, sin lugar a dudas, amor. En tiempos turbios, dicen por ahí, se potencian las ganas de amar. (Que siempre están ahí, eso que ni qué.)

Encontrar un libro que nos haga vibrar es una tarea tan difícil como encontrar el amor de verdad. (Quepa mencionar, claro está, que hay quien no encuentra nunca ni el libro vibrador ni el alma gemela. Qué lástima. Seguro por las mismas razones: desesperación, presión, aceptación, desidia, indiferencia, en fin. Triste.) Terminar un libro que se comienza requiere la misma dedicación que se necesita para alimentar una relación. Fuerza de voluntad. Tarea difícil.

Nunca leí El amor en los tiempos del cólera, pero el título le cae a este post como anillo al dedo. Quizás, eso sí, debo hacerle un cambio sutil: Leer en los tiempos del cólera. Pa’l caso es lo mismo. Ante un panorama como el que hoy tenemos, con pinceladas de crisis, guerra e inestabilidad… ¿se puede seguir leyendo? ¿Podemos conciliar, quizás dentro de nosotros mismos (y les juro que no he sucumbido a la autoayuda), la paz que necesitamos para leer?

Yo creo que sí. Porque si en tiempos turbios podemos amar, también podemos leer.

11 comentarios »

  1. Ariadna said,

    Ahora sí, ¿cuándo nos vemos para comer? Eso no lo impedirá ni esta crisis ni ninguna…

  2. arch190 said,

    Hasta el momento la crisis no ha afectado mis hábitos de lectura. Es verdad que quien es un lector apasionado, no dejará de leer nunca. Los libros no siempre se compran, también se comparten, se pueden leen en pausas de pie ante los mostradores sin tener que comprarlos, se piden prestados en bibliotecas, van de mano en mano. Yo soy muy celosa de mis libros y rara vez presto uno, son como trofeos de caza.
    En México los libros son muy costosos, exageradamente.
    Me sorprende que no hayas leído todavía El amor en los tiempos del cólera!.

  3. Raúl Ramírez said,

    Hola… Hace tiempo que no escribo nada pero siempre (recalco: siempre) leo las entradas de este blog. En mi colonia nunca han existido librerías y algo me dice que nunca existirán. Esto podría ser un signo inequívoco de la crisis perpetua en esta ciudad, ¿no? Según mi memoria lectora de artículos hebdomadarios, las restructuraciones del mundo editorial sí están sucediendo, sobre todo en Estados Unidos y España (y no me sorprendería que aquí también). “¿Se puede seguir leyendo?” ¿Se debe seguir leyendo? No importan mucho las crisis (en México son permanentes) ni las trompetas anunciando el apocalipsis de la industria librera… Todo verdadero lector encontrará siempre las “maneras” de encontrarse con su ángel recíproco: el libro. He dicho.

  4. Raúl Ramírez said,

    Retomando lo que dice arch190… Cierto, hay bibliotecas… aunque hay que hacer travesías muy largas para llegar a un buen puerto libresco… y eso de que “en México los libros son muy costosos, exageradamente” (arch190), yo mismo pensaba de esa manera hasta hace unos años y hoy me parece algo muy ilusorio… Sí, carísimos, oiga; pues de qué se trata… “pero jamás protestamos por el precio de los drinks” y tantas otros lujos-chatarra que solemos consumir.

  5. Lear said,

    Desde hace algunos posts, Wen, te noto oscilando entre dos conceptos completamente distintos: la lectura y la venta de libros. Si las editoriales quiebran, la gente que lee seguiría leyendo. Más preocupante para mí es el estado de la literatura y no el de las empresas. No sé, a lo mejor hoy me levanté de malas, pero yo compro libros y bebidas alcóholicas y me quejo del precio de ambos por igual, favor de no moralizar. Ah, sí también uso bibliotecas.

  6. al fin y al cabo la lectura siempre estará lista para recibirnos sin importar que el resto del mundo se esté desmoronando. aunque se reduzcan los medios, la adicción es tan fuerte que siempre encontrará la forma de adaptarse al cambio.

    saludos, el post quedó estupendo.

  7. Don Rul said,

    Finalmente leer resulta más económico que la mayoría de las actividades recreativas que acostumbramos (con excepción del sexo, apedrear niños y emborracharse en la banqueta).
    Definitivamente no se reducirá la lectura; tal vez renunciaremos a comprar libros importados (o esos maravillosos libros de arte que jamás leemos pero que debemos tener). Evitaremos las ediciones de lujo y las novedades. Pediremos alguno prestado y releeremos otros. Pero seguiremos leyendo y comprando libros, al igual que seguiremos comiendo y comprando alimentos. Para muchos es inevitable.
    Muy lindo poust, enigüei.

  8. Armando said,

    Hola recién me he iniciado en el mundo del blog y el tuyo me ha resultado por demás interesante.
    Respecto al tema delos libros y de la industria editorial, te comento que para quienes tenemos el habito de la lectura (cualquier genero), el libro forma parte de nuestra canasta básica, con igual o mayor importancia que cualquier otra actividad considerada como de esparcimiento.

    Una cosa que yo he notado (corrígeme si estoy en un error) es que el hecho de que un libro se haga película es motivo para desatar en los jóvenes la euforia por leerlo: Crónicas de Narnia, Harry Potter y más recientemente Crepúsculo.

    Un saludo y gracias por tan interesante blog.

    Armando.

  9. Falcon said,

    Pues créeme nadie la entiende del todo, incluso los especialistas en economía no han sabido definir la crisis actual. Yo también creo que es cíclica como todo en está vida, de hecho existen los ciclo económicos o ciclo del juglar -en honor a su descubridor, el economista Clément Juglar-

    Lo que mencionas es curioso a pesar de la crisis, las librerías se ven llenas los fines de semana, de hecho hace poco leí una nota en la que decía que las ventas de libros habían aumentado, la explicación nadie sabe.

    La lectura si es un lujo pero creo que bien vale la pena pagarlo.

  10. Pedro said,

    Que bueno que no se necesita entender la situación económica del país para escribir bien. De hecho, escribes tan bonito como hablas….y como NO dejas de hablar, me da gusto saber que no dejarás de escribir.

    Un beso vieja amiga

  11. consejero said,

    Creo que la crisis, les pega a todos de manera diferente, claro que hay ciclos y eso, y nadie la entiende…. Pero Yo sigo leyendo por amor a la lectura y por que eso me “distrae”, me mueve de mundo, me clava la espinita de la imaginación. El trasponer a tu persona por un personaje, eso es lo rico de la lectura.

    Yo sigo leyendo, no importa donde, cuando, ni como.
    Saludos


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