22 febrero 2013
Introducción a la edición de libros – Curso intensivo
He aquí la invitación a la cuarta edición de este taller. En esta ocasión será intensivo de modo que aquellos interesados en provincia puedan asistir. ¡Anímense!
Introducción a la edición de libros
Cuarta edición
Del 12 al 14 de abril de 2013
16 horas
Impartido por: Wendolín Perla
El objetivo del curso es ofrecer una radiografía del panorama de la edición en México, además de recorrer paso a paso los fundamentos teóricos y prácticos de la edición de libros.
Primera sesión: 12 de abril
La importancia de leer
Tipos de edición
Los grandes grupos y las editoriales independientes
Las peculiaridades de la industria del libro: características que hacen del libro un bien único
Derrumbando prejuicios: por qué la edición comercial es necesaria y cuáles son las reglas del arte
¿Sobre qué bases es posible diferenciar los bestsellers de la alta literatura?
Una reflexión sobre los premios literarios
Un vistazo a los hábitos de lectura de los mexicanos
Objetivos: Dimensionar el impacto, cultural y económico, de la industria del libro en términos reales. Discernir entre los tipos de edición que existen y las distintas líneas editoriales en el mercado. Explicar la diferencia entre la edición literaria y la edición comercial, y desmantelar ideas preconcebidas y prejuicios en torno a esta dialéctica. Entender las peculiaridades del libro como un bien único sin igual en el mercado. Comprender las reglas del arte con base en las valiosísimas aportaciones de Pierre Bourdieu y reflexionar sobre la importancia (o no) de los premios literarios.
Segunda sesión: 13 de abril
Derechos de autor
- ¿Qué son las regalías?
- ¿Qué es un anticipo?
- ¿Qué es un agente literario?
- ¿Qué es una subasta?
- ¿Cómo se negocia?
¿Cómo nace un libro?
- ¿Qué tipo de proyectos editoriales existen?
- ¿Qué es un plan editorial?
- ¿Qué es un escandallo?
- ¿Qué es un dictamen?
- ¿Qué es un briefing?
- ¿Qué cláusulas contempla un contrato de edición?
Objetivos: Durante esta sesión nos adentraremos en el apasionante mundo de los derechos de autor, los agentes internos y externos que intervienen para que un contrato de edición pueda formalizarse y en todas las herramientas que hacen posible que una casa editorial mantenga un plan de publicación congruente y constante.
Tercera sesión: 13 de abril
El proceso editorial
- Del manuscrito a la imprenta.
- De la imprenta a la librería.
Objetivos: Abordar, paso a paso, todas las etapas del proceso y la producción editorial. Tomaremos un libro de reciente publicación como referencia para analizar su proceso editorial.
Cuarta sesión: 14 de abril
La relación editor-autor
“En México, todo está organizado para acabar con las librerías”, Gabriel Zaid
- El recuento de cómo fue distorsionándose el mercado de los libros en México
- ¿Cómo se venden los libros?
- La Ley de Fomento para la Lectura y el Libro
El precio fijo
- El modelo europeo: aquel en el cual se inspiraron los ideólogos mexicanos
- Argumentos a favor
- Argumentos en contra
El panorama de la edición en el México de hoy
- Editoriales y sellos
- Librerías y puntos de venta
- Breve análisis del mercado en México
Bibliografía imprescindible
Objetivos: esta sesión pretende echar un vistazo a la forma en que el mercado editorial mexicano ha ido distorsionándose a lo largo de los años, para de este modo aterrizar en la situación actual y explicar la forma en la que hoy día se comercializan los libros. Se abordará la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro y explicaremos la cuestión del precio fijo tomando como modelo el esquema europeo, poniendo sobre la mesa los pilares sobre los cuales fue construido y los pros y los contras a los que aluden defensores y detractores del mecanismo. Además de ofrecer un panorama actual sobre las editoriales y los canales de venta principales en el país, se presentará un breve análisis del mercado a partir de números (muy) desalentadores. Para rematar, se mencionarán otros cursos en el mercado sobre el universo de los libros, y se comentará la bibliografía imprescindible para atar los muchos cabos que luego del curso puedan quedar sueltos. Finalmente, analizaremos la relación editor-autor.
13 septiembre 2012
Apología del tabaco
He aquí que el tabaco puede ser una musa tan grande como la más bella de las mujeres…
«—No lo entiendo —dijo Hans Castorp—. No comprendo que se pueda vivir sin fumar. Sin duda, es privarse de lo mejor de la vida y, en todo caso, de un placer sublime. Cuando me despierto, me alegro de pensar que podré fumar durante el día, y cuando como, tengo el mismo pensamiento. Sí, en cierto modo, podría decirse que sólo como para poder fumar después, aunque exagere un poco. Un día sin tabaco sería para mí el colmo del aburrimiento, sería un día absolutamente vacío y sin alicientes, y si por la mañana tuviese que decirme ‘Hoy no podré fumar’, creo que no tendría valor para levantarme. Te juro que me quedaría en la cama. Mira, cuando se tiene un puro que arde bien (por supuesto, no puede tener ningún poro o tirar mal, eso es un fastidio tremendo), uno se halla al abrigo de todo, no puede ocurrirle nada desagradable, así de simple, nada desagradable. Es como tumbarse a la orilla del mar: se está tumbado y punto, ¿no es verdad? No hay necesidad de nada, ni de trabajo ni de distracciones… ¡Gracias a Dios, se fuma en todo el mundo! Que yo sepa, este placer no es desconocido en ninguna parte, en ninguno de los sitios a los que uno puede ir a parar. Incluso los exploradores que parten hacia el Polo Norte se aprovisionan de tabaco para afrontar sus peripecias, y ese gesto siempre me pareció muy simpático cuando lo leí. Puede que las cosas le vayan mal a uno (supongamos, por ejemplo, que me encontrase en un estado lamentable); pues bien, mientras tenga mi buen cigarro sé que podré soportarlo todo, que me ayudará a vencer las adversidades.»
Hans Castorp en La montaña mágica, de Thomas Mann.
3 julio 2012
El más buscado
“El Chalo Gaitán no es el Chapo Guzmán, pero cómo se le parece. Él también se fugó de un penal de máxima seguridad; la revista Forbes lo considera uno de los hombres más ricos del mundo; encabeza la lista de los más buscados de la CIA; trafica y corrompe con la misma facilidad con la que se enamora; y vive bajo el amparo del gobierno mexicano. En El más buscado, sin embargo, al Chalo le arrebatarán esa protección el día en que el procurador Villalobos es asesinado: el propio capo entenderá que sus horas están contadas. Por eso mandará traer con urgencia al Cuervo, un veterano compositor de narcocorridos que, justo una noche antes, había decidido retirarse. El Chalo le contará su historia como si de matar se tratara: sin sentimientos de culpa. Y el Cuervo descubrirá que nada es coincidencia, que la aniquilación del capo es sólo un atajo para lo que tanto ansía el presidente cincuentaiséis: que la candidata de su partido gane las elecciones presidenciales.”
Nunca antes, que yo recuerde, había comenzado un post transcribiendo la cuarta de forros del libro en cuestión. Lo que pasa en este caso, no obstante, es que esta cuarta —escrita por el autor, valga mencionarlo— describe perfectamente bien el contenido de esta novela tan de actualidad. La portada y la historia son obvias: la etiqueta de novela sirve como pretexto para acercar al lector al mundo interior del Chapo Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo. Luego de que Osama Bin Laden fuera asesinado —según—, fue el Chapo quien pasó a encabezar la lista de los más buscados de la CIA. Luego de la catastrófica guerra pseudofrontal contra el narcotráfico que emprendiera Felipe Calderón al convertirse en el primer mandatario de los Estados Unidos Mexicanos, parece obvio a ojos de todos que su última patada de ahogado para salvar un sexenio para muchos fallido consiste en la captura del Chapo Guzmán: colgando su cabeza de una estaca y sacando a la luz esta imagen tan grotesca y circense —como todas aquellas a las que, desgraciadamente, hemos aprendido a acostumbrarnos—, el presidente cincuentaiséis bien podría curarse en salud para decir que, al final, todo valió la pena. (Y como para muestra sobra un botón, basta mencionar la patética “captura” del hijo del Chapo hace unas semanas, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, que resultó ser una de las puestas en escena más patéticas de la historia del sexenio calderonista.)
Cuando me toca hablar de Alejandro Almazán, lo primero que me viene a la mente —a raíz de la lectura de una de sus novelas previas, Entre perros, y de mi trabajo codo a codo con él— es que se trata de uno de los pocos periodistas mexicanos que tienen la capacidad de crear ficción, de narrar historias, de construir universos imaginarios de una viveza alucinante… esto último no extraña a nadie. En la historia de la literatura, no han sido pocos los grandes escritores que han comenzado como periodistas; no obstante, hoy día parece tratarse de una especie casi en extinción. Alejandro Almazán, y sin afán de hacerle la bola, como dicen quién sabe dónde, tiene dotes de narrador en paralelo con su cada vez más sólida trayectoria como periodista.
El más buscado es una novela divertida y muy… muy cruda. Mientras que por un lado sus pasajes llegan a ser poco más que evidentes, hay quien la puede hallar críptica e impenetrable (me refiero, sobre todo, a aquellos lectores extranjeros por completo ajenos a la jerga del norte del país). Esta novela tiene varios narradores que además están ubicados en ángulos completamente opuestos: valga rescatar la entrañable (¡sí!, ¡maldita sea!, ¡”entrañable” es la palabra!) voz del propio Chalo Gaitán, quien lleva la voz cantante: durante sus encuentros con el Cuervo, afamado compositor de narcocorridos, el lector va enterándose de cómo es que el Chalo ha llegado a ser quien es y cuáles son las encrucijadas que lo han llevado a tomar las decisiones que ha tenido que asumir. Para sentir un poco al personaje, para entender a qué me refiero, quisiera rescatar un pequeño fragmento de uno de los muchos diálogos que tiene con el Cuervo:
“Fíjese, la otra noche recordé cuando mi abuela dijo que un día yo iba a dar de qué hablar. Y mire lo que es la bendición de la vida. De plebe vendí naranjas, quesos y pan; y ora, de ser un pobre hombre pisotiado por la vida, una revista gringa me pone entre los más millonarios. No le voy a negar que la pobreza ni en las películas es bonita, ni que yo a ella la tumbé jalándole al gatillo, pero eso de que tenga mil millones de cueros de rana, con perdón de la palabra, es una mamada. ¿Cómo vergas le hicieron pa’ saber cuánto billete tengo si ni yo mismo lo he contado? Al dinero lo peso, viejón. Es tanto que contarlo no me dejaría tiempo pa’ disfrutarlo. ¿Qué es lo que trato de decirle? Que no se vaya de hocico. Esa lista que sacaron es pura ponzoña. Si fuera justa, a Julio y al Rojo también los hubieran incluido. Pero no, pinchis gringos envidiosos. ¿Pos qué no están enterados de que mis compadres son los dueños del cártel? ¿Creen que nomás el gordo ese del eslim le ha entrado recio a la globalización? […] Hay que ser puercos pero no trompudos.”
¿Ora entienden a qué me refiero?
Algo le falló a Almazán, y ese algo nadie pudo preverlo hasta que las malditas campañas se nos vinieron encima —para entonces, desde luego, el libro ya estaba entregado—: el presidente cincuentaiséis ninguna intención tenía de apoyar a su candidata: fue como si, anticipándose a la escalofriante realidad, decidiera abrirle de par en par las puertas al candidato encopetado pa’ ver si al final podía quedarse con un huesito (o, de perdis, pa’ que ora que pase a desalojar las instalaciones le permitan hacerlo por la puerta principal). Como sea: el leitmotiv de este libro tiene todo que ver con la situación que hoy día atraviesa nuestro cabizbajo país. No, yo no voy a hablar de política porque no sé nada y porque sólo estoy emputada, como muchos otros. Quería hablarles de esta novela, del encanto narrativo de Alejandro Almazán, de esta nueva mirada al mundo del narcotráfico que de ningún modo es una apología, pero que deja al descubierto lo que todos sabemos: la corrupción que permea nuestro sistema y la descarnada realidad que viven todos aquellos que ni de coña, como dice mi jefe, tienen acceso a un blogcillo dizque literario. Digamos, pues, que esta novela basada en la vida del Chapo Guzmán es un ejercicio narrativo extraordinariamente bien logrado. Porque eso sí: ah, cómo te ríes. Y sobre todo: ah, cómo te sorprendes.
No se la pierdan.
11 marzo 2010
Concurso Fotos y Literatura
En el blog Libros y Literatura organizan un concurso de fotografía de temática literaria, en el que ofrecen como premio lotes de libros por un valor de 1.200€. Además, por votar tu fotografía preferida entrarás automáticamente en el sorteo de un lote de libros. Si quieres saber más detalles y participar entra aquí.
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¡Y yo participo con esta foto!
La estrategia editorial
29 noviembre 2007
Para escribir hay que ser valiente
La pregunta esa de “¿a qué le temes?” ya está muy trillada. ¿Y qué tal si aquí abordamos los miedos con un enfoque literario???
Hay dos cosas a las que les tengo pavor en la vida. No, no le tengo miedo ni a los ratones (ni mal me caen), ni a las arañas (odio a las niñas fresas que gritan cada vez que aparece una), ni a la soledad (más bien me encanta tener tiempo conmigo), ni a la muerte (al menos no a la mía), ni a las alturas (llevo más de once años viviendo en un octavo piso).
Mi primer miedo: los juegos mecánicos. Así es, leyeron bien, los juegos mecánicos. Entiéndase, que yo no me subo a la rueda de la fortuna ni aunque me paguen. Ya ni hablar de las montañas rusas o de todos esos artefactos que van a más de 1 kilómetro por hora, ja. El día que me subí al Barco Pirata del Showbiz Pizza me desmayé. Imagínense nomás. No, no puedo. Y NUNCA me subiré a ninguno. Tiemblo de miedo de pensarlo. Ya sé, qué vida tan , ja, ¿qué le hacemos?
Mi segundo miedo, al que más bien debiera denominar pavor: la locura. Para ser precisa, a los manicomios. Nunca he estado en uno, jamás. Y me despiertan un no-sé-qué difícil de explicar. Por instantes me encantaría entrar en uno, para observar; pero sé que a la larga todo lo ahí observado me perseguiría incansablemente hasta que mi tranquilidad se viera por completo fragmentada. No me pregunten por qué, pero lo sé, lo siento.
Hablando con alguien (ay, Alguien, cómo me proyecto hablando contigo…) creo haber llegado, casi sin quererlo, a la raíz de este miedo mío que aparentemente no tiene justificación. La locura está a la vuelta de la esquina, hay mucho de ella en nosotros por el simple hecho de existir, está maquillada de cordura por todas partes, y en cualquier momento nos amenaza con abrazarnos también. Sus múltiples manifestaciones acompasan nuestra existencia como las olas al mar. ¿Qué son la depresión, la histeria, la neurosis, la euforia, el enamoramiento, la frustración, etcétera, sino locura a cuentagotas?
Las películas que más me han asustado e impactado a lo largo de mi vida siempre giran en torno a la locura, bajo el pseudónimo de sus nombres comerciales: esquizofrenia, bipolaridad, personalidad múltiple… qué sé yo… no soy psiquiatra.
Se preguntarán a qué viene todo esto. En menos de un año, varios de los libros que he leído tocan, en mayor o menor medida, el tema este de la locura que tanto me impacta. ¿Que de cuáles les hablo? Quizá ustedes recuerden mejor los nombres que yo, pero por mencionar tan sólo algunos: Lolita, Delirio, Dulce compañía, y ayer, ***un material promocional de*** El búfalo de la noche.
Varios de ustedes habrán visto la versión cinematográfica de este último. Yo me quedé con ganas de verla, no la vi (siempre me quedo con ganas de ver todo, siempre…). Un buen día, de pronto, apareció entre mis libros ***un folleto de*** El búfalo de la noche. En media hora lo terminé. No llega ni a las cuarenta páginas. (Ahora entiendo todo: Venía en Letras Libres, sólo que yo nunca me di cuenta…)
Para mí, fue maravilloso. No sé qué tan buen o mal escritor sea Guillermo Arriaga, no tengo ni idea. Lo que es un hecho, es que a mí me reveló un par de verdades donde ni siquiera sabía que existían cuestionamientos.
1. Para escribir una novela no tienes que ser un erudito. No tienes que ser nadie. Tienes que lacerar, tienes que proyectar. Tienes que ser incisivo, tienes que ser breve (***bueno, ¿esto qué? Al fin y al cabo era sólo un material promocional***). No puedes atar todos los cabos, es mejor dejarlos sueltos.
2. La locura, esa omnipresencia a la que tanto le temo, es un manantial inagotable de recursos. Si creen que la locura es un tema muy socorrido por los creadores de ficciones, permítanme retarlos y decirles que se equivocan. La locura es todo menos un lugar común: tiene tantos matices, tiene tanto paralelismo con nuestras vidas, que nunca es igual una demencia a la otra.
Gracias ***al material promocional de*** El búfalo de la noche descubrí que para escribir hay que ser valiente. Qué apasionante la locura, lástima que me falte valor. Léanlo, miren todo lo que descubrí en media hora.
*********
Me disculpo con todos. Calvin Krime me hizo ver que lo que leí no fue el libro completo sino un “adelanto” o un “material promocional” que venía en Letras Libres. Ya decía yo, jajaja. Nunca me di cuenta, nunca había visto el libro físicamente, supuse que eso era todo (qué poco perspicaz). Lo lamento, de verdad, voy a poner más atención en lo que hago. Voy a comprar el libro y lo leeré completo para resarcirme por este error.
22 noviembre 2007
Las vírgenes de Coppola
Ya casi se me olvidaba que el mismo día que vi Lolita vi también Las vírgenes suicidas de Coppola.
La película de Lolita me gustó más que el libro. El libro de Las vírgenes suicidas me gustó más que la película. ¿Por qué?
1. Las chicas de la película tienen de vírgenes lo que yo tengo de astronauta jajaja (demasiado grandes para personificar a las hermanas Lisbon).
2. A la película no sólo le faltaron detalles: pasaron por alto, así nomás, algo tan relevante como el aborto de Lux.
3. El libro se disfruta tanto que al final se justifica el hecho de nunca haber comprendido el porqué. En el caso de la peli, al menos a mí, me quedó en el aire la pregunta “¿y por qué, pues?”
En fin. Podrán o no estar de acuerdo conmigo, pero para mí el libro de Eugenides vale mucho más la pena que la película de Coppola.
Platicando con Lear me dio de pronto la impresión de que uno tiende a preferir lo que se encuentra primero: si lees el libro primero seguramente te guste más que la peli y viceversa. Hay que tomar en cuenta que si quieres ver la versión cinematográfica de un libro que leíste es porque el libro te gustó y ese “derecho de antigüedad” le da a las obras un valor significativo difícil de explicar; lo mismo pasa cuando se lee un libro a raíz de haber visto la versión cinematográfica.
Sé poco de literatura y menos de cine, pero en esta ocasión Eugenides se rifó y Coppola le quedó corta: me da la impresión de que se dejó llevar por cuestiones más comerciales en vez de procurar apegarse con fidelidad a una historia tan fascinante como lo es la de Las vírgenes suicidas.
Eso sí: el soundtrack de la película está increíble. ¿Lo venderán aún?
12 noviembre 2007
Javier Marías
(Madrid 1951)
Estudia la carrera de Filosofía y Letras. Es profesor de la prestigiosa Escuela de Letras de Madrid.
Actualmente es uno de los autores más leídos de Europa, sobre todo en Alemania gracias al polémico crítico literario Marcel Reich-Ranicki, que en su programa El cuarteto literario elogió y aconsejó la lectura de Corazón tan blanco. Al día siguiente se vendieron miles de ejemplares.
Sus otras novelas también han sido un éxito, no tanto en España como en otros países europeos. Sus relatos suelen ser claustrofóbicos y difíciles de situar. Le gusta jugar con los conceptos de espacio y tiempo.
Bibliografía recomendada:
***Corazón tan blanco (1992)
**Todas las almas (1989)
**Mañana en la batalla piensa en mí (1995)
*Fiebre y lanza (2002)
*Negra espalda del tiempo (1998)
Frases y aforismos:
- La posteridad cuenta siempre con la ventaja de disfrutar de la obra de los escritores sin el incordio de padecerlos a ellos.
- Creemos poder contar nuestras vidas de manera más o menos razonada y cabal, y en cuanto empezamos nos damos cuenta de que están pobladas de zonas de sombras.
- La literatura no puede explicar el misterio, pero nos lo cuenta.
- Hay escritores que tienen una prosa estropajosa, donde no hay musicalidad. Yo hago frases muy largas, pero me preocupo de que respiren bien. Es algo instintivo.
- Los muertos, a falta de un lugar más confortable, se quedan en la cabeza de los seres queridos.
- Hace ya un siglo que se dejó de educar a los niños para convertirse en adultos. Todo lo contrario: los adultos de nuestra época están educados para seguir siendo niños.
***
Más de una vez he escuchado decir que Javier Marías “está sobrevaluado”, que “está inflado”. Estoy completamente en desacuerdo; inflado, desde mi perspectiva, Gabriel García Márquez (y si no saben por qué, hay un post por aquí al que tuve a bien titular “¿El ‘gran’ Gabo?”, échenle un vistazo).
La prosa de Javier Marías es extensa, tanto así que decidió publicar su novela Tu rostro mañana en tres tomos, ya que rebasa las 1,500 cuartillas. Aunado a lo muchísimo que yo en lo personal disfruto su prosa, la extensión de sus obras me deja siempre rezagos de impotencia: quisiera devorarme todo lo que ha escrito, pero hay muchos otros autores talentosos pululando por ahí, en el patrimonio literario de la humanidad, y hay que procurar leerlos también, antes de que la vista nos falle.
Me bastó con Mañana en la batalla piensa en mí para darme cuenta del peso que un escritor como éste tiene en nuestra contemporaneidad cultural. Al principio es asfixiante, es redundante, es justo lo que yo llamo un reto. El abuso del detalle nos remite irremediablemente a las grandes crónicas periodísticas, lo mejor es que sigue tratándose de una novela.
Los títulos de Mañana en la batalla piensa en mí y Corazón tan blanco fueron extraídos del lenguaje shakesperiano, y a quién le importa que no tengan nada que ver con la novela: los títulos per se son motivo suficiente para comprar una de sus novelas. Lo que hay entre portada y contraportada, para mí, resulta todavía mejor que el título.
No lo sé chicos, a mí me fascina. Si me lo hallara por ahí algún día me emocionaría tanto como todos ustedes se emocionan con Soda, jaja, quizá un poco más. A pesar de la tristeza a la que Madrid irremediablemente me remite, hasta ganas me dan de buscar un lugarcito en la Escuela de Letras de Madrid; nomás imagínense tenerlo como profesor… ufff (y luego yo, que casi ni he tenido crushes con mis maestros, jajaja).
Aquí tuvieron, pues, su lunes de escritores. Hoy no estoy pa’ regaños, jajaja.
