20 septiembre 2010

De escritores mexicanos contemporáneos

Posted in para incultos cultivables at 11:59 AM por wenperla


Piensa rápido. Enlista diez escritores mexicanos contemporáneos —vivos—, no importa si los has leído o no, si te gustan o no. No hagas trampa, nada de googlear “escritores mexicanos contemporáneos”.

A mi cabeza vienen, sin orden alguno, sin ningún criterio de enunciación, los  siguientes: Carlos Fuentes, Juan Villoro, Sergio Pitol, Daniel Sada, José Emilio Pacheco, Mario Bellatin, Álvaro Enrigue, Alberto Chimal, Eduardo Antonio Parra, Guillermo Fadanelli,  Luis Humerto Crosthwaite, Ramón Córdoba, Vicente Leñero, Felipe Soto Viterbo, Emiliano Monge, Pedro Ángel Palou, Francisco Martín Moreno y Jorge Volpi. (Ruego a quienes no aparecen en este listado no me lo tomen a mal: al fin y al cabo esto no es Letras Libres; éste es tan sólo un humilde blog con nula repercusión a su alrededor. Además, justamente, lo que trataba de probar con este ejercicio es el reducidísimo conocimiento que tenemos sobre la realidad literaria de nuestro país.)

Como todavía no leo Cómo hablar de los libros que no se han leído, me limitaré entonces a decirles que de los escritores aquí enunciados, estoy familiarizada con algunos cuantos, pudiendo sólo comentar lo siguiente:  Carlos Fuentes is too much for me, no siendo éste el caso de grandes como Pitol, Villoro y Pacheco, cuyas ficciones son siempre mágicas y reconfortantes. Los cuentos de Alberto Chimal son maravillosos, Ramón Córdoba es de una versatilidad arrolladora y de una pluma elegante y descarada, y Felipe Soto Viterbo tiene un oficio digno de quitarse el sombrero. Hace poco comencé Hipotermia, de Enrigue, y el libro se me cayó de las manos antes de llegar a la mitad. Y, finalmente, Emiliano Monge está en mi lista de “Leer ya, con muchísima urgencia”. Los últimos tres de la lista, Palou, Martín Moreno y Volpi, son más una garantía de ventas que una apuesta literaria: son autores que han hallado su lugar entre el público, cuya presencia en un catálogo determinado garantiza ventas seguras en el intrincado horizonte de la narrativa mexicana. Más allá de un intento fallido por leer a Martín Moreno, y un par de artículos de Volpi, tampoco puedo pronunciarme sobre la prosa de estos tres escritores. A los demás sólo los conozco, sé de ellos y me reprocho nunca haberlos leído.

“¿Y a qué viene todo esto?”, se preguntarán.

Algunos estamos más preocupados por leer lo que se escribe fuera que dentro del país. A mí no me extraña que, por ejemplo, los libros que menos vende Anagrama en México sean justamente aquellos de escritores mexicanos. Es necesario que nos comprometamos con nuestra propia narrativa, que les abramos paso a las nuevas voces que, osadas, se lanzan al escenario a sabiendas de lo difícil que será hacerse de un lugar en las saturadas agendas de los lectores quienes, como quien esto escribe, creen tener muy claras sus prioridades y cometen un pecado imperdonable: cerrarle las puertas a los clásicos del futuro.

Si leemos, tenemos un compromiso con las generaciones venideras. Estamos obligados, en primer lugar, a pavimentar el camino para que puedan surgir nuevas y plurales voces para pronunciarse libremente sobre lo que quieran, dotándonos a los lectores de las herramientas necesarias para nutrir nuestro criterio y poder pronunciarnos a favor o en contra del sistema y así ubicarnos con fundamento en el espectro infinito de posibilidades ideológicas. En segundo lugar, es imprescindible que nos involucremos con los nuevos narradores y poetas mexicanos: cada quien que riegue y cuide su literatura. A nosotros, los mexicanos, nos corresponde velar por la nuestra. Mientras contribuimos a inflar los índices de ventas de libros como Crepúsculo, El secreto o El alquimista, dejamos que se pudran nuestras propias voces en las estanterías de aquellas librerías que, arrastradas en esta espiral sin salida, tarde o temprano se ven también condenadas a la guillotina ante la falta de interés del público por incursionar en la nueva narrativa mexicana. Si nosotros no hacemos algo por cambiar esta realidad, nadie va a hacerlo. El Estado está demasiado ocupado perpetrando atrocidades como para reparar en la industria editorial mexicana: Señor Calderón: los cárteles siguen dándose en su madre, y, ah, los libros de los jóvenes escritores mexicanos no se venden. No quiero pensar cuál sería la respuesta de nuestro h presidente ante una disyuntiva tan compleja y metafísica.