8 noviembre 2007
Encuesta literaria, tomo VI
Te hallas una lámpara mágica. El genio te dice que sólo puede concederte un deseo: va a traerte al escritor que quieras de donde esté y le harás una pregunta. Sólo una pregunta, sólo una vez.
¿A quién invocas y qué le preguntas?
6 noviembre 2007
Hablemos de Cortázar
(Bruselas 1914 – París 1984)
Se traslada muy pronto con sus padres a Buenos Aires, donde vive hasta 1951, año en el que obtiene una beca para estudiar en París. Hasta entonces ha trabajado como profesor de literatura francesa. En Europa se convierte en traductor de la Unesco y de escritores tan conocidos como Allan Poe o Marguerite Yourcenar.
Después del triunfo de la Revolución Cubana, se traslada a La Habana invitado por Fidel Castro. A partir de entonces se convierte en un gran defensor de la causa cubana. Posteriormente también lo será de la sandinista, dedicando numerosos ensayos y artículos a la revolución. Muere de leucemia a los 70 años en París.
Cortázar es célebre por su narrativa, pero también escribe poesía con el seudónimo Julio Denis. Sus novelas son muy complejas y están influidas por el surrealismo francés.
Bibliografía recomendada:
***Rayuela (1963)
**Historias de cronopios y famas (1962)
**El perseguidor y otros relatos (1973)
*La vuelta al día en ochenta mundos (1967)
*Los autonautas de la cosmopista (1983)
Frases y aforismos:
- El cuento es como la fotografía. La novela, como el cine.
- Yo le dedico mucho más tiempo a la música que a la literatura, cosa que un escritor profesional no haría jamás.
- Para mí la literatura es un segmento de mi vida, no es en absoluto lo central. Y eso es lo que te debe desconcertar un poco en alguien que ha escrito catorce libros.
- Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso.
- Y después de todo sólo nos quedaba, nos queda la lúgubre tarea de seguir siendo dignos, de seguir viviendo con la vana esperanza de que el olvido no nos olvide demasiado.
**************
En su página oficial (eso dice ahí), www.juliocortazar.com.ar, me encontré esto:
“Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra “madre” era la palabra “madre” y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto “mesa” y en la palabra “madre” empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba [...] En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas”.
La verdad es que, independientemente de lo que digan los críticos respecto a Cortázar, e incluso al margen de lo que este último haya dicho sobre sí mismo y sobre su obra, sólo basta darnos la oportunidad de sumergirnos en alguno de sus textos, en alguno de sus cuentos, para darnos cuenta de que este escritor pertenece al mundo de aquellos artistas que vivirán eternamente en el imaginario colectivo (al menos) de los latinoamericanos. Julio Cortázar es único, y el tiempo parece no alcanzarnos para revisar su obra una y otra vez.
Aquí sólo hablé alguna vez de sus Historias de cronopios y de famas, quizás de algunos cuentos también. Es poquísimo lo que de él he leído, pero es fascinante. Rayuela está aquí a mi lado, empaquetadito todavía, ya ven que no-sé-qué-me-dan las novelas tan largas. Pero habrá que leerlo, ¿verdad Miri?
29 octubre 2007
J.D. Salinger: ¿Misántropo?
(Nueva York, 1919)
Tras estudiar en su ciudad natal, se gradúa en una academia militar y participa en la II Guerra Mundial como sargento de infantería.
Acabada la guerra, empieza a escribir prosa. A diferencia de otros autores de su generación, Salinger no prima las experiencias bélicas, ni otorga a éstas una simbología especial en su obra. En 1951 publica una novela que le da fama mundial, El guardián entre el centeno. Posteriormente, se va apartando de la vida pública hasta su encierro voluntario y abandono de la literatura en 1965.
La literatura de Salinger supone un hito de la narrativa contemporánea. Destaca por el uso del lenguaje coloquial y su afilada ironía.
Bibliografía recomendada:
***El guardián entre el centeno (1951)
*Nueve cuentos (1953)
*Franny y Zooey (1961)
*Levantad carpinteros, la viga maestra (1963)
*Seymour. Una introducción (1963)
Frases y aforismos:
- Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella.
- La tarea de un artista es aspirar a cierto grado de perfección y nada más.
- Soy una especie de paranoico a la inversa. Sospecho que la gente está conspirando para hacerme feliz.
- La principal diferencia entre la felicidad y la alegría es que la felicidad es sólida y la alegría es líquida.
- Algunos de mis mejores amigos son niños. De hecho, todos mis mejores amigos son niños.
Y, al margen de lo que El taller de los escritores nos dice, yo quisiera hacer un par de aportaciones propias:
- Sin lugar a dudas, la cita más representativa de Salinger es la siguiente: “It is my rather subversive opinion that a writer’s feelings of anonymity-obscurity are the second most valuable property on loan to him during his working years”.
- Luego de que en 1949 se filmara la película My foolish heart basada en su cuento “Uncle Wiggily in Connecticut”, Salinger se negó a que otro de sus textos fuera trasladado, de nueva cuenta, a la pantalla grande.
- Fue tildado de “misántropo”, pero la realidad es que sólo velaba por su intimidad. Yo tampoco soportaría perder mi intimidad.
- La vida de William Forrester, personaje interpretado por Sean Connery en la película Descubriendo a Forrester, tiene gran paralelismo con la vida de J.D. Salinger.
¿Y por qué Salinger hoy? Porque acabo de leer El guardián entre el centeno y quería, junto con ustedes, saber más de su autor. Neto, es un personajazo. El próximo post será, justamente, el de Holden Caulfield.
22 octubre 2007
Mario Benedetti
(Paseo de los Toros, Uruguay, 1920)
En 1959, tras un viaje a la Cuba revolucionaria, se convierte en uno de los más emblemáticos escritores de la izquierda latinoamericana.
Durante los años setenta se exilia en Buenos Aires, Lima, La Habana y España. Se siente un escritor comprometido que utiliza la literatura como arma contra los regímenes dictatoriales. Se dedica intensamente al periodismo y colabora en recitales poético-musicales junto a diversos cantantes, entre ellos Joan Manuel Serrat.
Actualmente vive entre Madrid y Montevideo, ciudad que visitó de nuevo tras la caída de la dictadura. Es un autor prolífico y polifacético, además de gran observador de la clase media uruguaya.
Bibliografía recomendada:
***La tregua (1960), Primavera con una esquina rota (1982)
**Poemas de oficina (1956), Gracias por el fuego (1965)
*Pedro y el Capitán (1979), Rincón de haikus (1999)
Frases y aforismos
- La vida, qué región más esplendorosa.
- ¿Cómo compaginar la aniquiladora idea de la muerte con este incontenible afán de vida?
- Es preferible haberse equivocado en medio de la brega por la justicia que haber acertado en la lisonja del imperio.
- Todos mis domicilios me abandonan.
- El exilio será una palabra clave de este decenio.
- Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano, y eso era amor.
- Las editoriales son empresas comerciales y no instituciones de beneficencia. El problema es que a veces piensan que sólo la mala literatura, comercialmente, representa un buen negocio.
19 octubre 2007
El Sitemeter… fue lo de menos
Sitemeter registró 65 visitas; tuvimos 52 comments. No acabó esto siendo tan fraudulento, el margen de error es mucho menor de lo que pensé. No… ¡no me mudo a Google Analytics!!!
Y bueno… hay otras cosas que decir. No lo puedo evitar. Estoy muy conmovida. Podemos decir, a grandes rasgos, lo siguiente:
- Si quieres un blog pegador, ve a comentarle a Gomís, jajajaja. De ahí y de la página de Chilango es de donde han salido la mayor parte de los lectores de Puras Letras.
- Jamás pensé que tantas personas vinieran diario. Nunca, lo juro. Mucho menos imaginé que tantas personas vinieran más de una vez al día. Wow, quiero llorar (lo peor es que no estoy bromeando, neta quiero llorar). Gracias.
- Tiene TODA la razón la persona que escribió que lo mejor de este blog son los lectores y sus comentarios. TODA la razón (así que ya va siendo hora de que deje de darme tanto taco, ¿no? Jajaja).
- La literatura, en términos generales, está mucho más valorada de lo que creemos. Cuando comencé con esto pensé que a nadie le iba a interesar lo que una anónima tuviera que decir respecto a tal o cual libro. Allí donde el gusto por la literatura converge deben vivir otras cosas hermosas, ¿no? Ah, qué ñoña.
- Alguien puso que lamenta haberse topado con ciudaddeblogs hasta ahora, ya que “el grupo” (¿así nos llamó?) ya está “consolidado”. ¡No!!! ¡Pero si esto acaba de nacer!!! ¡Yo todavía siento que estoy en la incubadora!!!
- Al parecer, ciudaddeblogs tiene un auge que (lo siento lo siento) jamás imaginé. Debiéramos aprovechar esta ventana al mundo para transmitir mensajes más significativos, ¿no? (No se pongan punks, no es piedra para nadie, es sólo una humilde sugerencia.)
- Hay mucho altruismo en la red. Muchos pusieron “esto no me interesa pero te comento por el avance de la ciencia” jajaja. Están de pelos.
- Todos en ciudaddeblogs conocemos a Reyna. Pues le mando una gran felicitación porque ayer fue su cumple y yo no estaba ni enterada (se rifó, ella misma escribió “HOY ES MI CUMPLE”, jajaja). ¡Felicidades!!! (Sólo esto me faltaba… ¿y ahora qué me siento? ¿El tío Gamboín??? Bájenme estos humos chicos jajajaja.)
A todos, gracias. Algunos pensarán que soy intensísima (no se equivocan, lo soy), otros me entenderán, pero no tienen idea de lo satisfactorio que ha sido todo esto para mí. En efecto, todas y cada una de las aportaciones que hacen a este blog son valiosísimas. Es un hecho: soy mucho menos inculta que cuando recién comencé a escribir en este lugar, no por haber leído más libros, sino por leerlos día a día a cada uno de ustedes. (Definitivamente me mudaré a
http://purasletras.ciudaddeñoños.com
, Oxidente tenía razón…)
El próximo post sí será literario. Ya me voy a olvidar de mis dinámicas de kínder por un rato jajaja. Me cumplieron un sueño, maquiné esto del Sitemeter desde hace días…
Mil gracias a todos.
17 octubre 2007
Un experimento interesante
Según el Sitemeter (chéquenlo en el blogroll), Puras Letras tiene alrededor de 47 visitas diarias y los visitantes permanecen aquí 3 minutos en promedio. ¿Por qué no lo ponemos a prueba?
Casi todos los que tenemos blog recurrimos a algún contador (¿así se llaman?) de este tipo para que vaya monitoreando nuestras visitas. ¿A poco no es un experimento interesante medir el margen de error del artefactito este?
Para el post de hoy sólo les pido que dejen un comment cada vez que entren. Es decir, si visitan Puras Letras más de una vez, vuelvan a dejar un comment para ver si el Sitemeter registra su visita.
Es una buena oportunidad para que aquellos lectores silenciosos hagan su primera -y si así lo quieren, su única- aparición. Si es la primera vez que te paras por aquí, también déjanos un comment, por fa.
Si me dieran a elegir, a mí me gustaría aprovechar estos comments obligatorios para saber una de dos cosas (o las dos, si me quieren dar gusto): 1. ¿Cómo llegaron a Puras Letras? y 2. ¿Con qué frecuencia visitan Puras Letras? Si no me quieren contestar, escriban lo que quieran, jajaja.
Sitemeter también mide algo a lo que llama page views pero, como podrán imaginarse, no tengo ni idea de qué sea eso. Si alguien (Salvador, Gammada) quiere sacarme de la duda, estaría rebién.
Así que, por favor, sólo pongan un comment por visita.
Mañana a la medianoche postearé los resultados. A ver si sirven de algo, ¿no? Yo me siento mucho con mis 47 visitas diarias, vamos a ver si como ronco duermo jajaja.
Por fa, pongan su comment. No les quita ni cinco segundos, sólo quiero ver si funciona. ¡Mil gracias como siempre!
Bueno… que comience la cuenta… 3, 2, 1…
15 octubre 2007
Los “machos” mexicanos… ¿”son onanistas”?
Hoy, en la página 143 de Cambio de piel, me encontré lo siguiente:
[Los hombres] quieren a las mujeres para un acto rápido. En el fondo los machos mexicanos son onanistas. Si pudieran hacerse el amor a sí mismos, lo harían. La mujer es una cosa, un estorbo necesario… Me dan asco. El machismo mexicano es un homosexualismo disfrazado [...]
Está fuerte, ¿no? Quiero saber, queridos incultos, qué piensan al respecto. En esta ocasión, yo sólo seré el moderador. ¿Quién comienza?
**********************
Actualización:
QueridOs, tengo algo en su defensa:
Y son ellas las que dominan. Creo que las mujeres mexicanas han inventado el mito del machismo para engañar a los hombres. Para compensarlos de su sometimiento a la madre, la mujer, la esposa devoradoras que imponen sus valores femeninos, los únicos valores que dominan en México…
Esto está en la página 210 de mis pruebas.
Y ahora… ¿cómo les quedó el ojo???
14 octubre 2007
Lunes de escritores
Mentiría si dijera que sé cómo funciona ahora la cosa, pero cuando yo estaba en la primaria (tengo 23, échenle números) todos los lunes iba uno de gala; la escolta recorría la cancha, el alumno destacado hacía el juramento a la bandera, nos formábamos por estaturas (yo siempre hasta atrás, claro), cantábamos el Himno Nacional, nos quemábamos bajo el sol y, luego de tanto tedio (no creo que a ningún niño le guste el lunes cívico), nos dejaban ir al salón.
Recibí un regalo hermoso. Un libro que quería desde hace tiempo: El taller de los escritores.
Este libro contiene una brevísima biografía de 125 autores (¡y qué autores!!!), frases y aforismos de cada uno de éstos, bibliografía recomendada y un extracto de alguna de sus obras. Es una guía bellísima para echarse un clavado en el mundo de la cultura, y es una herramienta de suma utilidad para esta inculta que les escribe. Lo que más me gusta son las frases y aforismos que recopila, me parecen un tesoro.
Gracias a este libro tendremos 125 lunes cívicos, es decir, cada lunes nos vestiremos de gala y le dedicaremos el post a algún escritor. ¡Les juro que esto va a ser muuucho más grato que lo que vivimos en la primaria!!!
Pues… me iba a arrancar hoy, pero no. Mejor dejamos éste como el post de presentación del proyecto… espero su aprobación. ¿Con quién empezamos? ¿Nabokov? ¿Vargas Llosa? ¿Benedetti? ¿Javier Marías? ¿Albert Camus? ¡Son 125!!!
11 octubre 2007
Bienvenido al mundo del Gran Hermano
En 1949, George Orwell configuró una sociedad totalitaria: una sociedad en la que el Gran Hermano te vigila, en la que nada te pertenece, en la que te imponen qué creer, en la que día a día modifican tu historia ajustándola a lo que ocurre hoy, en la que el sexo sólo sirve para procrear, en la que los niños son unos monstruos, en la que el lenguaje se va podando para así limitar el pensamiento, en la que la utopía más grande es la intimidad. En 1949, George Orwell publicó 1984.
Hoy es 11 de octubre de 2007. Hace 58 años, George Orwell plasmó en su novela una pesadilla que para muchos era inconcebible. Hoy, en 2007, hay pedazos de 1984 regados por todos lados. Hoy, en pleno siglo XXI (qué lugar común más horrible pero bueno…), los seres humanos reproducimos de muchas maneras distintas las prácticas que en el libro nos parecen insoportables.
Supongo que muchos de ustedes ya leyeron la novela; es una lectura obligada en algún momento de nuestras vidas. 1984, el máximo exponente literario de aquello a lo que los cultos han tenido a bien llamar “Posmodernismo”, sólo se adelantó a su tiempo; 1984 recoge retazos de la historia que hoy se escribe.
- En el libro los periódicos se alteran día con día para reescribir la realidad; hoy la libertad de expresión sigue siendo una quimera.
- El proletariado en 1984 vive sumido en una profunda ignorancia, el hambre es una constante. En México, por no ir más lejos, más de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza extrema; la educación no es, ni por asomo, prioridad para nuestro flamantísimo gobierno (no, no soy de izquierda; soy apolítica)… y como dijo don tío Filito: ni lo será.
- El morbo y la deshumanización son dos elementos presentes en toda la novela; hoy en día nada vende más que el amarillismo, y las guerras televisadas, a lo mucho, nos arrancan un “cámbiale a eso que estoy comiendo”.
1984 es una novela extraordinaria, es un clásico. George Orwell describió una sociedad repugnante, donde se es lo que el gobierno dicta que se sea. Un mundo sin recuerdos, sin historia, sin deseos, sin impulsos, sin pasión. Una sociedad cimentada en la mecanización de la conducta humana, donde si no se es una máquina no se tiene cabida. Una sociedad observada, una sociedad esclava.
Y hoy, más de medio siglo después, los televidentes se regodean con Big Brother, esa adaptación del libro de Orwell al nuevo siglo, en la que los participantes dejan todo al descubierto, desnudándose ante el escrutinio público, dispuestos a todo con tal de salir del anonimato y, con un poco de suerte y carisma, quizás hasta puedan ganarse unos cuantos pesos de más. La única diferencia es que 1984 es una obra de arte escrita por un genio, mientras que Big Brother es una basura diseñada para entretener a millones de televidentes que pagan por ver.
Mamá siempre ha dicho que cuando uno pierde su intimidad, lo pierde todo. Tiene razón. Odio la tele.
9 octubre 2007
Un agradecimiento, un homenaje y una noticia
La única forma de agradecer un mail como éste es haciéndolo públicamente. No revelaré la identidad del autor porque transcribo el mail tal cual está. Me he percatado de que en todos los blogs, tarde o temprano, el mero mero da las gracias. En éste trato de hacerlo todos los días, pero a veces me parece que no es suficiente.
Si no fuera por sus comments, por sus mails, por su constancia, esto no valdría la pena. Esto empezó para mí como un experimento, hoy en día forma parte de mi vida.
Me siento extraordinariamente feliz y no tengo cómo agradecerles tantas manifestaciones de cariño que, aunque traducidas a un mail o un comment, transmiten mucho más de lo que en persona somos capaces de expresar.
Aprovecho para darles una gran noticia: en noviembre, el Conaculta organiza la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, y menuda sorpresa me he llevado al recibir vía correo electrónico una invitación a una mesa de discusión con otros tres blogueros mexicanos.
El evento se realizará el 15 de noviembre a las 5 de la tarde. Todavía no sé dónde será esto, supongo que en el Cenart, pero les aviso. Últimamente el mail me ha dado infinidad de sorpresas.
Me siento halagadísima de que alguien venga a leer lo que escribo. Cada vez que recibo un mail de ustedes me da un gusto inconmensurable. El día que recibí la invitación a la FILIJ brinqué de la emoción. Y hoy, que recibí este mail, no pude contener mis ganas de venir corriendo a decir: GRACIAS. Gracias de verdad. A los que puedan, que estén en México, que tengan tiempo y algo de curiosidad, me encantaría verlos el día de la charla.
No tengo mucho más que decir. Voy a leer mucho más para que Puras Letras jamás caiga en la obsolescencia. Los quiero, de veras que sí…
Querida Wenperla.
Son las 5.00 am. Una llamada de ésas que sólo se hacen de madrugada me despertó a las 2.00, me dejó con insomnio, y como mi carencia de cable me impide hacer zapping y mi libro en turno me acababa de mostrar su última hoja, me puse a hacer blogging. Y que me topo felizmente con Puras Letras. Y que me pongo a leerlo, de fin a principio. Y acabo de terminar.
Espero no abusar con un comentario que parece post (con perdón, pero necesitamos algo con más punch que “publicación”), mas llevo algunos miles de caracteres de atraso y qué quieres, le metes a uno ganas de ponerse al corriente.
Para empezar, tu clara declaración sobre la no rifabilidad de los amores virtuales pone las reglas del juego y me ayudará a intentar contener avances amorosos hacia una guapísima, sensibilísima y particularmente inteligente joven mujer. Gracias.
Soy lector adicto de todo lo que se me atraviesa, cajas de cereal incluídas, y encontrarme una pasión tan grande por las letras como la tuya me seduce. También soy escritor de clóset, y abrí un perfil aquí sólo para escribirte esto, ya veremos si evoluciona en blog.
Empezó a inquietarme tu lectura de Lolita, como es muy comprensible, e incluso me tienes considerando las Travesuras de la niña mala, con lo que sacaría a Vargas Llosa del veto en que lo tengo. Eso mola.
Luego me presentaste, siempre en inversión cronológica, múltiples frentes de duelo: tu molestia a que te llamen “señorita” pero tu queja de escribir como señora, tu disgusto con el rebelde fresa de José Agustín (a mí me divierte), tu no querer brincar de un libro a otro (yo avanzo simultáneamente por los que tengo en el buró, la sala, el baño, el coche y la casa de mis papás), tu freakeo con el gore (soy “fans” de Tarantino y de Frank Miller)y tu inexplicable colocación, en el mismo saco, del maguito inglés y del Señor (de los Anillos, cuál otro?), tu Vargas Llosa.
También encontré deliciosas coincidencias como el aprecio por san Saramago, tu revalorización de la forma vis a vis el trillado fondo, a Susan Sontag, la acusación del feminismo, el cansancio con la repetición ad nauseam de nuestra revolución y post, tu existencia humanista y el respeto por la muy superior sabiduría de los niños.
Pero sobre todo, me encontré decenas de libros que leer, que, a como veo, pronto van a ser centenas. ¡Gracias, gracias!
¿García Márquez, sobrevalorado? Sí. Sobre todo sus cosas post-grandes éxitos. Sin embargo, sigue siendo mi primera línea de novela favorita la que abre 100 años, y sigo agradeciéndole a Florentino Ariza la sabia resolución del dilema entre el sexo y el amor. ¿Borges, en otro nivel? Vaya, en otra galaxia.
El Señor (de los Anillos, cual otro?) es una magistral historia hilada dentro de cosmogonía completa con creación, dioses, razas, lenguajes y alfabetos, genealogías, profecías y Edades; todos nuevecitos y brillantes, cocinados en la mente de Tolkien para darle sustancia al caldo. Es fascinante, profunda, redonda y compleja. No equiparar con la popularísima, pero ligera, narración de las aventuras y desventuras del maguito y sus amigos…
Y bueno, ya estaba yo encantado, cuando doy click al previo que sigue y me pones en la cara a Sabina – maestro, filósofo y poeta mío – para completar el hechizo. Eso se merece intentarte un soneto (de catorce líneas, de once sílabas, como el que pones de Él), aunque deberá esperar a una mejor hora que esta vigílica madrugada.
Bendita seas.
6 de septiembre de 2007 3:56
8 octubre 2007
Títulos con estilo
Ya sé que he escrito hasta el cansancio respecto a lo importante que es el buen empleo de nuestro idioma. En el post pasado quedó claro que los títulos de los libros deben ir en cursivas. Gracias a Gammada ahora nos será posible usar cursivas en los comments, ¡interesantísimo! Me quedé pensando y creo que debo compartirles algunos tips respecto a la forma adecuada de escribir títulos.
Sólo pondré formas básicas y al final les pondré un pequeño test. Ah, para quienes no sepan, soy correctora… por eso soy tan ñoña y nerd jajaja.
Escogeré un título aleatorio para que vean las diferencias.
Libro: Las colinas de arena; cursivas y bajas.
Publicación hemerográfica (revistas, periódicos, etc.): Las Colinas de Arena; cursivas y altas (no olviden que los artículos y las preposiciones nunca se suben).
Ensayo, artículo, capítulo: “Las colinas de arena”; bajas, redondas, con comillas.
Colección o serie: “Las Colinas de Arena”; altas, redondas, con comillas.
Entonces, si el periódico El Universal fuera un libro se escribiría El universal… ¿me explico? Cuando leemos un texto y vemos que el autor hace alusión a una obra determinada, es posible saber si se refiere a una obra única (libro) o a una publicación periódica gracias al uso que hace de las mayúsculas.
A veces nos viciamos con los usos que importamos del inglés, pero es importante tener presentes estos criterios. Quiero que sepan que a los mexicanos se nos reconoce internacionalmente por nuestros criterios editoriales, tanto así que hay muchos países locos por copiarnos.
Válganse de estos tips para impresionar al jefe, a la novia, a los amigos, a la familia y a sus lectores jajajaja. Así que, por favor, ¡no más comillas para referirnos al título de un libro!!!
Ahora, se gana un gran premio quien sepa cómo escribir el título de:
- Una película
- Una canción
- Un disco con más canciones
- Una obra de teatro
- Un programa de tele
- Una escultura
- Una tesis
- La sección de una revista
No está tan fácil… ¿verdad que no? Intentémoslo todos, luego les paso las respuestas (¡si fuera maestra sería barquísimo!!!).
Por cierto, chavos, si le surgen más dudas… ¡échenmelas!!! Soy intensísima… ¡lo sé!!! ¡Y me encanta!
6 octubre 2007
Encuesta literaria, tomo V
Ésta va a estar ruda, se los advierto. Tan la considero difícil, que no la posteé antes porque no sabía ni yo misma qué responder. Es una pregunta que considero interesantísima, pero hay que pensarle para contestarla.
Si pudieras ser algún personaje de alguna novela, ¿quién serías y por qué?
***********************************************
Tres avisos:
1.- De ahora en adelante, los títulos de los libros en los comments irán entrecomillados a falta de cursivas.
2.- Sigo esperando sugerencias para la encuesta. ¡Espero preguntas con punch!!! ¡Sólo quedan cinco!!!
3.- Mil gracias por responder la encuesta. Con la pregunta anterior, la del peor libro que han leído en su vida, me hicieron reír muchísimo
3 octubre 2007
Encuesta literaria, tomo III
¿Tienes alguna editorial favorita? Hay algunas personas que compran un libro sólo si es de tal o cual editorial, ¿eres de ésos?
¿Cuál es tu editorial favorita para leer ficción y por qué?
1 octubre 2007
Soy alcohólico. Soy gay. Soy un genio.
Así lo dijo Truman Capote. Al menos mi profesor del taller de novela dice que lo dijo. Pero lo mejor no fue lo que dijo, sino lo que escribió. A sangre fría es uno de los libros más leídos en la historia, y sin lugar a dudas lo seguirá siendo. La historia de una familia masacrada en Estados Unidos ha sido trasladada a la pantalla en más de una ocasión, y toda la obra de Capote en conjunto ha dado lugar a un sinfín de adaptaciones de todos los tipos imaginables.
Yo no lo he leído, pero HAY QUE leerlo. Ahora sí no importa qué tan culto quiera o no serse, importa la forma en la que Capote escribió la historia. Con A sangre fría, Truman Capote legó a la humanidad un nuevo género literario: la novela de no ficción.
A sangre fría está basada en una historia real que sacudió Kansas en 1959. Capote no sólo se dio a la tarea de investigar cómo fueron los hechos, no. Convivió directamente con los asesinos, compartió las celdas con ellos infinidad de veces, y uno de ellos hasta su diario le prestó.
No quiero hablar más respecto a la trama de la novela. En primera porque no la he leído y la quiero leer, en segundo lugar porque lo que en este post quería destacar es tanto la forma en la que fue escrita como las declaraciones hechas por su autor. ¿No les parece interesante? Habrá en todo esto algo de morbo, quizás, pero es de esos morbos que NO pienso apaciguar.
Capote murió a los 59 años por una sobredosis. Su vida personal fue sumiéndolo en un proceso de autodestrucción que culminó con la muerte.
Y, como la primera cita no me consta, aquí les pongo otras que seguro dijo y que me han llamado la atención:
“Good taste is the death of art”
“Failure is the condiment that gives success its flavor”
“All literature is gossip”
¿Será? ¿Será que el buen gusto es la muerte del arte… que el fracaso es el condimento que le pone sabor al éxito… que toda la literatura es chisme? ¿Será?
Pues yo… estoy de acuerdo. ¿Y ustedes?
28 septiembre 2007
Encuesta literaria, tomo II
Sencillito. ¿Cuál es la mejor adaptación cinematográfica que has visto de un texto literario? Ya sé que muchos son de la idea de que nunca es tan buena una peli como un libro, pero a mí me parece que la industria cinematográfica también hace maravillas y alberga logros extraordinarios.
Si leíste el libro y viste la película, mejor. Si sólo viste la peli, cuéntanos qué tal.
(Las preguntas las voy extrayendo de sus sugerencias, mil gracias por echarme la mano
)
26 septiembre 2007
Encuesta literaria, tomo I
Cada vez que salimos “a dar la vuelta”, alguien nos intercepta con el pretexto de “robarnos unos minutitos para una encuesta”. Ayer iba yo saliendo del súper y un chico me detuvo un segundo para encuestarme sobre celulares.
Así entonces, he llegado hoy a la conclusión de que yo también quiero hacer una encuesta. Pero no… no les voy a preguntar cuántos focos tiene su casa, cuánto gastan en celulares mensualmente, cuántas líneas telefónicas hay en su oficina, cuántos novios han tenido… NO. Esto NO es ni un meme ni un chismógrafo de la primaria. Vamos a hacer una encuesta literaria.
Sería interesante saber cómo está la situación en cuanto a las preferencias literarias de aquellos que habitamos la blogósfera… ¿No les parece?
La pregunta del día de hoy es muy sencilla: ¿Quién es tu escritor favorito y por qué?
Inviten a sus amigos, conocidos, padres de familia y parejas a contestar esta encuesta jajajaja.
Les iré posteando preguntas aisladas hasta llegar a diez. Luego, entre todos, armamos las conclusiones, ¿va?
Y claro, como yo sí creo en la democracia, la primera respuesta será la mía.
Propongan preguntas también, ¿ok?
¡Besos de una inculta cultivable!
24 septiembre 2007
Para repensar el amor…
De las Travesuras de la niña mala quiero extraer una lección que va mucho más allá de las cuestiones técnicas de la prosa de Vargas Llosa; me gustaría más bien abordar la forma en la que en este libro están retratadas las relaciones interpersonales y la alarmante semejanza entre el “amor” plasmado en este libro y las relaciones que los seres humanos de hecho sostenemos con las personas a quienes decimos querer.
Ya varios saben que Vargas Llosa es de mis escritores favoritos. A mí me parece excepcional, mucho mejor que García Márquez. Independientemente de sus posturas políticas, como novelista y como ensayista me parece uno de los prodigios más representativos de la lengua castellana en el mundo contemporáneo. He leído varios libros de él… unos cuatro, y en todos me ha atrapado desde el comienzo hasta el final. A mí me encanta, me gusta muchísimo más que Nabokov, aunque sé que muchos me van a querer linchar.
Bien, una vez habiendo dejado claro lo muchísimo que lo admiro y lo maravilloso que como escritor me parece, vayamos a lo que nos atañe: la relación del protagonista con la niña mala. Aquellos que no la han leído han de saber que Ricardo, un traductor, se enamora (¿obsesiona?) de la niña mala. La relación entre éstos se caracteriza por su intensidad, su intermitencia, sus mofas continuas a los sentimientos del otro; la ambición y la arbitrariedad; la humillación y la locura desenfrenada; una total carencia de amor para sí mismos y, por supuesto, un establecimiento completamente erróneo de prioridades.
Las etapas de este “amor” atraviesan todos los matices: desde el enamoramiento aquel del que todos somos presa en uno u otro momento de nuestras vidas hasta la desesperación y el desenfreno propios de las relaciones destructivas, que nos carcomen hasta el tuétano. Ahora… si el libro se llama Travesuras de la niña mala, hay que tener claro que las maldades de la niña son más bien lo más recurrente a lo largo de la historia.
La relación entre Ricardo y la niña mala rebasa los límites de lo destructivo, de lo obsesivo, de lo insano y lo devastador. El problema no es que Vargas Llosa describa tan arduamente una relación tan enferma, no, el problema es que este libro tan sólo reproduce lo que día a día ocurre en la cotidianeidad de nuestras realidades.
¿Por qué aferrarnos a esos amores que duelen? ¿Por qué convencernos de que aquel que no nos ama es “el amor de nuestra vida”, sin siquiera darnos la oportunidad de conocer a alguien que es capaz de demostrarnos a qué saben el amor, la paz, la armonía, la confianza, el compromiso, la tranquilidad? ¿Por qué querer a quien nos maltrata, nos lastima, nos humilla?
En mayor o menor medida, todos hemos padecido por amor. En mayor o menor grado, todos hemos sufrido ciertas vejaciones, todos hemos derramado lágrimas por algún amor no correspondido. Todos los seres humanos en algún momento hemos decidido aferrarnos a una relación que no funciona, quizás por ese miedo estúpido a no encontrar a nadie al final del camino, quizás por aquello de que “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.
Cuando yo leí el libro, hace poco más de un año, estaba destrozada. Emocionalmente estaba hecha trizas. Yo justamente me había aferrado a alguien, yo me había vendido la idea de que era él la persona con la que quería compartir mi vida. Hoy en día no sabría decirles si eso que en aquel momento llegué a sentir por él fue amor; lo que sé es que duró casi 5 años y que mi vida sí puede ser descrita antes y después de él. Yo, por “amor”, he llegado a los umbrales más profundos de la tristeza, y jamás pensé que los males del corazón pudieran doler mil veces más que cualquier padecimiento físico.
Aquella relación fue, sin dudas, terrible. La relación entre Ricardo y la niña mala no refleja otra cosa que los extremos tan negativos a los que puede llegar una relación cuando no la sabemos cuidar. Una relación aberrante, alejada de todo lo que a lo largo de nuestras vidas nos es posible concebir como verdadero amor, donde la humillación, el engaño y la soledad, son los ingredientes con los que vamos condimentando ese supuesto “amor”, es justo lo que Vargas Llosa recrea en las Travesuras de la niña mala.
Yo la neta sé muy poco de la vida. Pero una cosa sí les puedo decir de todo corazón: la vida es demasiado corta como para vivir supeditados a los vaivenes de una relación que lejos de hacernos felices, cada vez nos hace más miserables. Hoy escribo respecto a esto y por primera vez en mi vida estoy segura de que comienzo a saber a qué sabe el verdadero amor. Nunca lo hubiera sabido si no hubiera decidido salir de una vez por todas de las redes aquellas que yo misma me eché encima, de las redes de una relación que era todo menos lo que yo quería para mi vida.
El libro quizás pueda parecerles muy exagerado, pero cuando estamos dentro de una relación tan destructiva, perdemos la noción de los límites humanamente permitidos. ¿Qué necesitamos para despertar, para darnos la oportunidad de tener una relación sana, que nos haga felices?
Ya sé que en este post me proyecté durísimo, imposible evitarlo. Este libro me removió muchas cosas, y hoy que me siento completamente recuperada, correspondida y feliz, puedo ver las cosas desde otro punto de vista. Les dejo para concluir algo que me ha enseñado mi mejor amiga: “Wen, amar no es ‘te amo y no puedo vivir sin ti’, amar es ‘sí puedo vivir sin ti pero no quiero, porque recorrer el camino a tu lado me hace más feliz’”.
20 septiembre 2007
De poeta y loco…
Lolita, de Vladimir Nabokov, es una cuestión complejísima. Es en muchos sentidos un libro abundante, una prosa en la que se entretejen no sólo cuestiones lingüísticas o literarias, sino psicológicas y verdaderamente trascendentales.
Lolita es, sin lugar a dudas, uno de esos libros que la gente que se precia de culta tiene que leer. Así fue como yo llegué hasta él: primero me entero de que la prosa en inglés de este escritor ruso es mucho mejor que la de muchos angloparlantes nativos, luego veo que varias de sus novelas se han incorporado al acervo de la literatura más relevante de todos los tiempos, posteriormente me hallo con este título en pasta dura a un precio espectacular en las librerías del Fondo de Cultura Económica… cómo no comprarlo.
Las novelas cortas siempre me han gustado más que las novelas largas. Hay honrosas excepciones, como lo han sido para mí las novelas de Vargas Llosa: todo está siempre tan bien dicho, tan bien llevado y tan bien colocado, que nunca hay nada de más. Sé que muchos de ustedes estarán en desacuerdo, pero de las 388 páginas de Lolita, a mí me hubiera gustado prescindir de la mitad.
Las asiduas descripciones de los paisajes, las carreteras y la cultura norteamericana del motel a mediados del siglo pasado son tan extensos que llegan a ser extenuantes. Nabokov repara sobremanera en los detalles, se preocupa por trasladar al lector hasta el rincón más ínfimo en el que los personajes llegan a adentrarse. Yo me he percatado de todas estas cosas cuando, reflexionando, me he dado cuenta de lo rápido que por lo normal leo un libro y de las muchas semanas que me ha tomado leer este libro. Concluir Lolita no es cosa sencilla, seguro que no.
Es un libro bueno, pero me parece que tiene mucho más que aportar a nivel psicológico que a nivel literario. El hecho de toparnos con un narrador en primera persona que, además, cuenta su propia historia, hace que entablemos inconscientemente cierto grado de complicidad con el protagonista y, por lo tanto, a veces llegamos a sorprendernos de lo que sentimos a medida que leemos el libro.
Este amor desenfrenado por parte de Humbert Humbert hacia Lolita a mí misma me hizo cuestionarme un sinfín de cosas. “De verdad la ama muchísimo”, me dije muchas veces mientras leía el libro. A pesar de la manera tan repugnante en la que sexual y psicológicamente Humbert Humbert destroza a Lolita, la verdad es que en varias ocasiones la situación no me parecía ni tan repugnante ni tan reprochable… creo que a Nabokov debemos reconocerle la capacidad que tiene de invitar a sus lectores a la reflexión y a la introspección.
Algo que me parece interesantísimo es el momento y el lugar en el que se sitúa la historia misma. Desde la primera página el lector está consciente de que es Humbert Humbert quien cuenta su propia historia desde su celda, y a mí desde el prmer instante me carcomió la curiosidad por saber cuál había sido su crimen. Debo reconocer que el cinismo del personaje no sólo me gustó, sino que en repetidas ocasiones me robó unas cuantas carcajadas.
Este libro me deja pensando muchas cosas. De entrada, y eso es importante decirlo, me muero de ganas por ver alguna de las dos películas. Ahora me parece que es momento de cuestionarme en qué momento deja de ser tan reprochable lo que socialmente vemos como punible, qué tantas aberraciones estaríamos dispuestos a perpetrar manteniéndonos completamente al margen de lo que la sociedad nos ha impuesto como permitido o no permitido.
La pedofilia es una enfermedad que a mí me parece repugnante. Ahora muero de ganas por platicar con un psiquiatra para que me cuente de qué modo se han servido de Lolita para teorizar respecto a la pedofilia y, me van a perdonar, yo sigo preguntándome cómo fue posible que alguien escribiera algo así estando completamente cuerdo.
Definitivamente, de poeta y loco…. todos tenemos un poco…
14 septiembre 2007
¿Un cuento infantil?
¿Conque una sorpresa? ¿Quieren escribir un cuento infantil? Yo retomaré el blog hasta la próxima semana chicos, pero éste es su espacio.
Comiencen aquí el cuento infantil que quieren escribir. Es súper buen ejercicio; y, no lo hagan por mí… ¡Es para que echen a volar la imaginación!
¡Los quiero! ¡Gracias!
(El libro que sigue, sólo que no sé cuánto me tome leerlo, se llama Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides… me lo han recomendado un montón.)
5 septiembre 2007
¿”Lo que pasa es de que…”?
Algunas se ven muy fáciles; pero, de ser tan fáciles como parecen, el español se hablaría mucho mejor. Aquí les dejo un ejercicio que les tomará tres minutos pero del que podrán aprender algo interesante: cómo se usan las preposiciones. ¡Que lo disfruten! (¡No saben yo cuánto disfruto estas cosas!!!)
- Debe de decir / debe decir
- Debe de obedecer / debe obedecer
- Informaron de que / informaron que
- De manera que / de manera de que
- Al tiempo de que / al tiempo que
- Después que / después de que
- A condición que / a condición de que
- Tener la suerte que / tener la suerte de que
- No cabe la duda que / no cabe la duda de que
- El hecho de que / el hecho que
- Darse cuenta que / darse cuenta de que
- Estar seguro que / estar seguro de que
- Paso para peatones / paso de peatones
- Regalos de señoras / regalos para señoras
- Se ocupa en visitar enfermos / se ocupa de visitar enfermos
- Comerciante en ropa / comerciante de ropa
- Diputado a la Asamblea / Diputado de la Asamblea
- Incremento o decremento de los precios / incremento o decremento en los precios
**************************
¿Listos? Ahí van las respuestas:
- Debe de decir / debe decir
- Debe de obedecer / debe obedecer
- Informaron de que / informaron que
- De manera que / de manera de que
- Al tiempo de que / al tiempo que
- Después que / después de que
- A condición que / a condición de que
- Tener la suerte que / tener la suerte de que
- No cabe la duda que / no cabe la duda de que
- El hecho de que / el hecho que
- Darse cuenta que / darse cuenta de que
- Estar seguro que / estar seguro de que
- Paso para peatones / paso de peatones
- Regalos de señoras / regalos para señoras
- Se ocupa en visitar enfermos / se ocupa de visitar enfermos
- Comerciante en ropa / comerciante de ropa
- Diputado a la Asamblea / Diputado de la Asamblea
- Incremento o decremento de los precios / incremento o decremento en los precios
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Mucha gente se queja de que no sabemos hablar. Todos nos burlamos del lo que pasa es de que característico de muchas personas, jajaja, y entonces rayamos en lo contrario.
El “de que” está bien usado si lo sabemos usar. Yo estoy completamente convencida de que la forma en la que nos expresamos, tanto de forma oral como de manera escrita, habla muchísimo de nosotros.
Todos aquellos que no se dedican a las letras y cuyo trabajo no requiere que se expresen perfectamente de forma escrita, sírvanse de esto para, al menos, hablar como Dios y las academias mandan jajajaja. Soy intensísima y como señora para estas cosas… ¡lo sé!!!
¡Saludos al NB por haber inspirado este post!
(Y sí…. la estoy haciendo de emoción con Lolita… ¿y qué… y qué? Jajaja.)
3 septiembre 2007
Escribir como loco estando muy cuerdo
Uno siempre debe tener gente culta a la mano, resultan de mucha utilidad. Hoy, por ejemplo, estoy convencida de que necesito echar mano de algún culto (o de algún inculto perspicaz) para disipar una duda que me está carcomiendo.
Al fin terminé Lolita. Estoy en shock. Les voy a dosificar este post porque considero no sólo recomendable sino necesario dedicarle, al menos, dos espacios.
La pregunta que quiero hacerles es: ¿alguien sabe cómo fue posible que Nabokov escribiera un libro como éste? He leído cuidadosamente su biografía, y aunque puedo en ésta identificar ciertos aspectos relevantes, no hallo una sola razón con base en la cual pueda comprender cómo pudo escribir desde la perspectiva de un pedófilo con tanta precisión.
Ya todos sabemos de qué trata la novela: un maestro cuarentón se enamora de una nínfula de doce años. El personaje principal, Humbert Humbert, está completamente desquiciado y es él quien nos cuenta su propia historia. La verdad es que a mí me dejó atónita y sorprendidísima la forma en que Humbert Humbert está psicológicamente perfilado. Es él quien va narrándonos su propia historia, quien nos cuenta cómo fue construyendo su pasión/obsesión/deseo/fijación por Lolita, y ahora que leo la biografía de Nabokov me sorprende muchísimo percatarme de que la cuestión de la pedofilia siempre le fue, afortunadamente, ajena; es decir, nada de nada… ¿Y entonces? ¿Cómo puede escribirse desde la perspectiva de un loco estando perfectamente cuerdo? ¿Cómo? ¡Es que hasta escalofríos me dan!!!
Vladimir Nabokov era ruso, y a pesar de haber escrito sus primeras obras en su lengua materna, alcanzó la gloria literaria a través de sus obras en inglés. Lolita y Pálido fuego son, desde mi perspectiva, las más conocidas. Nabokov estuvo nominado al Premio Nobel (que además se pronuncia NobÉl) de literatura y es reconocido como uno de los clásicos más importantes de la literatura contemporánea.
Lolita ha sido llevada a la pantalla grande en dos ocasiones: en 1962 por Stanley Kubrick y en 1997 por Adrian Lyne (¿alguien ha visto alguna de las dos versiones?).
Hoy en día, el término “lolita” se emplea para referirse a chicas adolescentes que son bastante seductoras, especialmente si son menores de edad (yo nunca fui una lolita, por si tenían la duda jajaja).
Nabokov era sinestético y lo plasmaba en sus obras: un sinestético puede ver sonidos, oír colores o percibir sensaciones gustativas al tocar una superficie determinada. No vamos a hablar de su estilo literario en esta emisión, nos esperaremos hasta la siguiente.
Invito a todos cordialmente a que me resuelvan mi duda. Si han leído Lolita, saben perfectamente por qué me consterna tanto. ¿Será, acaso, que cuando se es buen escritor se puede ser lo que se quiera ser, sin importar qué tan inmediato o alejado te resulte lo que escribes? ¿Sin importar, incluso, que escribas en los zapatos de alguien cuya vida te resulta completamente ajena?
Si alguien se atreve a hablar más de la cuenta o a contar cuestiones alusivas a la trama o al final… ¡lo borraré!!! ¡No es éste aún el momento para hablar de la trama!!! Quiero saber cómo le hizo Nabokov para escribir esta novela… ¿Cómo creen ustedes que puede hacérsele para construir algo como Lolita estando tan cuerdo y con un nivel de vida tan extraordinariamente bueno desde el principio hasta el final?
“Nuestra existencia no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad.”