Gracias a Paula, he descubierto un libro maravilloso: Señales que precederán al fin del mundo, de Yuri Herrera. Es éste el segundo libro de un joven autor mexicano publicado en España por Editorial Periférica. Su primera novela, Trabajos del reino, fue ganadora el año pasado del I Premio Otras voces, otros ámbitos, por ser la mejor novela publicada en España en 2008 que no llegó a vender 3,000 ejemplares.

Ésta es una de esas notas que le dejan a uno un doble sabor de boca. Porque, veamos: qué bonito, ¿no? Que le den una escultura de Jaime Martínez y que le reediten y le redistribuyan su libro en las librerías de El Corte Inglés. Suena chulo. Pero qué triste, qué tristísimo, que 1. el libro haya sido publicado por una editorial española y no por una editorial mexicana y que 2. las letras de un autor como éste no rebasen los 3,000 ejemplares vendidos —como pasa con la mayoría de autores estrictamente literarios—. Sobre lo primero, tendríamos dos opciones: podríamos cuestionar al autor sobre las razones por las que lo publica Periférica y no, digamos, Almadía, o podríamos especular sobre los motivos que lo han llevado a publicar sus dos libros con una editorial española. Ahora mismo optaremos por una tercera vía, que consiste en no hacer ni una ni otra, sino simplemente lamentarnos por el hecho en sí. El que estos libros estén publicados en España no implica que sean inconseguibles en México, no: sólo implica que la distribución en México esté a cargo de un tercero —que, desde luego, no velará por Periférica como vela por los libros propios— y que el precio sea elevado en comparación con los libros publicados en el país.

A mí me gustaron el ritmo y el manejo de los diálogos. Me encantan los mexicanismos que palpitan a lo largo del texto y la modestia que podemos adivinar en el autor. Me fascina, sobre todo, la posibilidad de descubrir letras como las de Yuri, cuya permanencia en el mercado nos corresponde garantizar a nosotros, los lectores. Estamos ante un texto con un estilo personalísimo y eso, sin duda, es lo más difícil de lograr. Un libro que explora, como tantos otros, las desavenencias de aquellos que cruzan la frontera para hallarse ante el más inhóspito de los escenarios. Un libro brevísimo, de escasas ciento veintitantas páginas, que se siente como la ráfaga de viento que hace volar en mil pedazos la ventana: aquella que mantenemos cerrada para aislarnos de lo que nos duele, de todo aquello que preferiríamos ignorar.

La literatura no sólo se ama a través de Borges, de Vargas Llosa, de Marías, de Joyce o de Nabokov. Las letras se aman en el punto donde se intersecan los clásicos y los jóvenes, los consagrados y los desconocidos, los extranjeros y los nacionales: amar la literatura, me parece, es sobre todo luchar por que hoy puedan publicar aquellos que inspirarán a las generaciones venideras y así alimentar debidamente la espiral infinita de la imaginación.

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18 comentarios »

  1. jorgetellez said,

    A mí me gustó mucho el libro de Yuri Herrera, pero lo que quiero comentar son dos cosas de párrafos arriba:

    1) “Es necesario que nos comprometamos con nuestra propia narrativa…”: ¿Por qué? ¿Qué no puede uno leer lo que le mejor le plazca? Los “clásicos del futuro”, lo que sea que eso signifique, se abrirán solos las puertas. Si en verdad son textos de calidad, no necesitan que uno los lea por caridad. No me gusta nada esto de la filantropía literaria o, peor aún, con algo parecido a nacionalismos literarios.

    2) “Si leemos, tenemos un compromiso con las generaciones venideras”. Ya, opino en contra. Yo creo que si leemos tenemos un compromiso con nosotros mismos y que consiste en disfrutar y entender los textos. ¿Qué es eso de velar por “nuestra” literatura? Mi literatura, la mía, la que me he apropiado y la que me llena no tiene nada que ver con el país donde nací, y no veo por qué tendría que ver. ¿Qué, si soy mexicano me tiene que gustar más Fadanelli que John Cheever o por ser mexicano tengo que leerlo más?