Vladimir Nabokov
30 agosto 2007
El “caché” ha dado resultado…
Bueno… pues el caché ha dado resultado. ¿Qué creen? Hoy un mensajero me trajo una sorpresa; tampoco es tan aleatoria la cuestión, el lunes fue mi cumpleaños y siguen escuchándose los ecos de la celebración jajajaja.
- ¿La señorita Wendolín Perla?
-Sí… soy yo… (y como a mí nunca me llega nada, me estresé; y como ODIO que me digan “señorita”, me estresé más jajaja)
-Le mandan este paquete.
-¿Quién?
-No lo sé… Fírmele ahí por favor y si gusta darme para un refresco…
Dale… y lo recibí, ¿verdad? Qué íbamos a hacerle. Y el regalo… efectivamente… era anónimo. Ni un rastro de nada, ni un pedacito de nadie, ni un esbozo de mensaje.
Pero… ahhh… ¿en qué creen que consiste el regalo? ¡Es un libro!!! ¡Un libro!!! Y entonces pensé… ah… el libro es EL mensaje… ¡Qué interesante!!! Y entonces, claro, me malviajé pensando que era LA novela de amor más impactante de todos los tiempos jajajaja.
Y no… el libro se ve re-interesante, pero no es precisamente una novela de amor (creo que necesito crecer, me emocionan aún los regalos secretos y todavía creo en los cuentos de hadas… ¿Qué esperabas Wendolín? ¿Que te mandaran La bella durmiente reloaded??? jajaja). ¿Qué libro es?
Transcribo aquí lo siguiente:
“Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.”
¿Qué les parece? Interesante, ¿no? Son casi 600 páginas, pero claro que lo leemos. Y que no crea yo en las casualidades sino en las causalidades queda demostrado: cuando viví en Madrid este libro era como EL libro, ¿saben? Todo mundo en la calle lo traía y en las librerías se vendía como pan caliente. Estuve a punto de comprarlo muchas veces, pero siempre acababa decidiéndome por otro.
Hoy llega hasta mis manos con remitente desconocido. Me queda claro que es una sorpre por mi cumple. Pues… ¿qué les parece? Tal parece ser que el caché que me ha dado este blog ha rebasado los límites pensados… en vez de mandarme flores me mandan libros… ¡Qué bonito!!! Ahora que… ¿y si se trata de alguien que ni sabe que tengo blog???
Pues bueno… para que lo sepan entonces… ¡¡¡La sombra del viento nos espera!!!
29 agosto 2007
¿Qué tal dominas los acentos?
Éstos son algunos de los errores más frecuentes de acentuación que tenemos los hispanoparlantes. ¿Qué tal dominas los acentos?
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Test:
¿Licúa o licua?
¿Contínuo o continuo?
¿Oblicuo u oblícuo?
¿Ortíz u Ortiz?
¿Prohibo o prohíbo?
¿Alínea o alinea?
¿Construido o construído?
¿Buho o búho?
¿Rehuyen o rehúyen?
¿Polícromo o policromo?
¿Jesuita o jesuíta?
¿Prohija o prohíja?
¿Décimoprimero o decimoprimero?
¿Ríoplatense o rioplatense?
¿Baul o baúl?
¿Vahido o vahído?
¿Fio o fío?
¿Crio o crío?
¿Barahunda o barahúnda?
¿Tíovivo o tiovivo?
¿Dolar o dólar?
¿Récord o record?
¿Cénit o cenit?
¿Cantábais o cantabais?
¿Comúnmente o comunmente?
¿Memorándum o memorandum?
¿Engreir o engreír?
¿Tedeum o tedéum?
¿Forceps o fórceps?
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Las respuestas:
licúa licua
contínuo continuo
oblicuo oblícuo
Ortíz Ortiz
prohibo prohíbo
alínea alinea
construido construído
buho búho
rehuyen rehúyen
polícromo policromo
jesuita jesuíta
prohija prohíja
décimoprimero decimoprimero
ríoplatense rioplatense
baul baúl
vahido vahído
fio fío
crio crío
barahúnda barahunda
tíovivo tiovivo
dolar dólar
récord record
cénit cenit
cantábais cantabais
comúnmente comunmente
memorándum memorandum
engreir engreír
tedeum tedéum
fórceps forceps
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¿Pueden extraer algunas reglas y/o excepciones de acentuación con base en estos ejemplos? Yo les digo cuáles son, pero primero inténtenlo ustedes.
Lolita va bien, supongo que para el fin estará el post.
Besitos y ojalá les haya ido bien en el test.
23 agosto 2007
¿El “gran” Gabo?
Muchas veces ha salido aquí a colación el buen Gabo. Que si esto, que si l’otro, que si Cien años de soledad reloaded, que si rifa, que si no rifa, etc. Yo les decía que a mí no me parece el mejor escritor de los últimos 20 siglos, pero que ha sabido mover muy bien sus fichas. Bien, expondré brevemente mis puntos al respecto.
- En el primer post bien dije que cuando nos preguntan cuál es nuestro escritor favorito, muchos (pónganse o no el saco, pero a mí no se me pongan aztecas jajaja) responden: “Gabriel García Márquez”. Y ufff… sí que nos saca del apuro, ¿verdad? Es un escritor archirequeterecontraconocido, quién va a cuestionar nuestros gustos, si “se nota que sabemos”, porque “Gabriel García Márquez es buenísimo”, ¿no?
- Refiriéndonos al imaginario colectivo de nuestra América Latina, es importante precisar ciertas generalidades. ¿Verdad que no todos los escritores tienen cara para nosotros? Ah, y NI ME DIGAN QUE SÍ, no nos hagamos. Todos podemos describir físicamente a Luis Miguel, a Shakira, a Salma, a Tom y a Nicole, y ad infinítum… A que no podemos de volada describir a Borges, a Virginia Woolf, a Baricco, a Javier Marías… No, ¿verdad que no? No obstante, me parece que Gabriel García Márquez es dueño de un rostro que forma parte de nuestro inconsciente. Si lo vemos en la tele sabemos que es él; es decir, GGM ha contado con una presencia mediática fuertísima, “suerte” que no muchos escritores comparten (suerte entre comillas porque si yo fuera escritora [sueña Wendolín, al fin que es tu blog jajajaja] no me gustaría salir en la tele ni ser famosa. Créanlo o no, siempre le he huido a la popularidad… jajaja, bueno… nunca me ha perseguido, ¿verdad? Jajajaja).
- Por cierto, eso sí… Con el lanzamiento de Cien años de soledad reloaded, el Gabo salió más en la tele que el mismísimo Osama en sus buenos tiempos jajajaja.
- No es que subestime yo su talento, pero un hecho es que a ojo de buen cubero, no sé qué tanto estaría yo equivocándome si asegurara que GGM y Mario Vargas Llosa, por ejemplo, están coludidos con las secundarias y preparatorias latinoamericanas, jajaja, porque son lo único que yo recuerdo haber leído en aquellos entonces. ¿A qué voy, pues? Sencillo, a que GGM cuenta con el grandísimo plus de ser reconocido entre los chicos, entre los que apenas se inician en la lectura; es decir, que a través suyo muchos se aproximan a la literatura. ¿Se imaginan esta oportunidad? Ser lo primero que alguien lee… ¡Wow! ¿No? Ahora… si analizamos los indicadores, vemos que muy pocas personas leen… así que, tomando en cuenta que GGM fue quizás lo único que tuvieron que leer porque de lo contrario reprobaban lite, pues el Gabo no es tan bueno, ¿verdad? Jajajaja. Debiera ahora YO coludirme con las secundarias y las prepas y darles a los chavitos algo más, para ver si los lectores cautivos se incrementan iniciándose con algún otro autor (podríamos aventarlos a Puras letras a ver qué pasa, ¿no? Jajajaja).
- A ver. No sé qué tanto han leído, pero partiré de que todos nosotros hemos leído, al menos, a GGM, a Mario Vargas Llosa y a Borges. ¿Sí? Neta, siendo honestos… Borges es OTRO NIVEL. O sea, no les estoy diciendo que sea mi favorito, sólo les digo que esa persona estaba demasiado elevada, de plano podía hacer con el lenguaje lo que se le diera la gana y nos deja a todos, y seguirá dejando a sus lectores, atónitos. El boom latinoamericano es EL boom latinoamericano, eso nadie lo va a negar, pero Gabo no fue el mejor… no desde mi punto de vista.
- ¿Que qué he leído de Gabo? Bueno… Crónica de una muerte anunciada, Relato de un náufrago y Cien años de soledad. Ya sé pues que no soy LA lectora, pero algo es algo. De estos tres títulos, es necesario decir que me pongo de pie con la Crónica de una muerte anunciada… seguro ya la han leído. No porque sea una cosa fascinante o porque descubra el hilo negro…. no… es porque el final lo sabes desde el principio, y la crónica justamente consiste en ir contándote cómo se sucedieron las cosas. Por Dios, lo saben, con ese libro estás viendo todo el tiempo una película en tu cabeza. Maravilloso para echar a volar la imaginación. Tengo ganas, he de reconocerlo, de leer El amor en los tiempos del cólera… pero bueno, hay muchos otros títulos en lista de espera, y el buen Gabo de plano no entra en mis prioridades.
- Gabriel García Márquez es, entre otras cosas, un gran periodista. Creó la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano, algo divino. Lo que espera del periodismo no es sólo que se denuncie, sino que se propongan soluciones. Un gran acierto y un reto aún mayor en un mundo al que, desgraciadamente, le gusta más quejarse que buscar alternativas para salir adelante.
- No digo que sea mal escritor, para nada. Me parece un tipo con destellos de genialidad, sin dudas. Además, eso de que gane espacio mediáticamente hablando, caray, qué mejor… de que esté su tía Britney dándonos un show a que esté Gabo en la pantalla… ¡Gabo! ¡Gabo! Sólo digo, pues, que está demasiado inflado; que, defintivamente, hay escritores con igual o mayor talento, que no han tenido la difusión que ha tenido él (¿ya ven? Hasta el mundo literario es de gente cool que domina las relaciones públicas jajaja).
Ya les pondré un post contándoles por qué, por el contrario, Mario Vargas Llosa debe ser mi escritor favorito, y por qué sus libros sí me los he bebido como si fueran vodka tonics jajaja. ¿Leyeron Travesuras de la niña mala? Ufff… ¡¡¡y además el protagonista es un traductor!!!! Luego se los cuento, ¿va?
Y bien… ¿qué piensan? ¿Qué opinan del Gabo? Si nunca lo han leído, éste es EL momento para decirlo jajaja. Si creen que (una-vez-más) soy un hereje, ¡destruyan mis argumentos!!! ¿Alguien quiere convencernos de que El “Gran” Gabo sí es El Gran Gabo?
[Oigan oigan... ¡estoy feliz!!! Hoy terminé la corrección de pruebas de La región más transparente... Seiscientas cuartillas de densa intensidad... ufff... Así que, por respeto a mi salud mental, queda prohibido hablar de Carlos Fuentes y de la Revolución Mexicana hasta nuevo aviso. ¡Pero terminé! ¡Wohooooooooo!]
20 agosto 2007
El colmo del corrector
Me atrevería a asegurar que el 80% de los mexicanos ha sido víctima del error de acta. Es decir, que tu nombre está mal escrito, que te apellidas Ramírez y quién sabe por qué eres González, que te llamas Mario cuando más bien debieras llamarte María, que te querían poner el nombre del abuelo y más bien tienes el de la abuela… en fin.
Neta no comprendo cómo es que los padres de familia van por la vida sin cerciorarse de que a sus hijos les pongan bien el nombre. A ver, queridos padres de familia, no es como que se trate de algo irrelevante, no es como que al niño se le vaya a olvidar que le pusieron mal el nombre cuando crezca… O sea… NO. Si a tu hijo le pones Filadelfo, el pobre niño no sólo va a crecer con ese nombre, sino que va a morir llamándose Filadelfo… Y luego, si a esto le sumamos que los del registro civil le ponen Philadelpho, díganme, por amor de Dios, qué vida creen que le depara al pobre niño.*
El punto es que viéndolo desde donde lo quieran ver, los padres siempre tienen LA responsabilidad de velar por el nombre de los niños. O bien porque tienen a bien ponerle Cristóbal Colón Pérez González, María Félix, Arroba Hernández, etc., o bien porque no se toman cinco segundos para echarle un vistazo al acta de nacimiento del bebé. En mi caso, podría hablar de una combinación de ambos factores. Y no… no fue un “resbalón”, no… mi hermano y yo cojeamos del mismo pie. Ahora verán.
Tal cual nuestras actas de nacimiento lo dictan, nosotros somos: Cristopher Jonathan y Wendolin Sabrina. Así es. Objetivamente creo que a mi hermano le fue peor, jajaja. Y que ni se atreva a negarlo, porque todo mundo lo conoce por Perla (así nos apellidamos)… de sus nombres, sólo aquí en casa sabemos jajaja.
Ahora, más allá del gusto tan extravagante de nuestros padres para elegir nuestras combinaciones tan “originales” y, en definitiva, IRREPETIBLES, abordemos la cuestión de la ortografía.
Si ya le van a poner Juan Cristóbal en inglés al pobre niño, que al menos se lo pongan bien. CHristopher va con H intermedia, aquí y en China. Lo peor es que descubrimos el error un poco tarde, jajaja. Mi hermano había navegado con bandera de “Christopher” toda su vida, ja, hasta que en la prepa le dijeron que existía la grandísima posibilidad de que tuviera, nomás, que repetir la primaria y la secundaria, porque Christopher Perla resultó ser Cristopher Perla y ni el mismo Cristopher Perla que se sentía Christopher Perla, ni los señores Perla Torres, se dieron cuenta del “errorcito”, jajajaja. La errata resultó demasiado embarazosa para que mi hermano pudiera incorporarse a su vida con naturalidad; así que, desde entonces, de Cristopher Perla sólo quedó Perla.
A mí nadie me conoce por Sabrina. No es que Wendolín me guste, pero me siento tan identificada con mi nombre como con pocas cosas en esta vida, jajaja. Neta neta si alguien dice “Wen” o “Wendolín” SÉ que me están llamando a mí, sé que soy yo. A mí gracias a Dios no me pusieron nombres ingleses o estadounidenses, no… Mi nombre completo es demasiado rimbombante para mi gusto, pero órale… El problema es, también en mi caso, una cuestión ortográfica. En mi acta de nacimiento (y por lo tanto en mi credencial de elector, en mi licencia, en mi pasaporte, en mi título, etc.) soy Wendolin. ¿Saben cómo se lee esto correctamente, tal cual está escrito? WendÓlin… ¿Por qué? Porque las palabras llanas o graves no se acentúan si terminan en n, en s o en vocal. Wendolin, sin acento, es llana, y se entiende que la sílaba tónica es la penúltima, es decir, do. ¿Cómo la ven? Me llamo WendÓlin… ¿Se les ocurre un nombre un poquitín más feo? ¿No verdad?
¡No, no, no, no y no!!! Me llamo WendolÍN, WendolÍn, WendolÍN. Tampoco me llamo WÉndolin, como me dicen los extranjeros y como me llamaron muchos profesores durante la carrera. Que no, soy WendolÍN, y hasta ahora puedo revelarme. Me cayó el 20 en mi curso del sábado, ¿cómo diablos un corrector-traductor va a tener erratas en su nombre??? Los conmino, de verdad, a que se llamen como quieran llamarse y no como su acta de nacimiento dice. Y luego, con eso de que antes las máquinas de escribir no acentuaban las mayúsculas, tenemos tantas Érikas siendo Erika (ErÍka) y tantos Óscares llamándose Oscar (OscÁr) y así ad infinítum (ortográficamente DEBEN llevar la tilde), ¿cómo no vamos a desafiar al acta de nacimiento que parece marcarnos y amargarnos la existencia de por vida?
Desde ayer cambié mi perfil en todas partes. Ya no soy ni seré nunca más WendÓlin Perla… ahora soy WendolÍn Perla, como debe de ser. El WendÓlin Perla sólo saldrá a la luz otra vez cuando me muera, y ya no podré verlo para retorcerme de coraje como lo hago ahora cada vez que caigo en cuenta de que el colmo de un corrector es tener erratas en su propio nombre… ¡Qué cruz!
Y bueno, con base en esto los conmino a que se revelen en todos los sentidos imaginables. Si no les gusta su nombre, cámbienselo; si su pareja ya no los llena, catafíxienla; si extrañan Chilangolandia, regresen; si están hartos, váyanse. ¡Sólo se vive una vez, no lo olviden!!!
Y bueno, para concluir, vamos a repasar los principios básicos de acentuación, que ésa era la finalidad de todo este post. Muchos de nosotros queremos mejorar nuestra redacción, y créanme si les digo que estos principios básicos resultan de lo más útiles. A TODOS nos los enseñaron en la primaria… pero en la primaria mi generación jugaba a las barbies en vez de poner atención (por cierto, qué grave que ahorita en la primaria los pequeños ya están jugando a Sailor Moon en la tina ¿verdad? Jajajaja).
Agudas: Las palabras agudas son son aquellas cuya sílaba tónica es la última. Ejemplos: reloj, catedral, tambor, joder (jajaja). Éstas se acentúan cuando SÍ terminan en N, S o VOCAL. Por ejemplo: balón, París, lechón.
Graves: Las palabras graves son aquellas cuya sílaba tónica es la penúltima. Ejemplos de esto son: casa, juguete, computadora, etc. ¿Cuándo se acentúan? Cuando NO terminan en N, S o VOCAL. Por ejemplo: cáliz, césped, inútil.
Esdrújulas: la sílaba tónica es la antepenúltima. SIEMPRE se acentúan: sábado, helicóptero, rápido.
Sobresdrújulas: la sílaba tónica es alguna de las sílabas anteriores a la antepenúltima. SIEMPRE se acentúan: dígamelo, cómetelo, échatelo.
Sí, hay excepciones, bastantes… ya hablaremos de ellas luego. De entrada, cuando no sepan cuándo acentuar o no una palabra, repasen la fonética y decídanlo con base en esto. Les garantizo que su ortografía mejorará considerablemente.
Por cierto, ni se les ocurra decirme que “en los nombres propios no hay ortografía”. ¡No me vengan con patrañas!!! Es algo así como aquello de que “las mayúsculas no se acentúan”… ¡por el amor de Dios! ¡Ésas son justificaciones absurdas de la gente que no respeta el lenguaje!!!
Ah, y sí. Estoy de malas, mucho. Pero no quería dejar de postear. Adiós.
*Basado en un caso de la vida real. Si no me creen, llamen a la SOGEM y pidan hablar con don Philadelpho, el encargado de cursos.
16 agosto 2007
¡Mi debilidad!!!
Claro que mi debilidad literaria. Ni modo de contarles aquí cuáles son mis múltiples y terrenales debilidades… jajaja. Digamos que soy una de esas personas altamente seducibles por el planeta tan hermoso en el que nos tocó vivir, y hay tantas cosas en el mundo ante las que me siento desarmada, que hablando de debilidades nunca terminaría.
Pero, queridos, como éste es un blog literario, circunscribámonos a lo nuestro. Mi debilidad, como la de Karina*, son las librerías. Hostia, y vivo tan cerca de tantas que soy un gran peligro (vivo en Coyoacán… a 5 segundos de Miguel Ángel de Quevedo, donde están las meras meras). Así entonces, imitando el bar hopping de la Condesa, es muy frecuente en mi cotidianeidad que yo la aplique, dando lugar a un fenómeno al que quizás debiéramos denominar book store hopping (huh?).
Mi librería favorita es El Sótano. No sé por qué, pero ahí me siento como en casa. Además, tengo un amiguito. Es un chico de lo más agradable y atento. Siempre que voy pregunto por él. A ver, no pretendan ir a preguntarle que qué piensa de mí porque se van a decepcionar. Él no sabe que es parte importante de mi vida, jajaja. Él de mí ni ha de acordarse, ni mi nombre se sabe… supongo que para él sólo soy una güera latosa y ya.
Bien, volvamos a lo nuestro. Si bien El Sótano es mi librería favorita, me siento con la obligación de compartirles mi hallazgo de la semana pasada. Les quería poner el post el mero día, pero ya ven que la infraestructura tecnológica nos falló (¿otra vez Wendolin? O sea… Let it gooooo!!!). En fin. A propósito de Lolita, quiero que sepan que encontré una gran ganga. Y miren que si de presupuesto para libros alguien es gran conocedor… ésa mera soy yo =)
A Nabokov lo publica Anagrama. Gran editorial. Es una de las más caras, tiene puro autor “de renombre” (odio esta expresión de señora, pero bueno… se acopla…). La más más cara es Siruela, pero ésas ya son palabras mayores. Volviendo a Anagrama, tenemos que un librito sencillito, de la colección más económica, cuesta en promedio unos 140 pesitos mexicanos. Pero bueno… a mí la neta no me duele pagar por libros (mi mamá NUNCA ha pensado lo mismo ¿verdad? Jajaja).
No obstante, encontré un gran ofertón, y es por eso que ahora estoy leyendo Lolita y en breve verán el post. En el Fondo de Cultura Económica de Miguel Ángel de Quevedo (para más referencias no duden en preguntarme, soy EL taxista), justo a la entrada del lado derecho, hallé varios ejemplares apilados de Lolita en pasta dura, a tan sólo 140 pesos!!!!!
A ver. Lo digo de nuevo. Lolita, de Vladimir Nabokov, un clásico de todos los tiempos, edición de lujo, pasta dura, Anagrama, a tan sólo $140!!! Es una oferta que no podemos desaprovechar!!! (La edición rústica cuesta $135, vean nomás!)
Por supuesto que mi paso por el FCE era meramente una cuestión “casual”, jajaja, yo no iba a comprar nada, sólo iba “a echar un vistazo” (igual que sieeeeeeeeeempre…); pero bueno, soy una mujer bastante perspicaz en ocasiones, jaja, y SUPE que TENÍA QUE comprar ese libro. Es por eso que ahora lo leo y que en breve podremos hablar al respecto.
[Si van y ya no quedan ejemplares no me echen a mí la culpa... es que aquí hubo un problemita que... ¡¡¡baaaaaaastaaaaaaa!!!! Jajajaja]
Muy probablemente a ustedes esta oferta les dé lo mismo. Seguramente ya todos tienen su ejemplar de Lolita y yo sea la única inculta que apenas lo adquirió. No importa, pues, sentí la necesidad IMPERIOSA de contarles.
[Eso sí, si alguno de ustedes es mi esposo en potencia (uno nunca sabe... jajajajaja), prevéngase desde ahora. A mí ni los cosméticos, ni el maquillaje, ni las joyas (jaja), ni las bolsas, ni nada... ¡¡¡las librerías!!! Pero para eso soy una mujer moderna del siglo XXI... pa' financiarme yo mis lujos, ja.]
*Consúltense los comentarios del post anterior.
15 agosto 2007
Mañana en la batalla piensa en mí
Durante la primera semana del mes de marzo del año en curso, el periódico El País publicó un reportaje sobre la encuesta que la revista Semana en Colombia había realizado para sacar a la luz las 100 mejores novelas escritas en castellano durante los últimos 25 años.