    Pero bueno, pordía extenderme, pero tampoco importa. Estoy de acuerdo en algo que no se dice en el texto pero que sí está escondido por ahí: hacen falta lectores, pero de lo que sea. Como sigamos así, con solamente dos tipos de lectores (estudiantes y aspirantes a escritores) no vamos a ningún lado.

    Saludos, Wen.

  2. jorgetellez said,

    Maldita sea, odio mis propias erratas en este blog…

  3. Ana Paula said,

    Bueno, pues primero que nada debo decir que estoy de acuerdo contigo hay que leer a los nuevos, y debo reconocer (no por pararme el cuello) que procuro hacerlo, empecé cuando trabajaba con el GRAN ex editor de Joaquín Mortiz que me recomendaba solo lo que valia la pena leer de lo que se publicaba en tan glorioso y ahora casi desaparecido sello.
    EL problema ahora es que es muy dificil escarbar entra la basura que se publica, solo proque ciertos autores son amigos del editor en turno, y lo que de verdad vale la pena leer, tu lista me gusta a medias justo creo que gente como Martín Moreno y Volpi (que me perdonen los críticos) estan sobrevaluados y los editores los quieren solo en funcion de lo que dejan en ventas. Pero hay gente nueva muy buena, olvidaste por ejemplo a Antonio Ortuño, justo recomendado por Andrés.
    Ahora estoy colaborando con Almadía y debo decir que de protno tienen buenas sorpresas, auqnue hay de todo, pero bueno puede que también yo no sea lo suficientemente culta como para entender cabalmente algunos de los textos y esa sea la razon de que me aburran…
    En fin me pongo a trabajar porque esto del puente le hizo daño a mis neuronas.

  4. Angélica Navarro Castillo said,

    Estoy de acuerdísimo con Jorge. Me parece que yo no tengo la obligación de leer, sino que opto por hacerlo. Es una tristeza la falta de lectores, yo misma leo mucho menos de lo que desearía como para ponerme el obstáculo más: el deber patriótico de posibles clásicos del futuro. Nop. Renuncio a esa especie de responsabilidad, no la quiero, me niego a convertir en una obligación una de las actividades que realizo por gusto. Prefiero pensar que todos los autores —clásicos, contemporáneos, nacionales y extranjeros— se ganan a los lectores gracias a su oficio, a su arte y a su talento.

    No estoy de acuerdo, incluso, en leer a los premios novel, ni a los clásicos porque sí. Que viva la anarquía y la libre elección para leer. Si a una persona le sedujo un libro de autoayuda, si aquél elige a Cortázar y uno más a Saramago, ¡qué importa! La idea es que leyó, punto.

  5. Gurisa said,

    Wow. Qué buen post! Y, aunque no lo creas, perfectamente extrapolable a cualquier país, diría yo, del mundo :)

  6. [...] This post was mentioned on Twitter by Guri, Wendolín Perla. Wendolín Perla said: "De escritores mexicanos contemporáneos": http://purasletras.wordpress.com/2010/09/20/de-escritores-mexicanos-contemporaneos/ [...]

  7. wenperla said,

    ¡Mañana temprano vendré a dejar unas letras! ¡Esto no puede quedarse así! Por ahora, imposible: son las 2 de la mañana y ya siento que la virgen me habla. Pero mañana, al prender la computadora, lo primero que haré será venir a defender mi punto.
    Hasta entonces, queridos lectores.

  8. wenperla said,

    Estimados Jorge y Angélica:
    A mí todo esto me resulta una cuestión de actitud. Carver y Bolaño merecen las mismas oportunidades que Sada y Bellatin. Y claro que tenemos un compromiso con las próximas generaciones, aunque en este sentido entiendo que respinguen: la responsabilidad de velar por el futuro de la biblioteca de la humanidad recae sobre los editores quienes, dando cabida en su catálogo a los jóvenes escritores de hoy, le abren paso al legado de mañana. Y yo, desde luego, no puedo evitar pensar como la editora que algún día fui y que siempre querré volver a ser. Creo firmemente que debemos impulsar nuestra literatura local para que pueda algún día perfilarse en el horizonte de lo que se traduce a otras lenguas y llegar así a muchas más personas.
    Ésta no es una cuestión de “altruismos”, ni de “caridad”, ni de “filantropía”. ¿Es “caridad” entonces darle una oportunidad al recién egresado, aun cuando para el mismo puesto pudiste contratar a alguien experimentado? Por supuesto que no: es abrirle paso al flujo natural de la vida, y la literatura se replica con toda su fuerza en la cotidianidad. Qué “nacionalismo literario” ni qué ocho cuartos: si hay algo que derrumba barreras ideológicas y prejuicios, si hay algo que nos vuelve más tolerantes, ese algo se llama literatura. La literatura, por antonomasia, es ajena a todo chovinismo. ¡Qué “patriotismo literario” ni qué diablos!
    Me faltó decir algo muy importante, mea culpa. Olvidémonos entonces de nuestro compromiso con el mundo, con la vida o con el universo. (Yo insisto en que lo tenemos, pero dejémoslo de lado un minuto). Pensemos en nosotros: somos nosotros quienes más se benefician al confrontarse con textos de las más variopintas naturalezas. Mientras más plural sea el espectro de nuestras lecturas, más amplio será nuestro entendimiento y más cerca estaremos de alcanzar la zona cero de los tabúes y la obcecación.
    Una vez más: la literatura es pluralidad, y yo estoy convencida de que esa pluralidad debe reflejarse en la naturaleza de los títulos que descansan sobre el buró.

    Estimada Pau:
    ¿A quién te refieres con aquello del “GRAN” ex editor de JM? ;)

    Estimada Gurisa:
    ¡Vaya! ¡Agradezco tu entusiasmo! ¡Llegaste a rescatarme en medio de tanta protesta! Jaja.

    Vamos a ver si alguien le echa un lazo a este comentario. No me sorprenderé si no hay ya eco alguno: luego de una semana, es natural que nadie se acuerde ya de lo que aquí se dijo. Procuraré que no se posterguen tantísimo mis respuestas a sus comentarios.

    ¡Gracias a todos!!!

  9. Ana Paula said,

    Cómo que a quien me refiero!!!!!, nuestro amigo ahora editor en Random House que llevo a grandes escritores a JM en los últimos años que éste sello estuvo funcionando como tal, se que hubo muchos otros editores maravillosos en JM antes de él, pero ellos no me recomendaban libros…

  10. rina said,

    amo amar

  11. He aquí un poemínimo de este servidor:
    siempre pienso en ti
    en tu rostro
    en tu cuerpo
    en el placer de tu presencia junto a mí

  12. ESTOY ENTRANDO A ESTE MUNDO DE LA LITERATURA COMO AUTOR Y ENTRE MIS ESCRITOS ESTA UN LIBRO DE CUENTOS INFANTILES TITULADO “TRES CUENTOS Y UNA HISTORIA” Y ESTA SIENDO OFRECIDO POR VARIAS TIENDAS EN LAS REDES. TENEMOS POR EL MOMENTO CINCO ESCRITOS EN TOTAL EN NUESTRA PAGINA OZU-LIBROS. NOVELAS QUE HAN GUSTADO MUCHO A QUIENES LAS HAN LEIDO, DETALLE QUE AGRADECEMOS POR SU AMABILIDAD. ESPERAMOS SU VISITA. ATTE OZU CHILPANCINGO, GRO. MEXICO SALUDOS.

  13. Herminio said,

    Hola, Wendolín,

    Probablemente repudiarás mi comentario. Enfrento el dilema de ser sincero y disentir de tu post, o bien mentir y granjearme un poco de tu aceptación. No sabiendo cómo resolver esta disyuntiva, seré franco y pondré un par de ideas en tu mesa, pues no conozco la timidez ni la hipocresía cuando escribo.

    Empezaré con una confidencia: Conozco muy, muy mal la literatura mexicana contemporánea, y tengo la intención de leer mucho más de lo que se escribe en este país. Quiero entender un poco mejor lo que soy, y cernir día a día eso que es la mexicanidad. Los últimos seis años, he leído en español – ya no hablemos si quiera de autores mexicanos – a cuenta gotas. Un estudiante de bachillerato podría enunciar más escritores mexicanos que yo, ¿sabes? Tu lista de escritores mexicanos la leo en un momento muy oportuno, pues desde hace tres semanas estoy elaborando mi lista de libros para leer en los próximos cinco años. Algunos de los autores mexicanos que ya figuran en mi lista son: Ángeles Mastretta, Carlos Fuentes, Enrique Krauze, Fernando del Paso, Héctor Aguilar Camín, José Agustín, José Vasconcelos, Juan Ibargüengoitia, Juan Villoro, MarioBellatín, Martín Luis Guzmán, Rosario Castellanos, Sergio Pitol, Xavier Velasco, José Rubén Romero y Paco Taibo II. Antes de arremeter contra tu post, quiero que sepas que encuentro tus comentarios literarios valiosísimos; no así tu análisis normativo – desde el punto de “lo que debería ser o hacerse”- del devenir de la industria literaria mexicana contemporánea