He aquí los diez primeros lugares:
1. El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez
2. La fiesta del chivo, Mario Vargas Llosa
3. Los detectives salvajes, Roberto Bolaño
4. 2666, Roberto Bolaño
5. Noticias del imperio, Fernando del Paso
6. Corazón tan blanco, Javier Marías
7. Bartleby y compañía, Enrique Vila-Matas
8. Santa Evita, Tomás Eloy Martínez
9. Mañana en la batalla piensa en mí, Javier Marías
10. El desbarrancadero, Fernando Vallejo
Dos autores me llamaron particularmente la atención, por motivos meramente cuantificables: Roberto Bolaño y Javier Marías. Confíes o no en los indicadores, descreas o no de ellos, la realidad es que estos sondeos sientan, al menos, ciertos ejes (al menos para una inculta como yo).
Mi amabilísimo estilo de vida gracias al freelance (oigan, ¿a quién hay que agradecerle esta modalidad?) me ha permitido devorar libros a pasos estrepitosos (tómese también en cuenta mi carencia de amistades sin pareja, si combinamos ambos factores, la verdad es que podría aventarme la wikipedia en hebreo, arameo y francés en menos de dos semanas). Así pues, vamos aproximándonos poquito a poco a la lista, y el autor en el que desde hace tiempo tenía puestas mis intenciones era Javier Marías.
Javier Marías es un autor que, al igual que otros, tiene una “suerte” muy particular: todo mundo habla de él y casi nadie lo ha leído. Cada uno de los libros que ha publicado se han ganado infinidad de premios: él mismo es el estandarte de los reconocimientos literarios, la gente a la que le gusta la literatura domina que Corazón tan blanco fue escrita por él, pero la verdad es que pocos lo han leído.
Pero… ¡No contaban con mi astucia! Así que fui una vez más al Sótano (oigan, ya le voy a cobrar al Sótano su espacio publicitario en este blog ) y heme aquí: ya puedo decir que he leído a Javier Marías. Me decidí por Mañana en la batalla piensa en mí (qué quieren… me ganó el cliché…).
No sé dónde he escuchado, también, que Javier Marías está inflado. ¿Saben? A mí, por ejemplo, me parece que hay muchos escritores mejores que Gabriel García Márquez… sólo que Gabo tiene LA fama (de esto luego les pongo un post aduciendo mis razones), muchos otros no. Como yo nunca opino de las cosas que no conozco, tenía que leer a ese enigmático Marías que ostentaba dos lugares en LA lista del año y del que tanto había oído hablar.
Los artífices más sublimes de la palabra, de verdad, te dejan sin aliento. Me rompo siempre la cabeza preguntándome cómo puede alguien tener el don de la palabra tan latente en las venas. Hay escritores entretenidos, hay otros que abordan verdades universales desde ángulos novedosos, hay otros que han sentado los parámetros para todo lo que ha venido haciéndose después, en fin; pero, hay otros, como Javier Marías, que nacieron para escribir, para transmitir, para dejarnos boquiabiertos con su prosa, con su sensibilidad, con su papel de mediador entre lo real y lo posible.
El libro es a prueba de impacientes, pero no de tercos. Yo soy muy desesperada, pero cuando me propongo algo lo consigo a como dé lugar (neta). Javier Marías repara en el detalle, en el cómo mucho más que en el qué. Es reiterativo, es detallista, no escatima en palabras, no reprime una sola idea. Al principio hallé el libro un tanto desesperante, todo el tiempo pensaba “¡Órale!” (ya ven que proper lo que se dice proper… no soy)… tenía ganas de aventarlo y ya, pero persistí. Al terminar el segundo capítulo, no pude dejarlo. Si desde el principio no me hubiera gustado, igual lo habría terminado, pero créanme… este libro me lo devoré con pasión.
¿La trama? La conoces desde el principio: un hombre va a la casa de una mujer casada mientras su esposo está de viaje. Antes de poder consumar el adulterio, ella muere entre sus brazos. Qué fuerte, ¿no? Aquí sí ni cómo saber qué se siente… Bueno… yo al material ajeno lo respeto “harto”, no sé ustedes, ja. La historia te conduce a un final circunscrito por una revelación que no puedes ni imaginarte mientras lees, una verdad producto de una conversación entre el pobre hombre al que se le echó a perder la fiesta y el esposo de la difunta.
Y a pesar de lo original e interesantísimo de la trama, ésta es lo de menos. Javier Marías es tan humano, tan sensible, que más de una vez podemos sentirnos identificados con algún personaje, con alguna situación, con alguna emoción, con infinidad de sensaciones. El detalle es lo que hace de esta obra una de las obras literarias más representativas de todos los tiempos, y no es éste un lugar común. Más aún: la capacidad de explorar y conjugar todos los sentimientos humanos en un libro escrito con una prosa perfecta, es algo que sólo pueden lograr los grandes.
Así pues, al César lo que es del César; a Javier Marías no podemos sino reconocerle el talento extraordinario con el que fue dotado, y agradecerle que comparta tantas emociones con un mundo ávido de emociones e intensidad.
(Para todos los interesados en saber qué sigue… sépanse que le di un gran viraje al género y ahora estoy leyendo Lolita, de Vladimir Nabokov. Un clásico. La reseña tendrá que esperar… son novelas largas. Si tienen tiempo, échenle un ojito.)
7 agosto 2007
Un hereje literario. Tomo 2.
La verdad no entiendo por qué me esmero día a día por cultivarme si, ahora que lo pienso, a mí los cultos cada vez me caen peor. No recuerdo a quién le escuché lo siguiente: “Si no has leído La tumba de José Agustín, no has vivido”, lo que es un hecho es que quien haya sido ante mis ojos aparece como una persona culta. ¡Híjole!!! O sea, pero POR SUPUESTO que luego de esto salí corriendo a mi Sótano querido a adquirir la obra en cuestión. ¿Cómo podría una inculta dejar pasar una obra como ésta si lo que pretende con este blog es cultivarse? Pues no, ¿verdad? Pues no…
A ver. Muchos de ustedes no sabrán por qué este post es la segunda parte. Ésta es la razón.
Volvamos a La tumba de su tío (soy muy irreverente, “su tío” puede ser cualquiera, hoy me refiero a José Agustín… mañana puede ser Shakespeare o Faulkner jajaja). Es importante partir del contexto en que fue escrita la obra. José Agustín es uno de los máximos exponentes de aquello a lo que la crítica ha tenido a bien llamar “literatura de la onda”. Además de José Agustín, Parménides García y Gustavo Sainz enarbolan también este tipo de literatura. Yo no los he leído, así que respecto a ellos no pienso opinar nada [y ni ganas tengo de leerlos].
La literatura de la onda surgió en la segunda mitad de la década de los sesenta, y fue una voz de protesta a través de la literatura. El PRI estaba apoltronadísimo en el poder y no podía siquiera vislumbrarse que la situación pudiera cambiar. Así entonces, estos escritores se dieron a la tarea de “desafiar” al régimen a través de sus novelas, cuyos personajes centrales fueron jóvenes.
A mí La tumba no me gustó nadita. Pero es ciertamente una obra que se maneja como LA obra y tanto José Agustín como Gustavo Sainz tienen sus fans… sus muchos fans ¿eh? Quizás por aquí ande alguno… Comentemos las razones.
El libro retrata la vida de un adolescente, Gabriel, justo en el momento en que pasa de la secundaria a la preparatoria, y sus peripecias. Gabriel es un chavo perteneciente a la clase acomodada, un adolescente promedio, sin ninguna virtud o defecto en particular. Su vida queda circunscrita a sus aventuras con las chicas, a su relación con el alcohol y algunas drogas en ocasiones, a la forma en que desafía a sus padres… esas cosas que para mí no tienen NADA de espectacular.
No, no aprendí nada con el libro. Esto puede explicarse fácilmente si les comparto un poquito de mí: yo nunca he sido precoz, en lo absoluto. Nunca he establecido una relación de dependencia con ningún tipo de droga. Claro que tomo, también fumo de vez en cuando, pero nada que merezca un paréntesis en mi vida. Mi primer beso lo di a los dieciséis (más por la cuestión del timing que por “amor” jajajaja… Yo diría que mi primer beso de amor fue a los dieciocho). Los raves no me encantan y nunca probaría nada donde interviniera una jeringa [esto no quiere decir que mi curiosidad por morder un hongo en algún monte se haya disipado del todo jajaja]. Los patanes, los machos y los insensibles no me caen precisamente en gracia, y siempre he creído que la vida es mucho mejor estando sobrio que hasta el socket [a ver... sí... me sigo divirtiendo, me puedo tomar unos mojitos y pasármela de pelos (Ufff... ¡Unos mojitos!!!), pero nunca me he escuchado decir "llevo cuatro días hasta el socket brother" jajaja]. Amo a mis padres por sobre todas las cosas, y no me caen nada en gracia los adolescentes rebeldes y contestones nomás porque creen que hacerle la vida de cuadritos a tus papás es “cool”.
Sé que el mensaje debe ir mucho más allá, pero a mí no me cae el veinte. No me parece una obra trascendental ni mucho menos imprescindible. Yo más bien diría que se trata de un libro dispensable… MUY dispensable. Sí… los personajes están súper bien perfilados… ¿y? Yo también puedo describirles a mis hermanos, a mis amigos, al que se perfiló alguna vez como “el amor de mi vida”, a mi ex jefa… Muy probablemente sea yo demasiado ñoña, quizás…
Pues bueno. Muchos pegarán el grito en el cielo. Ahora quiero que se pongan punks y me digan por qué no están de acuerdo con este hereje literario que escribe en Puras letras…
3 agosto 2007
Guía para incultos cultivables
La verdad es que esto de tener un blog “literario” le da a uno un “caché” que neta no tengo… jajaja. Me da mucho gusto cuando me marcan o me escriben preguntándome cosas relacionadas con la esfera literaria… y lejos de opinar a la primera, les recuerdo lo inculta que soy, les agradezco su confianza, y me pongo a buscar algo que pueda ayudarlos a responder sus preguntas.
Yo me gradué en mayo y ahora soy freelance. De aquí a enero me voy a cultivar hasta que ya no pueda más… así que mi vida es algo así como: traducciones, correcciones, creación de contenidos, leer y leer, cursos y cursos, y algo de ejercicio.
Ahora sí me gané un premio ¿eh? Me puse a recolectarles aquí todas las opciones que tenemos en la ciudad para cultivarnos, y además pongo a su alcance sitios interesantísimos.
Yo me voy a inscribir a muchísimos [les puse un asterisco]… así que si se animan por ahí nos vemos. Les transcribo aquí los que más me llamaron la atención, pero entren a los links para que vean qué es lo que hay. Casi ningún link está actualizado, así que tendrán que llamar para ver qué onda ¿ok?
¿Quién creen que quiera pagarme por este mini reportaje? Lo que sí no les permito es que luego de leer esto me digan que en este país no hay cómo promover la cultura… estos sitios son buenísimos y, además, físicamente hermosos.
Los quiero mis incultos.
Casa Universitaria del Libro
Colonia Roma
Cursos mensuales
52 07 93 90 y 52 07 98 71
http://www.humanidades.unam.mx/casul/ver.asp?m=Actividades&q=Curso/Taller
Análisis literario*: Miércoles de 5 a 7pm; del 12 de septiembre al 12 de octubre; $500
Creación literaria y cuento: Viernes de 5 a 7pm; del 21 de septiembre al 16 de noviembre; $700
*Yo en la CASUL tomé el curso de Corrección de estilo. A mí me encantó. La colonia ROMA me fascina… eso sí, les recomiendo que se avispen con su vehículo… el mío se lo llevó la grúa mi primer día de clases. Hay un estacionamiento a una cuadra, y el dueño es muy buen tipo… pueden llegar a un acuerdo con él… creo que yo le pagaba $25 diarios.
Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana
Coyoacán
Cursos semanales
56043294 y 56882011
http://www.caniem.com/main/capacitacion.asp
[Algunas variantes]
Taller de Corrección de Pruebas*: 13 al 17 de agosto; de 4 a 7pm; $2,834 + I.V.A.
Tipografía*: 20 al 24 de agosto: de 4 a 7pm; $2,834 + I.V.A.
Introducción al Marketing Editorial*: 27 al 31 de agosto; de 4 a 7pm; $2,834 + I.V.A.
*La CANIEM es el organismo más importante de la industria editorial mexicana. En el mundo editorial se le reconoce y valora ampliamente. Veamos qué tal.
Casa del Lago
Chapultepec
Cursos trimestrales
55536318 y 55536362 ext.227
http://www.casadellago.unam.mx/pagesp/htm/f_cursos.htm
[Actualizada]
Seminario de Literatura Latinoamericana*: Lunes de 6 a 8pm; a partir del 17 de septiembre; $400
Redacción en Movimiento*: Lunes de 4 a 6pm; a partir del 17 de septiembre; $400
*Yo fui a inscribirme el jueves y me encantó estar ahí. Otro problema… no podemos meter el coche. Así que habrá que improvisar algo junto al Rufino Tamayo o el de Antropología… Como no tengo nada importante que proponer, mejor me preocupo hasta que llegue el día. Por cierto, mientras me inscribía conocí a un niño súper padre… jajaja. Casualmente nos metimos a los mismos cursos… mucha coincidencia, ¿no? Te dan tu credencial con foto al instante… una maravilla.
Sociedad General de Escritores Mexicanos
Coyoacán
Cursos trimestrales
56882314, 56882429 y 56882316
http://www.sogem.org.mx/html/talleres.php
[NADA actualizada]
Taller de Dramaturgia: Lunes de 10am a 1pm; a partir del 17 de septiembre; $3,000
Taller de Novela*: Lunes de 10am a 1pm; a partir del 17 de septiembre; $3,000
Taller de Cuento: Jueves de 10am a 1pm; a partir del 20 de septiembre; $3,000
*Para inscribirse en estos cursos es necesario que pagen los $3,000 a nombre de SOGEM en la siguiente cuenta de Santander Serfín: 65501158585. El señor que da los informes es un amor. Yo me meto al de novela seguro.

Casa Lamm
Colonia Roma
Cursos semestrales
5525 3938 y 5514 4899
http://www.casalamm.com.mx/cursos.html
[Actualizada]
Taller de creación literaria: Martes de 5 a 7pm; a partir del 13 de agosto; $5,250
Narrativa latinoamericana: Miércoles de 10am a 12 del día; a partir del 13 de agosto; $5,250
*Además tienen una maestría IN-CRE-?-BLE, Maestría en Apreciación y Creación Literaria… Sólo que… digamos… el costo de la situación excede la noble cifra de $100,000… ¿Alguien me la invita? Ja…
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¿Qué onda? ¿Se animan? Si sabes de otros… ¡cuéntanos!
2 agosto 2007
Catalizador para intensos
La historia comienza con la notificación de la muerte de su madre; la misma termina con la víspera de la suya propia. ¿Y qué hay en el ínter?
No me gusta nada platicarles la trama de los libros, siento que les trunco la posibilidad de leerlos. Como cuando llega tu hermano y te dice “¿Ya viste La cenicienta [sic... mi hermano NUNCA vería La cenicienta, jajaja]? Es increíble porque al final…” Y en ese momento tú gritas “¡NOOO! ¡No me cuentes el final!”. Siento que lo mismo pasa con los libros… aunque, claro está, el cómo muchas veces es más importante que el qué y en este caso el cómo vale muchísimo la pena.
Me topé con El extranjero de Albert Camus de pura casualidad. Fui a casa de mis vecinas, lo vi en el librero y pensé que tenía toda la cara de ser un libro que tenía que leer. Siento una atracción muy particular por las novelas cortas, si puedo leer más en menos tiempo me siento rebién. Así fue.
Yo diría que esta novela es un catalizador para gente intensa como yo. Es decir que, definitivamente, el escritor logra su objetivo al generar en nosotros sensaciones de aversión y frustración a medida que avanzamos en las páginas del libro.
Mersault es el protagonista de esta historia. Digamos que más que contarnos su propia vida, somos testigos de todo lo que su existencia fue capaz de generar a su alrededor. ¿Y todo por qué? Por su ‘insensibilidad’ ante la vida. El libro finalmente es una crítica, más que contra Mersault mismo, contra la aquellos que esperan de él ciertas actitudes, ciertas palabras, ciertas emociones que Mersault no tiene y en las que, simplemente, no está dispuesto a desgastarse (ni aunque en ello se le vaya la vida misma).
Todo el libro es una crítica contra todas aquellas corrientes de pensamiento que quieren imponer ciertas verdades como definitivas. No nos circunscribamos tan sólo a la cuestión moral… en un relato brevísimo, Camus ataca temas como lo son la religión, el existencialismo, el perdón y el arrepentimiento.
A mí el libro me detonó varias cosas. A ver, yo soy hija de padre judío y de madre católica… digamos que a mí y a mi hermano nos dejaron en el umbral entre lo uno y lo otro. Él y yo hábilmente optamos por no movernos nadita, así que no somos ni judíos ni católicos. Yo creo en Dios pero la iglesia como institución no me merece nada, no voy a ahondar en esta reflexión porque está choteadísima y porque no tengo nada nuevo ni interesante que aportar al respecto. El punto es que, entonces, el ateísmo de Camus no me causa estrés alguno.
No obstante, la forma en la que Mersault se conduce a lo largo de la novela me causa muchísimos estragos. Más aún… pensé tanto… pero tanto en uno de mis mejores amigos… Mersault es una persona en cuya vida la intensidad no tiene cabida alguna. Se trata de una persona cuyas necesidades fisiológicas y malestares físicos son mucho más importantes que cualquier ímpetu emocional o espiritual. ¿Cómo?
- El día del velorio de su madre no derrama una sola lágrima. Sólo reacciona cuando tiene hambre y se procura algo para comer, fuma y se siente satisfecho. En el entierro lo único en lo que atina a pensar es en que tiene muchísimo calor.
- Marie es una chica linda, dulce, enamorada de Mersault (¿se dan cuenta? Los libros son tan hermosos que ahora yo JURO que Marie es de un guapo que qué barbaridad jajaja, y en el libro no se hace alusión concreta al respecto, ja). Un día le pide que se case con ella, a lo que él responde “como quieras”.
Ya no les cuento más porque me voy a echar el libro entero, pero cuéntenme si ustedes se sienten inmunes ante estas reacciones. Yo no… yo explotaba en mi sillón pensando “¡¿Qué diablos?! ¡Llora!!! ¡Dile que la quieres!!!! ¡Defiéndete!!!”… y es justamente la gente como yo a quienes Camus dibuja como obsoletos, cerrados, convencionales e intensos (y la verdad… ni cómo defenderme…).
No tiene ningún caso que les cuente el final. Lo que queda claro es que la importancia de esta historia es analizar hasta qué punto esperamos cosas de la gente que no tienen por qué dar. A mí la situación sigue dándome vueltas en la cabeza, y quizás formo parte de un grupo de abstractos e intensos que siguen pensando que la vida es para vivirla EN TODA LA EXTENSIÓN DE LA PALABRA, pero no hay una sola razón válida en el planeta para que los no-intensos deban cambiar.
Yo siempre he pensado “¿Quieres llorar? ¡Llora!”, “¿Te quieres reír? ¡Carcajéate!”, ”¿Te sientes enamorada? ¡?malo con locura!”, ”¿Te sientes feliz? ¡Grita de la emoción!”… y supongo que así he llevado mi vida. Me siento contenta y satisfecha de ser quien soy, pero reconozco que mi actitud muchas veces denota inmadurez e ingenuidad. Hay veces en las que es mejor ‘pretender que no se siente nada’ aunque por dentro nos esté estallando el corazón. Es tan difícil aprender todo esto… qué barbaridad…

Si no los convenzo de leer a Camus con mi comentario, baste decir que fue Premio Nobel de Literatura en 1957, y que además es un escritor africano (sí… con ascendencia francesa y española pero africano al fin). Menciono lo de la nacionalidad porque muchos hemos tenido en mente leer algo un poco más ‘exótico’; a mí me daban muchísimas ganas leer a algún africano, y miren nomás dónde lo fui a encontrar.

Si ni mi comentario, ni la cuestión del Nobel, ni la cuestión de la nacionalidad les parecen suficiente motivo para leer a Camus, les tengo un chisme. Dicen las malas lenguas que Simone de Beauvoir (no me gusta nada porque me choca el feminismo) le tiró la onda a Camus (era guapo él, jaja), y como éste no le hizo caso, puso a Jean Paul Sartre (su esposo y renombradísimo escritor y filósofo francés, nada guapo… jaja) en su contra.
A decir verdad, luego de leerlos, yo puedo decirles que independientemente de las diferencias personales que hubiera entre Jean Paul Sartre y Albert Camus, eran portadores de ideologías opuestas y así lo dejaron plasmado en sus obras. Jean Paul Sartre enarbolaba todo lo que Albert Camus criticaba, y ya nosotros tendremos que decidir cuál se adecua más a nuestras necesidades.
Lean a Camus, es una experiencia muy enriquecedora. Es de esos autores indispensables. Quizás opten por otra de sus novelas, ya que El extranjero ya se las conté =( Ooops…
28 julio 2007
De regreso al infierno que nos creó…

“Entonces pensó que, por mucho que la vida sea incomprensible, probablemente la atravesamos con el único deseo de regresar al infierno que nos creó, y de habitar en el mismo junto a quien, en una ocasión, nos salvó de aquel infierno.”
No sé si ya les había dicho que los libros de Alessandro Baricco son como un suspiro. Tan sólo eso: un clímax sostenido desde el principio hasta el final, donde es imposible despegar los ojos del papel hasta que se termina; y cuando se termina, al menos yo, sólo pido más.
La verdad es que nunca he pretendido hacer reseñas de los libros que leo. Tampoco ha sido mi intención desarrollar un análisis literario de cada uno de ellos [¡¿Quién soy yo para hacer "análisis literarios"?!], ni mucho menos tratar de esbozar interpretaciones respecto a lo que los autores quisieron darnos a entender.
No. La neta es que todos esos “análisis literarios” siempre dejan mucho que desear, y además yo no soy autoridad ninguna en el tema. Vengo a contarles qué me llama la atención de un libro, por qué me parece que tienen o no algo que aportar; pero, sobre todo, qué fibras remueve en mí cada una de estas lecturas de modo tal que puedan aprehender algo a través de mis ojos… con un poquito de suerte luego decidirán ir ustedes mismos a hacerse del libro y leerlo de principio a fin.
Para hablar de Sin sangre sí me veo en la necesidad de contarles un poco respecto a la trama. Una niña es testigo de la forma en que asesinan a su padre y a su hermano a quemarropa. Muchos, muchísimos años después, ella misma se da a la tarea de vengarse de aquellos que tantos años antes protagonizaron el episodio más sangriento y traumático de su vida. ¿Y qué es la venganza?
“… Usted mataba por venganza, todos matabais por venganza, no hay que avergonzarse de ello, es la única medicina que existe contra el dolor, lo único que se ha encontrado para no volverse loco, es la droga con la que nos hacen capaces de luchar…”
En comparación con Seda, quizás no el mejor de los libros de Baricco, pero definitivamente el más conocido, Sin sangre me pareció muchísimo mejor. Ambos coinciden en lo sorpresivo de sus finales, en la brevedad y concisión de su relato, en lo intempestuoso e impredecible de las historias, en la perfección de su discurrimiento literario.
Pero Sin sangre prescinde de planteamiento, de desarrollo, y de desenlace. Sin sangre se “limita” a ser un clímax sostenido, a tenernos siempre al filo de las palpitaciones, a identificarnos y avergonzarnos por la repugnancia que nos producen los sentimientos y las conductas humanas.
Sin sangre es una historia en la que intervienen, entre otros, los temas siguientes:
- La guerra
- El amor
- La venganza
- La niñez
- El complot
- La vejez
Y todo esto, en tan sólo 106 páginas que no dejan de sorprendernos un solo instante. Independientemente de lo que entendamos nosotros por “venganza”, aquella que enmarca las últimas páginas es la venganza más impredecible y reveladora de todas.
Uno de los aspectos que me cautivó especialmente es la noción de que “los niños tienen un talento particular para olvidar”. Cuando nuestra niñez está circunscrita por episodios muy dolorosos, nuestro mecanismo de defensa opta por desvanecerlos; o, ¿hay alguien que se jacte de estar exento? Yo misma estoy perfectamente consciente de mi historia personal, pero hay varios episodios que soy incapaz de reconstruir.
El mensaje al final es, pues, que por alguna extraña razón que nadie sabe explicar pero que todos comprendemos, los seres humanos tendemos a refugiarnos en aquellos instantes que nos remiten a los episodios más dolorosos de nuestras vidas. Como si aquello que en algún momento nos inflingiera tanto miedo y tanta desesperanza, pudiera al final de camino conducirnos hacia la paz y la certidumbre.
[Y a todo esto, yo digo lo mismo de siempre: ¿por qué no leer una historia como éstas de vez en cuando en vez de ver la televisión o salir a ver qué ligamos? Ja, esto va para ustedes ¿eh? Yo mejor debiera de dejar de leer de vez en cuando y salir a ligar con más frecuencia jajaja.]
26 julio 2007
Decálogo del escritor
Los escritores legan a la humanidad mucho más que su obra. Sus ideas son, quizás, más valiosas que los textos mismos. Durante mi ausencia en este blog pasaron cosas interesantes, muchas aportaciones riquísimas.
Una de estas aportaciones, de las más recientes, pertenece a Síntesis, alguien que por primera vez sé que visita Puras letras y que ha compartido con nosotros el siguiente decálogo. Gracias Síntesis por tomarte la molestia de aportarle contenido a este blog y por visitarnos =)
El “Decálogo del escritor” del guatemalteco Augusto Monterroso. Aunque presa del cansancio y la agitación de la última semana [definitivamente ser turista en nuestro propio país es mucho más demandante que ser turista en el extranjero], no quise irme sin venir a visitarlos y pegarles este post.
Me gustaría que lo leyeran cuidadosamente y me externaran su opinión. Lo he leído con atención y me hallo ante un decálogo (de doce puntos) con el que no estoy completamente de acuerdo.
Les agradezco infinitamente sus visitas durante mi ausencia y la forma en que muchos de ustedes se esmeraron para comentar. Me topé con la sorpresa de descubrir un par de lectores nuevos, y vaya que me produce eso una alegría que qué barbaridad. Aunque ahora no pueda contestarles, pronto les responderé de modo individualizado [como DEBE ser].
El cansancio no me permite escribirles ahora mucho más, pero a más tardar en dos días les platicaré del libro que ahora me encuentro leyendo: Sin sangre de Alessandro Baricco. Si están de vacaciones y están ávidos por ocuparse en algo, ¿por qué no lo leen si pueden? Se lee en un día, y si bien todavía no tengo una opinión, me lo recomendó una persona de amplísima credibilidad.
Les dejo el decálogo de Monterroso que Síntesis trajo a nosotros y al final les hago una preguntita…
Decálogo del escritor
Augusto monterroso
Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: “En literatura no hay nada escrito?.
Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.
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¿Y si escribimos nuestro propio decálogo?
18 julio 2007
El [segundo] libro más traducido del mundo
¿Sabías que, después de La Biblia, El Principito es el libro más traducido del mundo?
No sé por qué, pero yo nunca fui al kinder. Fui a preprimaria, eso sí, y mi escuela se llamaba El Principito. Así que diariamente vi al principito en mi uniforme, y nunca supe bien quién era.
Nací en el D.F. pero viví en Morelia toda mi infancia (he aquí por qué conozco la ciudad como la palma de mi mano). En El Principito (el kinder, no el libro) tuve mi primer novio, a los 5 años. Se llamaba Saúl… Saúl… mmm… no me acuerdo de su apellido, pero si pudiera leer esto me encantaría decirle que me saló, ja. Por andar de precoz a los 5 años, a mis 22 años no consigo nada jaja.
Vale, vayamos a la cuestión que aquí nos atañe. ¿Qué es lo que ha hecho de El Principito el libro más traducido del mundo? ¿Es para adultos, para niños, para ambos?
No sé por qué tenía la impresión de que ya lo había leído, pero ahora que lo leí veo que no. O al menos no lo recuerdo. O quizás ahora me haya removido emociones completamente distintas a las que pudo haberme removido años atrás.
El Principito es un cuento para niños que los adultos deben de leer. Yo lo leí porque, en primera, me tomo muy en serio este blog y los contenidos literarios que quiero brindarles y, segundo, porque soy traductora y resultaba imperioso para mí saber por qué es el segundo libro más traducido del mundo [ajá... y ¿por qué no me leo La Biblia entonces verdad???].
La única alternativa que me quedó fue leerlo. Claro está, nunca hablo de lo que no sé o de lo que no conozco, y para opinar respecto a un libro hay que leerlo, punto. Se lo pedí a mi vecina porque mi presupuesto está en números rojos desde quién-sabe-cuándo, así que lo conseguí gratuitamente y en inglés.
Sí, es una historia que conmueve. Sé que podrán hallarse del libro todas las reseñas del mundo, así que no quiero decirles lo que van a leer en todas partes. Quiero decirles algo que los haga sentir la necesidad de leerlo, alguna vez…
Por medio del libro vemos la vida a través de los ojos de un niño. Hay un sinfín de reflexiones respecto a la forma en que los adultos confrontamos la vida y las discrepancias que existen entre lo que alguna vez como niños creímos y como adultos olvidamos.

Cuando trabajé en Alfaguara conviví mucho con Xavier Velasco [lindísima persona]. Las veces que presentó su libro Éste que ves siempre hubo una constante: “lo que quise plasmar aquí es que a los niños nunca se les toma en serio. Cuando el niño se enamora es muy chistoso, ‘ay… ¿ya oíste? Que Toñito está enamorado… ¡qué tierno!’, y nadie es lo suficientemente sensato como para reconocer que los sentimientos de los niños son lo más puro e intenso que existe en el planeta”. ¿Que qué digo yo? Pues que claro, que Xavier tiene razón.
¿Dónde dejamos todo aquello que durante nuestra infancia nos hizo reír? ¿Dónde quedaron los cuentos, las historias, los juegos, las risas? El beso que añorábamos de papá todas las noches y las ganas de la comida de mamá al salir de la escuela.
Mi hermano y yo siempre fuimos muy unidos. Estábamos juntos todo el tiempo, lo éramos todo el uno para el otro. Hoy en día nos llevamos bastante bien, pero no podemos jugar a nada juntos. No podemos salir a los mismos lugares; él es muy fresa para mí y yo soy demasiado aburrida para él.
El principito bajó de una estrella, y a través de las estrellas le pide a Antoine que lo busque una vez que se haya ido. Ojalá pudiera aprenderle algo al principito, y viera a papá en las estrellas cada vez que volteo hacia el cielo estrellado…
Sin lugar a dudas, me quedé con muchas ganas de seguir siendo niña. Si tenía a mi hermano junto a mí, nada en este mundo me hacía falta. Si mis papás peleaban se me caía el mundo encima, pero cuando me abrazaban y me decían que me querían, todo era felicidad.
El Principito es una invitación a la introspección. Es un cuento de niños que ejemplifica la crisis de los valores y lo alejados que como adultos estamos de los niños que algún día fuimos y de los que ahora nos rodean.
Yo creo que nunca es tarde para retomar un poquito de lo que sigue viviendo en nosotros, pero que tanto nos empeñamos en ocultar. ¿Y qué tiene de malo llorar de tristeza o gritar de alegría??? ¿Por qué nos empeñamos en ahogarnos en un vaso de agua cuando sabemos que muy poco puede hacernos verdaderamente felices? ¿Por qué no aprender de los niños en vez de creer que somos nosotros quienes tenemos algo que enseñarles???
“It is such a secret place… the land of tears.”
16 julio 2007
Fantasmas del pasado
[Si hay algún visitante nuevo por aquí, ha de saber que este "cuento" fue escrito por todos aquellos que participamos en este blog. Es la primera vez que lo hacemos, y ha resultado ser muy difícil y enriquecedor. Todas las contribuciones son bienvenidas, ojalá les guste.]
Fantasmas del pasado
Siempre la veía. Todas las mañanas al despertar. Todas las noches antes de dormir. Tenía la foto pegada en la pared. Había comprado una lámpara especialmente para alumbrar la foto, para no perder detalle, para memorizar sus rasgos, para extrañar su olor.
Hacía 4 años que decidió sacarla de su vida, al parecer nunca supo cómo sacarla de su corazón. Los recuerdos lo carcomían, la nostalgia lo trastornaba, los remanentes de aquella obsesión [no podía llamársele amor] no le permitían ser feliz. De hecho, David no conocía la felicidad.
Conoció a Diana a los 22 años. Desde que la vio “supo? que era ELLA. “Ahí está, al fin has vuelto?. La cadera y las piernas eran distintas, pero tenía la misma mirada de Jeannine… los mismos ojos, los mismos labios que invitaban al beso, la misma piel que pedía a gritos una caricia.
Iban rumbo a Acapulco. Iba él con Jeannine. El miedo a ser descubierto por sus padres y las caricias con las que Jeannine lo distraían le impidieron frenar a tiempo. Antes de morir, Jeannine dijo “regresaré?.
Los años de la universidad recrudecieron ante la ausencia de Jeannine y la tragedia por la que estuvo enmarcada su muerte. No, nadie lo culpó. Pero la vida nunca fue igual. La única razón por la que logró salir a flote, sin lugar a dudas, fue aquel “regresaré? en el que confió ciegamente.
Diana era 20 años mayor que él. Increíble concebir que en una mujer tan fría, tan áspera, tan dedicada a su trabajo, pudiera encontrar a la niña que en la adolescencia fue el amor de su vida. Inconcebible para muchos imaginar que tanta ternura, tanta dulzura, tanta ingenuidad y tanta vivacidad se vieran ahora traducidas a la frialdad, la seriedad, la experiencia y las anchas caderas de Diana. Pero era ella, y él lo sabía.
David recordaba a Jeannine con cierto desprecio. Ella fue la primera que lo hizo sentir la avalancha de hormonas que caracterizan al amor. Jeannine era única y significaba aún demasiado para David.
Se conocieron por coincidencias del destino. Los amigos de David siempre dudaron de Jeannine. Era una mujer atractiva como pocas: cabello negro, ojos grandes y negros que contrastaban con el bronceado de su piel; esa piel que añoraba por las noches, tan suave al tacto y que siempre olía a una crema distinta; sus senos redondos, grandes, sus caderas inigualables. Sin lugar a dudas lo más hermoso era su rostro; tenía una sonrisa encantadora, pero era como una trampa mortal… fría y calculadora.
Pertenecían a mundos distintos. Ella vivía en una de las zonas más pobres de Acapulco; él pertenecía la clase acomodada de la capital.
A él no le importaba nada, simplemente era un hombre enamorado que deseaba compartir su vida con ella, 4 años mayor que él.
La distancia entre Diana y David era evidente. Para Diana, David apenas existía. Era la mamá de Sebastián, quien había llegado a la vida de David por casualidad. No sabía mucho de la vida de Diana, sólo que vivía sola con Sebastián en algún departamento de la colonia Roma, casi como la Mariana de las Batallas en el Desierto.
Sebastián no hablaba mucho de ella. Era un tipo medio despistado, pero muy buena persona. Conoció a David en la más extraña de las circunstancias: chocó con él en Parroquia y Avenida Coyoacán. Desde entonces se hicieron inseparables.
El tiempo transcurría sin mayores emociones. Desde la muerte de Jeannine, David había compartido muchas noches -era un chico atractivo-, pero no había logrado abrirle a nadie su corazón. “No ha regresado?, se repetía incesantemente.
Una mañana, al pasar por Sebastián para ir a quién-sabe-dónde, salió ella, Diana, desde la ventana, avisándole que Sebastián no tardaría en bajar. “Es ella?, se dijo. Y su corazón estaba a punto de explotar…
Se quedó frío, sintió cómo la sangre se paralizaba dentro de él. Su cara se tornó azul y sólo pudo oír una voz retumbando dentro de su mente. No podía reaccionar, la voz de Sebastián le retumbaba en los oídos intentando hacerlo volver. Tenían que irse pero no podía… tenía que verla, tocarla, reconocerla.
Sin preguntar se apresuró al interior de la casa pretextando cualquier cosa, ya dentro se refugió en el baño. Un chorro de agua fría en la cara y buscó su propio reflejo, buscó al niño que jamás se fue, que se quedó ahí, esperando.
Y luego… ahí estaba de nuevo, esa voz. Tenía que salir pero estaba paralizado, todo el pasado volvía a él de un solo golpe.
Para David, saberse un completo desconocido ante la mujer que debía ser “la única”, aquella por la que debía esperar tanto y a la que esperaría hasta la eternidad, resultó ser el castigo más grande: la indiferencia de sus ojos sería tan dura como mil dagas heladas enterradas en el corazón.
Durante mucho tiempo contuvieron mil palabras de amor, mil caricias que deseaban intercambiar; sin embargo, el vacío entre los dos resultó tan avasallador como dar el primer paso. El miedo de externar todos los sentimientos unidos a la vez, a alguien a quien por casualidad se acaba de conocer permaneció, a pesar de amar a ese alguien con todo el corazón.
Mientras David buscaba en todos los rostros y voces a su amada, Camila sufría. Durante mucho tiempo ocultó su amor por David. Y él parece que nunca lo notó. Estaba demasiado ocupado buscando a Jeannine.
Camila conoció a Jeannine. Envidiaba la forma en que David la amaba y la idolatraba. Cuando ocurrió el accidente, fue Camila quien le brindó su hombro para llorar. Se convirtió en su mejor amiga y confidente. Y en cierta forma eso comenzó a pesarle. ¿Perder a un amigo por un sentimiento no correspondido? Demasiado riesgoso.
Cuando David le contó feliz que estaba por haber encontrado nuevamente a su amor, ella se entristeció. Siempre albergó la esperanza de que Jeannine nunca cumpliera su promesa y tal vez así ella podría tener una oportunidad con su amor. Ese amor que, de pronto, se volvió prohibido otra vez.
“No una vez más”, pensaba Camila frente al enorme espejo mientras pintaba sus labios del rosa pálido que la caracterizaba. “Primero Jeannine, ahora Diana, ya no”. Sin embargo, ¿qué podía hacer la amiga siempre tierna y comprensiva, la que siempre le tendió la mano a David, la que veló su sueño y ha estado siempre para él?
Repasó con un dedo el contorno de su rostro reflejado: primero las cejas, después los párpados, su afilada nariz, las mejillas, y por último sus delgados labios, mientras repetía sarcásticamente, “Diana, Diana… hoy es Diana. Sólo falta que me diga ‘Diana’, Dianísima la de Carlos fuentes, tan perfecta como la estatua y única como su gran amor”.
Valiéndose de la confianza que desde siempre le tuvo Sebastián, David logró pedirle las llaves de su casa, e infiltrarse en ella una noche. Estaba poseído, fuera de sí. La veía… ahí… dormida. Rígida como cuando despierta, fría como el invierno, pálida como la noche. Vieja… sí. Tenía 42 años, pero Diana aparentaba muchos más.
¿Y qué importaba? Al verla ahí, inmóvil sobre la cama, tan sola… David no podía más que sentirse terriblemente atraído hacia ella. Se acercó a la cama. La rozó, dibujó su silueta, sus labios, su sexo. Se limitó a la contemplación y a las caricias apenas perceptibles. Ella quizás no sentía nada, a él lo carcomía el deseo. “¿Qué estoy haciendo? ¿Qué diablos me pasa??, se dijo de pronto. Salió de la habitación y decidió marcharse.
Cerró la puerta y volvió a titubear “no… no me voy?. Volvió a entrar… y esta vez regresó para quedarse. Entró al cuarto. La besó. Ella nunca abrió los ojos, pero respondió al beso. Apasionadamente, como quien lleva años añorando el amor y no se ha atrevido a buscarlo.
“¡David!?. Ahí estaba, en el marco de la puerta, Sebastián. Diana abrió los ojos. El sueño terminaba y comenzaba la pesadilla…
De repente todo se derrumbó. Sebastián jamás lo perdonaría. Pero David no podía aún descifrar si lo que más le dolía era perder esa amistad de años o la oportunidad de ver a Jeannine en los ojos de Diana.
Salió con prisa de aquel lugar. Quizás con un poco de vergüenza por lo sucedido. Pero no arrepentido, no. Por unos instantes pudo besar los labios de su amada nuevamente. Lo repetía una y otra vez en su cabeza. El mejor recuerdo en años, tal vez.
Necesitaba desahogarse. Y recurrió a su pilar de siempre, el que jamás le fallaba. Al que siempre estuvo ahí para él.
Camila no pudo más. Se cansó de escuchar siempre la misma canción. Estaba harta. Harta por esa obsesión estúpida y sin sentido. Harta de que David no se diera cuenta del amor que transmitían sus ojos. Y decidió gritarle todo. Todos los sentimientos que llevaba guardados durante años. Todo el rencor que de pronto surgió por la impotencia que sentía al ver que David no reaccionaba.
Los ojos de él se abrieron como nunca antes lo habían hecho. La vida le estaba dando otro baldazo de agua fría. Y ahora, de pronto, estaba perdiéndolo todo.
Camila, por su parte, entendió que no podía hundirse con David en su espera, que debía voltear y empezar a vivir su vida; sí amaba a David, pero él tenía que superar y entender muchas cosas que su alma debía sacar y reestructurar. Camila no podía hacerse eso, no más.
Ella caminaba por aquel parque donde usualmente David le confiaba su eterna espera por Jeannine, con cada paso decía le adiós a ese recuerdo, a ese daño que ella misma se permitía; sabía que dolería decir adiós a quien significaba tanto. El ser que le dio una serie de emociones tan firmes y encontradas, conoció el amor (no correspondido), el dolor, la esperanza, la frustración, en fin…
Cada paso era doloroso, pero firme; entendió qué merecía y qué quería para ella, y no era seguir esperando a David.
Mientras tanto, David decide salir tras Camila (quien ha salido con lágrimas en los ojos). Sólo puede repetirse a sí mismo “eres un estúpido David… eres un ESTÚPIDO”.
Para su sorpresa, al salir no es con Camila con quien se topa, sino con Sebastián. Éste se arroja en un violento ataque hacia David, quien sólo atina a defenderse sin atacarlo.
Tras un fuerte enfrentamiento son separados por una patrulla, misma que decide llevarlos a la delegación. Sebastián aun con injurias contra David como quien se siente engañado y manipulado; se declara su peor enemigo.
A la espera de que se esclarezca no sólo la situación sino su conciencia, Diana aparece, David siente palpitaciones aceleradísimas. Diana va específicamente por su hijo. La salida de éstos queda enmarcada por una mirada tan fría como mil témpanos que Diana le dirige a David antes de partir.
La casa de David estaba sola, oscura y melancólica a su llegada. La tempestad había causado estragos dolorosísimos: su mejor amigo declarado como su mayor Némesis, su confidente su amante en secreto, y su amor bajo un hechizo de odio desconsolador.
Pasaron un par de meses. David se sentía entonces listo para buscar a Camila y darle esa oportunidad que quería y que él necesitaba, tenía el plan perfecto.
La citó en ese parque, bajo ese árbol que muchas veces los cobijó. A lo lejos vio la silueta de Camila caminando hacia él; de pronto, Sebastián la interceptó tomándola entre sus brazos, parecían muy contentos, muy enamorados…
Jeannine lo miró. Sus labios comenzaron a moverse. “¿Acaso piensas dejarme ir??. David no supo qué responder. Su alma y su corazón estaban alborotados. Su cabeza aún no lograba encontrar la salida de aquel infierno. “Búscame, he vuelto. Quiero que estemos juntos siempre?. Ella le dió su mano. David quiso alcanzarla pero… despertó. Fue todo un sueño. Jeannine, desde donde estaba, se negaba a abandonarlo.
¿Cuál era el paso a seguir? Vivir la realidad o seguir una ilusión? Necesitaba tiempo para pensar, ordenar sus pensamientos. Pero las cosas se precipitaron demasiado rápido y la decisión debía ser tomada en ese momento. Es que ese corazón no sanaba. Y quizás nunca lo hiciera.
El coraje, la rabia y la ira persiguieron a David después de ver a su fiel amiga y consejera, Camila, junto a Sebastián. ¿Quién era él para arrebatarle la confianza, la mirada, y el tiempo de la mujer con quien él tanto había compartido?
La ausencia (¿o debiéramos decir “las ausencias”?), tanto de Diana como de Camila, confundían al chico incrustándolo en un recóndito vacío de soledad e incertidumbre que la absurda esperanza, por revivir una historia de amor, generó a través de los años en vano. No hubo pasión ni desenfreno junto a la majestuosa experiencia y belleza reencarnada de Jeannine.
David sabía que el destino le negaba el placer de disfrutar del olor, sabor y color que cobraba el sexo de Diana ante los suaves estímulos de la lengua quizás; o de la agresividad entre el índice y el pulgar con su frágil clítoris una y otra vez, entre un vaivén de colores rosados y púrpuras que son preludio, entrada al punto álgido del placer para subir… subir hasta quedar sin aire.
Aquella cuarentona significaba asfixio, tan asfixiante como el peso de su edad que David no podía cargar sobre sus hombros. Se sentía pequeño, inexperto, soso, pero era demasiado orgulloso. El recuerdo del “regresaré” y la imagen compartida entre las dos mujeres, una joven y otra vieja, no le permitían reconocer la distancia que existía entre lo que algún día tuvo y la imposibilidad de lo hoy tenible.
Encerrado no sólo entre cuatro paredes, sino en su propio y único mundo, con el valor hendido. Temeroso ante la apertura de ese cajón que dejaría salir al monstruo llamado Jeannine, supo que fue él quien forjó su destino desolador ya sin Camila, nunca con Diana, lleno de incertidumbre y arrepentimiento.