    Apostaría a que mi sistematicidad al elaborar listas de lectura la has de hallar de lo más frío y soporífico. Ni modos; uno es lo que es, y, si bien amo la literatura, a mi rigor de economista y estadístico renunciar no puedo. Es por cierto, desde esta óptica, la óptica de la economía, que analizo tu post.

    He aquí tres pasajes que llenaron de ácido sulfúrico toda mi hemoglobina. Me cae.

    “Es necesario que nos comprometamos con nuestra propia narrativa, que les abramos paso a las nuevas voces que, osadas, se lanzan al escenario a sabiendas de lo difícil que será hacerse de un lugar en las saturadas agendas de los lectores quienes, como quien esto escribe, creen tener muy claras sus prioridades y cometen un pecado imperdonable: cerrarle las puertas a los clásicos del futuro.”

    “En segundo lugar, es imprescindible que nos involucremos con los nuevos narradores y poetas mexicanos: cada quien que riegue y cuide su literatura. A nosotros, los mexicanos, nos corresponde velar por la nuestra.”

    “Sobre lo primero, tendríamos dos opciones: podríamos cuestionar al autor sobre las razones por las que lo publica Periférica y no, digamos, Almadía, o podríamos especular sobre los motivos que lo han llevado a publicar sus dos libros con una editorial española. “
    No puedo evitar leer cierto nacionalismo en tus comentarios. El nacionalismo es esa idea burda de que nuestra parcela es la mejor por el mero hecho de ser la nuestra. Empezamos muy mal. Let’s come back to the basics.

    La gente compra lo que le gusta, o al menos lo que cree es lo que le gusta. No olvidemos que muchas veces compramos un libro, y al cabo de un par de páginas le hallamos vocación de pisa papeles. Un libro es un bien económico de la tipología “experiencial”, es decir, cuyo valor es descubierto por el consumidor tras un periodo de aprendizaje. Otros bienes experienciales son los discos de música, cualquier obra artística, y un plato de creación en un restaurante de lujo. Una manzana, por el contrario, no es un bien experiencial, pues, salvo quienes jamás las han comido, todos conocemos su sabor, y esta información puede ser incorporada en la decisión de compra. Un libro, por el contrario, siempre es único.
    La pregunta relevante, Wendolín, es la siguiente: ¿qué es lo que quieres? Es esa una pregunta metodológica esencial. Si lo que buscas es que los mexicanos lean a autores mexicanos, pues sí, que el gobierno intervenga, y que se implementen medidas paternalistas. Bienvenidas. Pero tu respuesta es vana. El quid del asunto es aquí: ¿Quiénes deben escribir para quienes, y quienes deben leer qué, de manera a procurar el mayor bienestar para los más posibles? Es un clásico ejemplo de libro de texto de economía: distribución de los medios de producción y consumo.

    ¿Qué ánimo te motiva a decir que los mexicanos debieran escribir para los mexicanos?, ¿qué presunción te insta a decir que los mexicanos debieran leer a los autores del país?, ¿qué razón legítima formulas para insinuar que la industria literaria mexicana es responsabilidad de los mexicanos, predominantemente?

    Tus prescripciones de política pública son catastróficas en cualquier universo en el que la economía rija el devenir de las sociedades, y México no es la excepción. Si los marcianos leen la literatura marciana incondicionalmente, la única garantía económica en un horizonte temporal amplio es que la industria literaria marciana no se irá a la quiebra. Nada podemos asegurar en cuanto a que eso garantice la continuidad de la calidad de la literatura marciana. Más bien, el beneficiar de un stock incondicional de lectores desincentiva la calidad; ¡Va contra la libre competencia!