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¡Caramba! ¡¡¡Muero por leer sus comentarios!!! Yo tengo TANTO… pero TANTO que decir…
Les agradezco muchísimo a todos los que participaron para que esto fuera posible [¿Alguien que me quiera contratar para conducir el Teletón? Jajaja].
El final que se quedó fue el de Karina, fue el que me pareció más emotivo. No obstante, en los comentarios publico los otros dos finales que fueron propuestos para esta historia. Me gustaría saber cuál fue el final que más les gustó a ustedes.
Me tomé la libertad de corregir la ortografía y ciertas cuestiones estilísticas. También suprimí algunas partes que consideré demasiado reiterativas. Traté de mantenerlo lo más fiel posible a lo que ustedes escribieron.
Mi Gigoló, definitivamente lo del Hi5 no procedía. ¿Puede ser para la próxima?
Lo más importante, desde mi humilde perspectiva, es reconocer DE PIE la labor de los escritores. Miren nada más de qué modo nos partimos la cabeza para escribir esta historia medio construida, y eso que lo hicimos entre diez. Ahora a los escritores los admiro y quiero más que nunca.
Espero sus sugerencias. ¿Quieren volver a hacerlo? ¿Alguien más se incorporaría? ¿Qué cosa les gustaría que escribiéramos para la próxima? ¿Nunca lo volverían a hacer?
¡Plis! ¡Retroaliméntenme y quéjense todo lo que quieran!
[Me interesa mucho conocer la opinión de aquellos que no participaron en la construcción del cuento, la perspectiva del lector no activo en la elaboración de la trama también es importantísima.]
13 julio 2007
Cuento sin nombre
Las instrucciones son sencillas. Éste es el comienzo de un cuento que nosotros vamos a escribir. Nunca antes he escrito uno. No tengo las herramientas para escribir un cuento ni conozco los lineamientos a los que los cuentistas se apegan. Pero quiero probar, probar con ustedes. Yo voy a comenzar el cuento. Esto no se detiene hasta que tengamos diez contribuciones. Así es, no menos de diez. Pueden escribir dos veces, y yo también puedo participar, pero debe ser de modo intercalado. No es posible hacer dos contribuciones seguidas. Este cuento debe tener un planteamiento, un clímax y un desenlace. Cuando esté listo yo le corregiré lo que haya que corregirle y aquí aparecerá publicado el lunes. Estoy emocionada, va a salir muy bien.
Ahí se los dejo. Participen, aviéntense al ruedo conmigo. Nunca lo he hecho. Aún no tiene nombre… se lo pondremos al final. Ahí les voy:
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Siempre la veía. Todas las mañanas al despertar. Todas las noches antes de dormir. Tenía la foto pegada en la pared. Había comprado una lámpara especialmente para alumbrar la foto, para no perder detalle, para memorizar sus rasgos, para extrañar su olor.
Hacía cuatro años ya que no sabía nada de ella. “Va a pasar”, se decía todos los días. Hacía 4 años que decidió sacarla de su vida, al parecer nunca supo cómo sacarla de su corazón. Los recuerdos lo carcomían, la nostalgia lo trastornaba, los remanentes de aquella obsesión [no podía llamársele amor] no le permitían ser feliz. De hecho, David no conocía la felicidad.
Conoció a Diana a los 22 años. Desde que la vio “supo” que era ELLA. “Ahí está, al fin has vuelto”. La cadera y las piernas eran distintas, pero tenía la misma mirada de Jeannine… los mismos ojos, los mismos labios que invitaban al beso, la misma piel que pedía a gritos una caricia.
Iban rumbo a Acapulco. Iba él con Jeannine. El miedo a ser descubierto por sus padres y las caricias con las que Jeannine lo distraían le impidieron frenar a tiempo. Antes de morir, Jeannine dijo “regresaré”.
Los años de la universidad recrudecieron ante la ausencia de Jeannine y la tragedia por la que estuvo enmarcada su muerte. No, nadie lo culpó. Pero la vida nunca fue igual. La única razón por la que logró salir a flote, sin lugar a dudas, fue aquel “regresaré” en el que confió ciegamente.
Diana era 20 años mayor que él. Increíble concebir que en una mujer tan fría, tan áspera, tan dedicada a su trabajo, pudiera encontrar a la niña que en la adolescencia fue el amor de su vida. Inconcebible para muchos imaginar que tanta ternura, tanta dulzura, tanta ingenuidad y tanta vivacidad se vieran ahora traducidas a la frialdad, la seriedad, la experiencia y las anchas caderas de Diana. Pero era ella, y él lo sabía.
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Vale. Hasta aquí llego yo. ¿Quién se anima a comenzar? Y les advierto que me voy a poner súper azteca si nadie participa… todos me dieron LA cuerda, así que ahora les toca a ustedes ¿eh? ¡Los quiero!!!
12 julio 2007
Un libro más es un libro menos
He aquí la receta para comprobar qué tan bueno es un libro: en el momento en el que más sueño tengas, justo cuando no puedes mantener los ojos abiertos ni un segundo más, toma el libro al que quieras probar entre tus manos. ?brelo. Ya sé que no vas a enfocar, sólo inténtalo. La única razón que en este contexto hará que continúes leyendo es una lectura que te atrapa, que envenena a tus ojos y a tu imaginación y que te pide más y más.
Lo mismo me pasa cuando voy al cine. No sé por qué he ido al cine cuando estoy devastada y lo único que quiero es dormir, pero lo he hecho. Si una película me mantiene despierta cuando estoy muerta de cansancio [y miren que si digo muerta quiero decir INERTE ¿eh? Me apena reconocer que la mitad de mi universidad la pasé dormida en el salón...], quiere decir que fue un peliculón. No nos enredemos en cuestiones complejas, baste para esto decir que cuando un libro o una película es interesante, las minucias de la trama, personajes, narradores, etc., pasan a segundo término.
Y eso me pasó hoy. A pesar de hallarme en el -ya tan sonado- umbral entre el empleo y el desempleo, estoy cansadísima. Será que tanto pensar me agota un montón. Será, quizás, que no es lo mismo Los tres mosqueteros que veinte años después (¿así va?). Llegué pues a casa a las 10 de la noche, y sabía que tenía que leer. Escogí el libro que desde hace días tenía en la mira, y sin abrirlo siquiera me quedé dormida. Desperté de pronto, gracias a uno de esos malditos sobresaltos que a veces nos visitan, donde sueñas que vas corriendo y te caes en un hoyo y de pronto… ¡zaz! Despertamos.
Y entonces lo abrí. Pensé en el blog, “Wen, tienes que leer”. Y con todo y el sueño que me embriagaba, lo comencé. ¿Y qué creen? Casi lo termino. ¿Por qué siempre me pasa esto? Soy una lectora bastante extraña… Cuando leo, leo por al menos tres horas. Además, se me cruzan muchos libros valiosos en el camino. En fin.

¿Y qué libro era? La otra orilla de Julio Cortázar. Una compilación de cuentos, magnífica. Chequen la nota del compilador:
“Forzando su espaciada ejecución -1937/1945- reúno hoy estas historias un poco por ver si ilustran, con sus frágiles estructuras, el apólogo del haz de mimbres. Toda vez que las hallé en cuadernos sueltos tuve certeza de que se necesitaban entre sí, que su soledad las perdía. Acaso merezcan estar juntas porque del desencanto de cada una creció la voluntad de la siguiente.
Las doy en libro a fin de cerrar un ciclo y quedarme solo frente a otro menos impuro. Un libro más es un libro menos; un acercarse al último que espera en el ápice, ya perfecto.”
Mendoza, 1945
Este libro, al igual que muchos otros libros de Cortázar, está compuesto por varios cuentos. Trece para ser exactos. Las temáticas están relacionadas con nuestra cotidianeidad, pero justo en el punto en el que se intersectan con lo fantástico. Por eso son cuentos.
Me parece que los cuentos tienen un poder infinito, un poder del que carecen la poesía, la novela, el teatro y en general toda la literatura de no ficción. ¿Cuál? El cuento es breve, es impredecible, es fantástico. El cuento nos devora, nos roba el alma unos instantes, nos sube a la montaña rusa de la ficción, nos agita el corazón de pronto y al final, sólo al final, éste vuelve a apaciguarse. Julio Cortázar es un as en muchos sentidos. Yo no lo he leído tanto, casi nada diría yo, pero no ha habido una sola vez en que lo lea y no me robe varias sonrisas y más suspiros.
Me parece que el cuento per se desafía a los incrédulos. Lo ves ahí, inmóvil, como gritándote “¡Ven, échame un ojito! Por favor, sólo tengo tres páginas, no inventes, ¿qué te cuesta?”. Me parece que al público no lector lo primero que le daría sería un cuento.
Los cuentos de Cortázar terminan antes de comenzar. Se termina uno, y pides el siguiente. Y lo lees, y no sabes quién es testigo de quién… si tú del cuento o el cuento de tus reacciones.
No les voy a contar los cuentos, no soy nadie para develar algo así, nunca le dije a ningún niño que los Reyes Magos no existen y no voy a contarles los cuentos de Cortázar ahorita. Lo que sí voy a hacer es contarles de qué tratan algunos:
-Una mujer que se embaraza de un vampiro
-Un hombre que se desprendió de sí mismo al morir y prepara el terreno para que la noticia de su muerte le sea a su abuela lo más llevadera posible
-Después de darle a Cary la más grande de las palizas, Plack es víctima de un mal inexplicable, cruel, devastador y doloroso
Para todos aquellos que descreen del poder de la literatura, y que a todo esto me dirían “Ajá Wen… ¿Y qué te deja tanta palabrería? Son sólo eso, cuentos… ¡¡¡C-U-E-N-T-O-S!!! Deja de leer tanta cosa, mejor aterriza que el mundo real está muy alejado de tus libros y aprende a cobrarle a tus clientes”*, tengo algo que decirles.
Más allá del inmensísimo placer que me produce ponerme a leer estos cuentos, les agradezco que hayan inquietado mi imaginación. No me pasa lo mismo con las novelas… cuando termino alguna siempre pienso “qué buena” o “qué mala”, pero ponerme a trabajar para escribir alguna es algo que no me pasa por la cabeza… será que la extensión y la complejidad de las novelas requieren del tiempo que no tengo. Pero ahora, luego de haber leído 13 historias distintas en un ratito, muero por ponerme a escribir un cuentito.
La literatura está en todas partes. Todo y todos somos personajes del mundo de posibilidades que ofrece la ficción. La literatura despierta el alma y agudiza la percepción. Deberíamos todos de escribir un cuentito, y pegarlo por aquí. Los cuentos de Cortázar son brevísimos, pero cómo emocionan.
Hagamos la prueba entonces…
[*Hay que darle a mi hermano su crédito, él me lo dice tooodo el tiempo. Qué bella es la diversidad ¿verdad? Uno economista y clavado en los números, la otra humanista y clavada en las letras. Uno que juega póquer todo el día y la otra que odia los juegos de apuestas. Uno con novia y la otra incrustada en la soltería jajaja. Uno re-fresa y la otra no tanto. Y así podría seguir... pero la familia está para quererse. Y yo a mis hermanos los amo.]
5 julio 2007
Claves para entender Núremberg
Equilibrio. Es esto de lo que he venido hablando los últimos días. De lo difícil que es hallarlo y de la altísima estima en la que lo tengo. Hay que ser equilibrados para todo… y aunque las novelas nos ofrecen un universo maravilloso de posibilidades, hay que explorar otro tipo de literatura: la literatura de no ficción.
Y en eso me sumergí el día de hoy. Ni cuenta me di, pero me aventé tres horas leyendo Las entrevistas de Núremberg (¿y luego pregunto por qué no tengo amigos?? jajaja), y apenas y pude despegarme del libro para venir corriendo a escribir.
Esto debiera llevar la portada del libro para que lo ubiquen, también el nombre del libro debería ir en cursivas, pero me niego a seguir quejándome de la precariedad con la que ciudaddeblogs me ha tratado últimamente… Ciertamente nunca he sido muy hábil para estas cuestiones cibernéticas, pero eso de dejarme sin la posibilidad de ponerle a esto aunque sea una portadita, y de arrebatarle a una correctora de estilo la posibilidad de poner el título de un libro en cursivas, nomás incrementa mi horripilante crisis existencial jajaja.
Pues bien, “a lo que te truje Chencha”. No se necesita ser muy perspicaz para saber que Las entrevistas de Núremberg son una versión editada de las entrevistas realizadas a todos aquellos acusados, al terminar la Segunda Guerra Mundial, de perpetrar crímenes contra la humanidad bajo la estela del nazismo.
Leí cinco de ellas. Querrán reírse preguntándose cómo diablos invierto 3 horas en cinco entrevistas… pero algunas son bastante extensas, y además demandan un buen nivel de concentración. Si me permiten hacerles una sugerencia, lo que está buenísimo es la introducción; las entrevistas yo puedo platicárselas, pero esa introducción es idónea para incultos cultivables.
Antes de abordar aspectos clave de la forma en que se constituyó el Tribunal Penal Internacional y del porqué del Juicio de Núremberg, me interesa compartir con ustedes mis impresiones respecto a las entrevistas que leí. No sugiriendo que sea yo LA autoridad en todo esto, más bien proporcionándoles un acercamiento al libro a través de alguien como ustedes, quien llegó hasta este libro más por curiosidad y ganas de aprender que por otra cosa.
Las entrevistas fueron realizadas a la par que los juicios se llevaban a cabo. Hay que tener en cuenta que, por más ecuánime que pueda serse, todos los acusados estaban sometidos a altísimos niveles de presión e incertidumbre. No sólo estaba en juego su vida, sino la ideología por la que se lo habían jugado todo: el nacionalsocialismo. Para muchos fue esto lo primordial en su vida, sin él se quedaban vacíos…
Las entrevistas fueron realizadas por un psiquiatra norteamericano, Leon Goldensohn, quien se valía de un intérprete para darse a entender con los acusados. Desde un principio nos queda claro que la relación que éste pretendía entablar con los acusados no era aquella del médico-paciente, sino la del científico-rata de laboratorio. Es así incluso como él fue presentándose con ellos mismos, a quienes éstos recibían ávidos de compañía y de una charla lejos de las salas donde el juicio se llevaba a cabo.
Es una sensación bastante interesante la que experimenté mientras leía las entrevistas. Simplemente no podía dejar de leerlas (y no soy una lectora fácil de atrapar). Siempre me quedo con ese sabor de boca un tanto desconcertante, porque es difícil saber qué tan genuinos eran estos hombres durante su charla con un psiquiatra que además pertenecía al bando enemigo, siendo que el contexto en el que se hallaban los predisponía a (invariablemente) defenderse y a tener muy presente que uno “es esclavo de lo que dice y amo de lo que calla”.
Por cuestiones inherentes a la personalidad de cada uno de los presos, hay algunos que evidentemente se prestaban más a hablar de su vida personal y de su infancia. Eso, para mí, fue enriquecedorsísimo. Cuando se abordan las cuestiones relativas a la guerra, a Alemania, a los campos de concentración y a la función de cada uno de ellos dentro del régimen, rara vez me parecen sensantos, y puedo entenderlo. Pero… cómo mentir respecto a lo único verdaderamente valioso y entrañable que se tiene en los momentos difíciles: los seres queridos y los recuerdos. Caray… sin recuerdos qué nos quedaría.
Me marean los datos. Nunca he sido una mujer de datos duros. Tengo el lado humanístico exponencialmente desarrollado, y en este sentido creo que nunca alcanzaré el equilibrio. Tantas fechas, nombres en alemán, lugares del este de Europa, en fin… me aturden. Pero… me parece que con haber leído este libro es más que suficiente para conocer al Führer desde el mejor de los ángulos: no las percepciones generalizadas que nos hereda la historia, ni los textos de su autoría cargados de una demagogia vehemente y exaltadísima… no. Aquí hay una aproximación a Hitler a través de sus colaboradores más cercanos, de sus seguidores más fieles, de todos aquellos que se sintieron tan defraudados al enterarse de su suicidio, que más de uno quiso imitar su decisión de interrumpir abruptamente su vida. Eso sí… quizás sea natural, pero Hitler se enarboló a lo largo del proceso de Núremberg como el “único” culpable.
A veces me parece que pierdo la noción de todo lo que puedo llegar a escribir en intervalos cortísimos de tiempo. No sé ni cuánto llevo y prendí la compu hace apenas 10 minutos, así que me niego a aturdirlos más con tanto rollo. De la MAGN?FICA introducción del libro, redactada por Robert Gellately, extraje algunos datos para compartirlos con ustedes. Recuerden, esto es para que sepamos mejor qué pasó con los juicios de Núremberg, no para esclarecer cuestiones relativas a la (tan sonada) Segunda Guerra Mundial.
*El proceso de Núremberg fue el resultado de muchas pláticas y negociaciones respecto al futuro de todos los criminales nazis; no se contemplaba, en lo absoluto, como la primera opción. La ejecución masiva se perfilaba como la favorita.
*Los dirigentes de las potencias aliadas encargados de reestructurar la vida de la posguerra fueron el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, el primer ministro de Inglaterra, Winston Churchill, y el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Josif Stalin. Harry S. Truman ocupó el lugar de Roosevelt luego de que este último muriera el 12 de abril de 1945.
*El tribunal celebró 403 sesiones públicas y escuchó a un total de 166 testigos.
*De los 22 enjuciados: 12 fueron condenados a morir en la horca, 3 fueron declarados inocentes (ajá… está cañón que una vez habiendo llegado hasta ahí hayan resultado “inocentes”), 3 fueron condenados a cadena perpetua, 2 a veinte años de prisión, 1 a quince años y otro a 10 años.
*Sólo 2 de los 22 manifestaron alguna enfermedad mental… todos estaban en perfecto estado, no se les detectó patología alguna.
*21 de los 22 eran verdaderos genios. Les aplicaron un examen para medir su coeficiente intelectual y a excepción de uno, todos tenían una inteligencia por mucho superior a la media.
Hoy me voy re-satisfecha porque siento que aprendí un montón. No va tan mal mi proceso de cultivo desde que decidí consagrarme un par de días a mí y tan sólo a mí. Y ustedes, ¿cómo van? Un beso y hasta pronto.
3 julio 2007
Vivir (y morir) el amor…
Sólo les pido que si comienzan a leer este post lo terminen. Es quizás lo menos predecible que vaya a escribir en los próximos cinco años… jajaja.
“Nunca he sabido si la literatura le roba escenas a la realidad, o si es la realidad la que -sin darnos cuenta- va construyéndose a partir de la ficción”. No sé a quién le comentaba esto hace un par de días, y es verdaderamente extraño que no recuerde con quién platicaba, no porque tenga yo LA memoria (todo lo contrario), sino porque me he vuelto la criatura menos sociable del mundo y es verdaderamente extraño que interactúe yo con alguien hoy en día jajaja.
Pues bueno. Me estoy devorando un libro. Mejor dicho, dos libros. Eso de brincar de un libro a otro nunca me ha gustado, pero cuando a mitad de uno la tentación te gana y abres otro… ya valió. Y así fue, no fue ésta la excepción, ya valió. Ahora me hallo suspendida entre dos lecturas fascinantes; sumamente distintas entre sí, enriquecedorsísimas ambas hasta decir BASTA.
Uno es La historia del cerco de Lisboa de José Saramago… ¡Buenérrima! La verdad es que si les gusta esto de la corrección y tal es LA opción; de lo contrario comprendería si lo hallaran un poco tedioso. Pero es fascinante, la forma en que Saramago hace y deshace el idioma como quiere… Wow, qué personaje. El otro es más bien un compendio de ensayos breves que muchos de ustedes ya conocerán: El lenguaje de la pasión de Mario Vargas Llosa. Ni a cuál irle. Los dos son unos maestrazos.
El libro de Saramago requiere mucho tiempo y mucha concentración, es una lectura larga y cargada de imágenes literarias. Por el contrario, el libro de Vargas Llosa es muy digerible… los ensayos se van como agua, hoy sin darme cuenta y sin planearlo llegué hasta el décimo… ¿Cuál creen que gane? No puedo estar campechaneándome las lecturas a estas alturas jajaja, le pondré a esto un alto para hacer las cosas en orden, ja.
Bueno, me encanta que (según) éste no es un blog personal y siempre acabo contándoles de mí. El hecho es que cuando leí el primer ensayo de Vargas Llosa, “La señorita de Somerset”, pensé “caray, esto tengo que postearlo”. Y heme aquí, posteándolo.
La Sociedad de Autores de Inglaterra condecora a numerosos escritores anualmente con varios reconocimientos de naturalezas distintas. Pues bien, ¿no? Igual que el CONACULTA en México, igual que todos aquellos organismos cuya razón de ser es la cultura.
Pues bueno. Uno de los premios que la Sociedad de Autores de Inglaterra entrega año con año es el Betty Trask Award. Hasta aquí no hay mayor revuelo. Al igual que el Premio Nobel y muchos otros premios, el Betty Trask Award es la materialización de la última voluntad de alguien que antes de morir quiso que todo lo que le pertenecía se le entregara a alguien a través de un organismo determinado a modo de reconocimiento por algo en especial.
A mí, por lo normal, me seduce el cómo y no el qué. De igual modo, me intrigan más los porqués que los cuántos. Pero aquí importan tanto el porqué como el cuánto. La Sociedad de Autores de Inglaterra recibió a principios de la década de los ochenta la generosa cantidad de 400,000 libras esterlinas, es decir, 8,676,767.74 pesos mexicanos.
¿Y quién era Margaret Elizabeth Trask, aquella de quien la susodicha sociedad recibía tanto dinero? Aunque en el momento nadie lo supo a ciencia cierta, alguien “se acordó” de que Betty Trask había escrito más de 50 novelas románticas. Internet no me ha echado mucho la mano hoy, pero Vargas Llosa sí que me ha ayudado… algunos de sus títulos fueron: Vierto mi corazón, Irresistible, Confidencias, Susurros de primavera, Hierba amarga, etc.
Antes de que los que se las dan de rudos sientan náuseas, déjenme seguir con la historia. El Betty Trask Award se otorga desde 1984 a los escritores que, tal cual lo indicado por Elizabeth Trask, escriban una novela romántica, sean menores de 35 años y sean oriundos de la Mancomunidad Británica de Naciones.
Así es. Betty Trask le dedicó al amor no sólo su vida sino su muerte. Las novelas románticas alimentaron a lo largo de 88 años su vida. Y, desde 1984, también a través de ellas se honra su muerte. Lo increíble, lo admirable, lo que verdaderamente pudo quitarme la respiración al leer este ensayo es que Betty Trask murió soltera, virgen, y jamás tocada por la mano del hombre.
Así es. Nunca vivió el amor en carne propia. Lo vivió a través de sus ficciones. Del universo que para sí construyó y por medio del cual conoció la felicidad. Nada la hubiese retenido en este mundo hecho de seres humanos, criaturas tan infinitamente distintas a ella, quien consagró su vida y muerte al amor que nunca supo bien a qué sabía.