    La libre competencia, el mercado, son quienes salvaguardan la calidad. Por cierto, ¿tan caso omiso haces de la globalización? Los autores del país X y del país Y deben contender en ventas en las librerías del país Z. Es una lucha cruenta, pero necesaria para que los autores quienes procuran más satisfacción a sus lectores sean publicados. Quejarse sobre el éxito modesto que han tenido los autores del país X, en su propio país, el país X, es muy mocho. Es cómo quejarse de que las manzanas caigan hacia abajo y no hacia arriba. Es la inercia de las cosas; la mecánica del mundo.

    Por lo demás, Wendolín, ¿porqué un autor habría de publicar en su país? Uno publica dónde quiere, es decir donde se halla la audiencia que se desea alcanzar. Vivimos en un mundo cosmopolita. Uno es libre de escribir de lo que sea – mundos ajenos o propios, vividos o imaginados- , en la lengua que sea, de publicar en donde se quiera, y para alcanzar a los lectores que se desee. Immanuel Kant, quien nació y murió en Köningsberg, sin jamás haberse alejado más de quince kilometros de su tierra natal, lo entendió hace doscientos años. Clamo por más cosmopolitismo kantiano, y menos patriotismo. “Contra las patrias”, por cierto, es el título de un maravilloso ensayo del filósofo español Fernando Savater.

    Si en mi lista de lectura figuran muchos mexicanos es porque quiero, por una búsqueda de identidad, por un interés antropológico y hasta ahí le paramos, ¿sale?. Güeva me dan nociones como “deber cívico”, “nuestra narrativa”, “el cuidado de nuestra literatura”. También infinitamente poco me importa si “nuestros” escritores venden menos de tres mil libros o cuatro cacahuates.Es increíble cómo la gente se obsesiona con la nacionalidad, que es un mero acccidente geográfico. Al leer este post, descubro que tengo muchos “compromisos” que no sabía, para con “la literatura nacional”. Órale.

    Por cierto, tu análisis siguiente es erróneo “¿Es “caridad” entonces darle una oportunidad al recién egresado, aun cuando para el mismo puesto pudiste contratar a alguien experimentado? “ No es ni caridad ni, como dices, el flujo de la vida. Es una simple decisión económica; un análisis costo-beneficio. Alguien viejo posee experiencia, pero también falta de vigor. Un joven tiene mucho que aprender, pero mayores expectativas que un viejo. En el departamento de recursos humanos se recrutará al joven si de acuerdo a su evaluación, la incidencia de las expectativas del joven (vigor, dinamismo, etc) sobre los beneficios de la empresa es que las pérdidas incurridas por su inexperiencia. Así funciona. Ni más ni menos. Es matemático, probabilístico y frío.

    Saludos.Te cuidas.

    Herminio

  14. Herminio said,

    Errata: En el departamento de recursos humanos se recrutará al joven si de acuerdo a su evaluación, la incidencia de las expectativas del joven (vigor, dinamismo, etc) sobre los beneficios de la empresa excede la pérdida incurrida a causa de su inexperiencia.

  15. Me interesaría introducirme en la literatura mexicana, he leído a: Fuentes, Mastretta, Sabanero etc., pero me gustaría leer novelas históricas. ¿Es posible encontrarlas?. María Antonia

  16. +G.Zaid+ escribió: “leer no sirve de nada: es puro vicio, puro placer”.

    Que me perdone el autor de este comentario, es la ignorancia más grande que he leído. Me horroriza pensar que la adicción que me ha enriquecido tantísimo durante más de 50 años haya sido tan solo un mal vicio y un simple placer. Creo que la lectura forma a las personas y las cultiva. Gracias a la lectura me he sentido con fuerzas para poder exteriorizar todo lo que yo sentía y lo he demostrado escribiendo……. María Antonia

  17. Diana said,

    Buenas tardes,

    Sé que talvez este no es mejor medio para esta breve petición pero ya que yo no soy una persona con el habito de la lectura,, las pocas veces que lo hago lo disfruto, en fin, mi punto es pedirle si me puede recomendar algún buen libro de un autor mexicano “joven” (entrecomillado por que joven es un termino muy variable”), soy estudiante de 1 semestre de universidad, (acabo de retomar la escuela después de 10 años de haber terminado la preparatoria) asi que ya se imaginara que necesito actualizarme…
    Muy interesante su blog.
    Gracias
    Diana

  18. ¿No encontraste alguna escritora mexicana digna de mencionar?


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