¿Lo pueden creer? Independientemente de las conjeturas apresuradas a las que en este instante hemos llegado, creo que se necesita mucho más sensatez que aquella producto de la inmediatez para opinar al respecto. Yo, la neta, la admiro pero no la envidio. Voy a averiguar más al respecto.
Y ahora más bien pienso… Caray Wen, y si tu última voluntad fuera el Premio Wendolin Perla, ¿Qué premiaría? ¿Y ustedes? ¿Qué premiarían?
2 julio 2007
Como clase de historia
Digamos que llegó hasta mis manos un texto interesante. Un ensayo. No importa de quién es. Importa, quizás, saber por qué llegó esto hasta mí y por qué ustedes todavía no lo pueden leer en ningún lado. Pues porque en este momento de mi vida no me dedico a nada en especial, más que [y es neto] a cultivarme porque soy más consciente que nunca de mi ignorancia y a sacar algunas traducciones y correcciones que luego me encargan. Luego entonces, me dieron este texto para traducirlo.
Para ponerlo más sencillo, debiera decir que en este momento ES OFICIAL… soy freelance. Mentiría si les dijera que mi situación de freelance me hace feliz o todo lo contrario, será que tengo tantos planes instalados en la cabeza que mi situación actual no deja de parecerme [como siempre] transitoria.
La humanidad entera [sí... esto es UNA QUEJA] socava la labor de los traductores y de los correctores. Aquellos que se hallan alejados de la producción editorial y sólo leen los libros realmente no alcanzan a imaginar todo lo que hay detrás. Los correctores y los traductores se merecen por igual TODA nuestra admiración [y les juro que esto no tiene nada que ver con que yo funja como ambas cosas... mi incipientísima carrera literaria no da para que nadie me eche ningún lazo todavía jajajajaja]. La chamba de un traductor o de un corrector no queda circunscrita a traducir o a corregir… ¡No! Tenemos que corroborar datos, fechas, cifras [sí... dije TENEMOS QUE], y todo lo que a nuestro adorado autor se le ocurra poner. Arreglar bibliografía y comprobar que exista. En fin.
Bueno, luego de hacer pública mi queja por lo ingrato que es este empleo, vayamos al grano. El texto que tuve que traducir hoy habla de Japón. Mi obligación y mi curiosidad me llevaron mucho más lejos, así que le eché un vistazo a la historia para tener un panorama más completo de la situación. Sí, vamos a hablar de un autor japonés, pero más que de su vida o de su obra… de su muerte y su legado.
Yukio Mishima fue uno de los escritores japoneses más importantes de la posguerra. Poseía una mente brillante y una destreza literaria espectaculares (ok… no lo he leído, pero eso dice su biografía). Independientemente de las estigmatizaciones de las que fue blanco dada su homosexualidad, siempre permaneció en el imaginario japonés como uno de los pensadores más importantes de mitades del siglo pasado (¡ayyyy!!! Escribo como señora… ¡o peor!!!).
Bien, ya vimos que fue un personajazo (admin ¿dónde nos pusiste las cursivas?!?!?!?!!?!?). El punto es que el 25 de mayo de 1970 se suicidó frente a 800 miembros de las fuerzas armadas japonesas, en un acto denominado seppuku (otra vez admin ¿y las cursivas?). No hay que ser grotescos, no hay necesidad de decir que se encajó una daga en el vientre y luego fue decapitado (jajaja qué tonta). La cosa fue muy estruendosa, pero ya ven que los japoneses para estas cuestiones mortales son re-estridentes.
Durante muchos años, el emperador japonés fue visto a la luz de la divinidad. Nada ni nadie podía tocarlo, era quizás menos que un dios pero seguro más que un humano. Fue el emperador Hirohito, cuando perdieron la guerra frente a Estados Unidos, quien reconoció la “humanidad” de los emperadores. A raíz de esto, Japón fue incorporando a su realidad prácticas un tanto occidentalizadas (apertura económica, democratización de esferas, etc.) que respondían a los intereses, obviamente, de Estados Unidos. Después de la Segunda Guerra Mundial, a Estados Unidos le urgía frenar las ambiciones comunistas de China y de Rusia, es por esto que tanto se esforzaron para que Japón se hiciera “más pa’cá que pa’llá”.
Esto no es una clase de historia, todas estas minucias históricas seguro ya las conocen. Ya una vez habiendo contextualizado qué es lo que había pasado en años recientes en Japón, adentrémonos en las razones por las que Yukio Mishima prefirió privarse de la vida que seguir viviendo ahí.
Él era una persona más bien de ideales tradicionalistas, creía firmemente en la divinidad del emperador y se negaba a abrazar las prácticas occidentalizadas que Estados Unidos les había impuesto. Se privó de la vida en honor a sus ideales, como mucha gente lo ha hecho a lo largo de nuestra historia. ¿Alcanzó él a vislumbrar algunos de los padecimientos actuales de Japón? Sí, es un país poderosísimo, avanzadísimo, pero en términos humanos el costo es muy alto.
Japón es hoy en día una de las potencias más importantes del mundo. Ha habido infinidad de milagros económicos, pero ningún otro país sigue rindiéndole a la muerte el culto que le rinde Japón. Hay que cuestionarse qué fue lo que Japón dio a cambio al incorporarse al mundo de “las potencias”, dejando a un lado las tradiciones y las prácticas de las que tanto se enorgullecían.
En promedio, los japoneses trabajan 12 horas al día. En 2006, alrededor de 355 empleados se enfermaron gravemente por exceso de trabajo. De estos 355, 147 murieron, todos a causa de un infarto o una embolia. ¿Por qué? Por estrés. Ese mismo año, 819 quedaron en estado de incapacidad mental (tradúzcanlo como quieran, el término es “mentally ill”), de los cuales 176 se suicidaron después.
El mundo sin lugar a dudas está lleno de contradicciones. Lo más difícil de encontrar en esta vida, definitivamente, es el equilibrio. Por eso el día en que conozca un hombre equilibrado me caso jajaja. Los costos de un desarrollo tan acelerado y de un crecimiento económico tan avasallador son altos, ya lo vemos. Lo más alarmante de todo esto es que tal parece ser que todo, de una u otra manera, los seres humanos hemos tendido a solucionarlo a través de la muerte.
El escritor Yukio Mishima así decidió interrumpir su existencia, con una protesta pública que precediera su muerte. Históricamente los kamikazes se han entregado a la muerte de forma incondicional, cegados por tal amor a su patria que quizás no lleguen siquiera a sentir un poquito de miedo. A Japón los costos del progreso material le están saliendo caros, ¿en qué régimen contemporáneo la gente muere de este modo por tanto trabajar?
Sé que quizás este post se salió un poco de tono, pero todo lo que he leído me ha impactado bastante. Además, no debiera de justificarme, se supone que este blog es para cultivarnos y esto es re-cultivador, ¿no?
[¡¡¡Ahora sí no pude ni ponerles una imagen porque ciudaddeblogs está I-M-P-O-S-I-B-L-E!!! Admin, ¿qué pasa??? Primero me quitas las cursivas, luego me impides ponerle imágenes a esto. Ya ves todo lo que se quejan del diseño, no quiero ni saber qué va a pasar si ahora ni imágenes puedo poner.... En cualquier momento me quedaré sin lectores =:::( ]
28 junio 2007
Léase con los ojos (y el corazón) bien abiertos
No voy a platicarles algo que no sepan. El reto en este momento es hallar el cómo indicado para que el qué les llegue a donde tiene que llegarles.
Yo no me caracterizo por ser LA entereza. No soy LA frágil tampoco, pero no hay nada en este mundo que pueda conmoverme más que el dolor y la miseria humanos. Si les soy franca yo no daría mi vida por las ballenas azules ni por los pingüinos en Alaska, pero daría mucho más que eso por la gente que vive en condiciones paupérrimas y, sobre todo, por todos aquellos cuyas vidas están circunscritas por la guerra.
Por supuesto que yo no sé nada de la guerra. Por supuesto que la vida me ha rodeado de bendiciones y de cariño. Sí, sí he sufrido… algunas veces, claro, pero mi vida ni por asomo ha sido un vía crucis. Conozco los umbrales más tenebrosos del dolor porque voluntariamente toqué la puerta y entré; me enamoré como sólo nos pasa una vez en la vida, y bueno… me equivoqué. Pero ésa… es otra historia.
Todo mundo me pregunta de dónde es mi apellido, Perla. Pues resulta que no era Perla, era Perlowsky, pero al llegar aquí de Polonia mis abuelos tuvieron que cambiarse el apellido, al igual que muchos otros judíos que durante la Segunda Guerra Mundial llegaron a México y cuya descendencia hoy porta apellidos como el mío, que lo tenemos bien puesto y no podemos explicar bien a bien de dónde salió.
Mis abuelos murieron en campos de concentración. Dramatizaría demasiado si les dijera que esto me puede… nunca los conocí. Pero… cuando uno visita el panteón israelí y ve inscrito en tantas lápidas “Víctima del Holocausto”, irremediablemente algo recorre nuestras venas y hace palpitar nuestro corazón. Yo voy seguido, y nunca me resultan estas inscripciones indiferentes.

La Guerra de Vietman fue la primera guerra a la que tuvimos acceso “desde la comodidad de nuestro hogar”, y parece que fuimos haciéndonos fans de este tipo de espectáculos, ya que por guerras en noticiarios no paramos.
Yo nunca veo la televisión. Sé que denota ignorancia también, pero es muy difícil captar mi atención a través de la pantalla. Un texto me resulta mucho más atractivo que un programa de televisión, un libro me llama más la atención que una película, es mucho más fácil llegarme al corazón a través de algo impreso que a través de una imagen en movimiento. ¿Por qué? No lo sé.
A lo que quiero llegar con todo esto es a la forma en la que hemos ido incorporando la catástrofe y el dolor humano en nuestra cotidianeidad sin siquiera inmutarnos.
La televisión y los medios nos dicen qué guerras son importantes y cuáles no. Lo televisado pasa, lo demás ni sucede. Susan Sontag nos habla de las razones por las que tres de las guerras modernas son “importantes” y han merecido atención de los medios:
“[...] la Guerra Civil española porque era la resistencia contra la amenaza del fascismo y (en retrospectiva) el ensayo general de la guerra venidera, la europea o “mundial”; la guerra en Bosnia porque era la resistencia de un pequeño país en cierne del sur europeo que desea seguir siendo multicultural e independiente frente a la potencia regional dominante y su programa neofascista de limpieza étnica; y el conflicto en curso sobre el carácter y la forma de gobierno de los territorios que reivindican palestinos y judíos israelíes por una diversidad de puntos explosivos: desde la inveterada fama o notoriedad del pueblo judío, la singular resonancia del exterminio nazi de los judíos europeos, el apoyo crucial que Estados Unidos brinda al Estado de Israel, hasta la identificación de Israel con un Estado que por medio del apartheid mantiene el brutal dominio de los territorios conquistados en 1967.”
Chicos, ha habido Y SIGUE HABIENDO genocidios en el mundo que han pasado desapercibidos. Camboya, Timor del Este, Papúa, Ruanda, Sudán, Guatemala… son tan sólo algunos nombres. ¿Y qué hacemos al respecto desde donde estamos? Nada, y no nos responsabilizo por esto, desde acá nada podemos hacer por ellos. Pero sí por nosotros, y por la forma en la que es preciso sensibilizarnos para afrontar el mundo.
Lo que me parece más repugnante es nuestra insensibilidad ante el dolor humano. La forma en que hemos incorporado las realidades trágicas de otros a nuestra vida, como si fuera cosa elemental, como si se tratara de algo “normal”.
Independientemente de las razones que orillen a los hombres a hacer la guerra para alcanzar la paz, lo que me resulta inexplicable es que seamos incapaces de conmovernos ante el dolor de los demás.
Iba a enlistarles una serie de eventos históricos que duelen. Pero no. No soporto mucho visualmente hablando. Odio las imágenes fuertes, atentan contra la privacidad de quien de ellas forma parte, me parece una falta de respeto para los familiares. Si acaso los ojos humanos contemplaran este tipo de imágenes con la estupefacción característica del dolor del alma, sería distinto. Yo los invito a que les echen un vistazo desde el ser humano empático y sensato que todos llevamos dentro, y no desde la posición del espectador que por morbo se convierte en partícipe del más atroz de los espectáculos.
Genocidio Camboyano: de 1975 a 1979. Perpetrado durante el periodo de la Kampuchea Democrática bajo el régimen de un enfermo llamado Pol Pot. Murieron alrededor de 3 millones de personas en las más horribles de las condiciones.
Guerra de Irak: con el pretexto de que Saddam Hussein albergaba en territorio iraquí armas de destrucción masiva, el “brillantísimo” George W. Bush tuvo a bien invadir Irak en 2003.
Guerra de Afganistán: con ésta se inicia la “Guerra contra el terrorismo”. Bush (entre paréntesis EL TERRORISTA M?S GRANDE DEL MUNDO) decide atacar Afganistán en respuesta a los ataques del 11 de septiembre.

La Alemania Nazi. Sin palabras.
Guerra de Bosnia-Herzegovina: luego de que la Guerra Fría y el comunismo se alejaran de la ex-Yugoslavia, otros monstruos se infiltraron en la zona. Líderes ultranacionalistas serbobosnios, entre los que destaca uno de los carniceros más despiadados de la historia del mundo, Slobodan Milosevic, decidieron perpetrar uno de los genocidios más crueles de la historia. Esto duró poco más de tres años, de 1992 a 1995, con un saldo de más de 250,000 víctimas y más de 2 millones de desplazados.
Conflicto árabe-israelí: desde la fundación del estado de Israel en 1948, palestinos e israelíes se han disputado el territorio sobre el cual yacen ambos pueblos. Los israelíes han atropellado incansablemente a los palestinos, como si la opresión de la que ellos fueron víctima les diera derecho a hacer lo mismo con los demás.
Éstas son tan sólo algunas de las que se me ocurrieron… creo que el mensaje lo dejé claro. No pude verme muy hardcore con las imágenes, tampoco se trata de eso. Lo que sí es que éstas DUELEN.
Y ¿qué es, finalmente, lo que ha subyacido cada una de estas atrocidades? Una intolerancia brutal, ideologías extremistas cargadas de odio, de mierda, de frustración. Líderes carismáticos que han sabido intoxicar a la población con demagogias cargadas de rencor, que han conducido al mundo al caos, al dolor, al sufrimiento y a lo diabólicamente inhumano.
Todo esto, duele. Todas estas guerras y muchas otras más las hemos visto a través de la televisión, a través de fotografías que circulan por doquier. ¿Y nos hemos detenido un segundo a reflexionar, a pensar en todos aquellos que no han tenido la misma suerte que nosotros? La guerra la vivimos todos los días. Allá afuera hay millones de personas mucho menos favorecidas que nosotros, que nos piden a lo mucho un instante de compasión, y a quienes sólo tenemos malas caras que ponerles.
Ya me malviajé mucho ¿verdad? Duele chicos, no nos acostumbremos a vivir con estas imágenes como si fueran otro comercial de Sabritas. Detengámonos a pensar cómo aliviar un poco el dolor de los demás, y cómo retribuirle al mundo un poquito de todo aquello con lo que nos ha bendecido. Dejemos de ahogarnos en un vaso de agua por estupideces y valoremos lo que somos, lo que tenemos, y una lágrima nunca está de más cuando se trata de sufrir las vejaciones ajenas…
[1. Qué "chistosa" la globalización ¿verdad? "Lo que pasa aquí repercute en Taiwán y la moda de París es la moda en Argentina"... pero por qué no nos pueden las muertes en Haití como si fueran nuestras... anales de la globalización... merece esto otro post...
2. Hace dos años pasé año nuevo en Serbia. Las secuelas de la guerra son visiblísimas en grandes y chicos. A pesar de cargar con tantos recuerdos tan perturbadores en el corazón, con tantas heridas en el alma, la gente es súper cálida. Viven rezagadísimos, no pueden entrar prácticamente a ningún lado sin visa (que, por supuesto, nunca les otorga ningún país). Son chavos como nosotros y cargan TAN DURAMENTE el pasado a cuestas...]
25 junio 2007
Cambio de estrategia
Debo admitir que me emocioné. Supongo que nos pasa a todos cuando incursionamos en esto de la blogósfera… ¿No?
Me parece que tanto para ustedes como para mí, es muy difícil venir diario. Me he esmerado mucho por escribir algo todos los días, pero esto ha dado lugar a otros desajustes evidentes: 1. La calidad de los posts no siempre puede ser buena y 2. Las ojeras se han acentuado considerablemente.
Hay otras cosas en las que debemos ponernos de acuerdo. Ya sé que yo misma propuse una dinámica a la que tuve a bien denominar “interactiva”, ja. Me temo que tendrá que cambiar. No porque no funcione, sino porque creo que la espontaneidad me va mejor. Cuando pueda escribir diario lo haré, pero les doy mi palabra de escribir al menos cada tercer día (hasta nuevo aviso).
Hay algunas cosas de las que no podemos prescindir. El taller de cultivo, por ejemplo, es de las cosas que más me gustan; eso de leer un libro a la semana me parece genial. Hay algunos que requerirán más tiempo, como el que tengo contemplado para el próximo taller, pero ya lo iremos ajustando.
Además de literatura, vamos a meterle al blog más cuestiones lingüísticas, como el test de la semana pasada, eso me gusta un montón.
Mañana va el post de Susan Sontag, no lo he olvidado. Lo tendré que meter en la noche, así que más bien se recorrerá para el martes.
No suelo hablar de mí, pero ahora no me siento LA elocuente
Estoy atravesando una etapa algo difícil, me estoy ajustando a muchos cambios, y me estoy dando contra la pared en varias cosas.
Bien, les mando un beso. Esta escasez de contenido literario ya hasta a mí me estresó jajaja. Mañana retomamos esto con el mismo entusiasmo de siempre, lo prometo. Ah, por cierto, hay varias propuestas para posts diseminadas a lo largo y ancho del blog… sería más sencillo si las rescatáramos aquí. Si tienen en mente algo especial de lo que les gustaría que se hablara, ¡ahora es cuando!
Un beso.
PD: ¡Mil gracias Nacho por el logo! ¡Está increíble!
21 junio 2007
Los 2 libros favoritos de los mexicanos
El 20 de junio de 2007, El Economista publicó una nota llamada “Chismes y superación personal, lo que más lee el mexicano”. Ya sé que esto no nos extraña, pero la nota es rica en cuanto a las cifras y datos que arroja.
Con base en la Encuesta Nacional de Lectura de la UNAM (2006), los dos libros favoritos del mexicano son:
- La Biblia
- Juventud en éxtasis de Carlos Cuauhtémoc Sánchez
Uno de los ejes más interesantes de la encuesta fue la asociación que se hizo entre los libros y las edades de quienes los leen; gracias a esto podemos saber cuáles son los libros favoritos de los mexicanos con base en su rango de edades. Ahí les van:
- La Biblia: + de 56 años
- Cien años de soledad de Gabriel García Márquez: 46-55 años
- El Principito de Antoine de Saint Exupéry (por cierto, este libro marca un hito importantísimo en la historia de la literatura… ¿Alguien sabe por qué?), El código Da Vinci de Dan Brown y Un grito desesperado de Carlos Cuauhtémoc Sánchez son los tres libros más leídos por personas cuyas edades oscilan entre los 18 y los 30 años
- Nuestro amigo Harry Potter de J.K. Rowling es el libro más leído entre los niños de 12 a 17 años (esta semana ya me azoté con Harry Potter, prometo no volver a mencionarlo en mucho tiempo)
Ahora, en la encuesta se trazaron varios ejes. Uno de ellos lo rescato aquí para compartirles qué leen los mexicanos (que leen) cuando tienen que leer. Veamos:
La verdad es que la Encuesta Nacional de Lectura de la UNAM da para muchísimo. Quedémonos de entrada con esto, no puedo quemar todos mis cartuchos ahorita (justo hoy pensaba cómo hacerle para que no se me agoten los temas, jajaja, gracias a Dios la literatura es un manantial inagotable de recursos).
Una vez habiéndoles dado esta probadita, es momento para que yo haga una acotación. He escuchado hasta el cansancio aquello de “el mexicano no lee”, y no deja de parecerme que siempre que esto se dice, se hace con un tono un tanto peyorativo.
Yo sí adoro mi país. A ver, esto no quiere decir que vaya yo a pedir “México lindo y querido… si muero lejos de ti…”, quiere decir que reconozco que nuestra historia ha condicionado nuestro presente, que hemos estado supeditados a la voluntad de unos cuantos que han decidido arbitrariamente qué hacer con la inmensa riqueza que hay en este país, acrecentando día con día la brecha que existe entre ricos y pobres, entre aquellos que son dueños de medio país y aquellos que no tienen nada que llevarse a la boca.
Ya lo habíamos platicado aquí, ¿cierto? El pueblo mexicano tiene otras prioridades, independientemente de nuestra condición, tener algo que llevarnos a la boca es lo primero que procuramos. Leer es un lujo. Y no digan que no.
Incluso a nosotros que nos gusta y que lo disfrutamos tanto nos cuesta trabajo hacernos un espacio para leer, para devorarnos un libro de principio a fin. A mí me pasa todos los días… tengo muchísimos libros en la mira, miles de lecturas meta, pero para cuando llego hasta ellas… se me cierran los ojos, y nunca puedo leer todo lo que quisiera leer. ¿Cuántos libros no tenemos por ahí en stand by? En la vida hay que ponernos las pilas, trabajar duro, y esto deja poco tiempo para nuestros pasatiempos. Asumir que la gente TIENE QUE leer nada más porque a mí me encanta, es algo así como reconocer que ante los ojos de mi hermano yo estoy mal porque él ama rapelear y yo no rapeleo ni en defensa propia. ¿Lo habían pensado así?
No me parece que las encuestas sean una fuente fidedigna de información, pero al menos sientan las líneas de acción que deben seguirse respecto a un tema determinado. Ésta es importante, vamos a desmenuzarla hasta el final… hagamos este ejercicio “por entregas”. Prometo comentar todos los aspectos de la encuesta, para que podamos hacernos una idea de cómo está la situación de la lectura en el país.
Por fa no me pongan “los mexicanos no leen, qué ignorantes”. Caray, esto denota la poquísima empatía que tenemos respecto a los menos favorecidos. Nunca perdamos de vista que el hecho de estar aquí navegando ya dice mucho de nosotros… somos afortunadísimos, y en este país… somos los menos. Si les parece abominable que las revistas de chismes y los libros de superación personal sean lo más leído en México… ¿Qué se les ocurre para impulsar otro tipo de literatura? ¡Somos rebuenos para quejarnos pero nunca proponemos soluciones!
Ahora… algo sí quiero que sepan. Sin lugar a dudas me chuto la TvNotas y a Paulo Coelho antes de leer una de esas revistas frívolas que sólo se encargan de elaborar un profundo, descarado y lacerante escrutinio de la sociedad mexicana. No voy a meter gol, pero ese mundo de “la elite”… qué horror.

















